Hola navegantes.
No todo en la vela son playas con cocoteros y mares apacibles. Como en todos los lugares hay gente malvada y hasta asesina, mafiosos que utilizan su velero por ejemplo para el tráfico de drogas o de personas, o como en este caso como una auténtica arma.
Ocurrió en abril de 2017. Quién sabe por qué lo hizo, pero un velero de acero embistió 9 veces a propósito a un velero de fibra que estaba fondeado, por babor, por estribor, por proa, por popa, embistiendo perpendicular al casco para hacerle más daño y con el ancla en la proa para destrozarlo más. Apuntó a los puntos débiles de la estructura, como el anclaje de los obenques, sabiendo perfectamente dónde dar para provocar más daños. Actuó en pleno día y con numerosos testigos, que pudieron hasta grabar en vídeo la agresión:
Pinchar aquí
Sabía que un velero de acero, y atacando de proa (la proa siempre está reforzada) saldría prácticamente indemne al chocar con otro de fibra. Y así fue, le dejó al otro destrozado, un navegante cuyo barco era su vivienda y que se quedó sin nada, porque los daños le dejaron incapacitado para navegar.
A los que intentaron protestar los amenazó con una pistola. En el juicio le cayeron 18 meses de cárcel. ¡Alucinante!. Espero no cruzarme con él.
(largas travesías en un modesto velero de 6 metros, y otras menudencias).
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martes, 30 de abril de 2019
viernes, 26 de abril de 2019
Asfaltaron la tumba de Moitessier.
Hola navegantes.
En la navegación a Bretaña en el Corto Maltés, en el verano de 2015, remontamos uno de los afluentes del río Auray para ir al pueblecito de Bono, donde está enterrado Bernard Moitessier.
Bernard había nacido en Indochina cuando era colonia francesa pero su última compañera, Véronique, le hizo descubrir el Sur de Bretaña, región de la que se quedó prendado y donde quiso que le enterraran. Bernard, que había recorrido todo el mundo, dijo en uno de sus libros: “Véronique me hace descubrir el Sur de Bretaña. ¡Señor, qué hermosa es esta región... un país de luz!”. Y en otro libro: “Todavía no he ido al Pacífico, al archipiélago de las Tuamotú... Ignoro por el momento sobre qué tierra dejaré un día mis huesos... Desde mi estancia en Santa Elena he soñado con esta isla tranquila, bella y buena, y en sus habitantes...”. Pues al final no dejó sus huesos en ninguno de los paraísos que imaginaba sino allí, en Bretaña.
Resultó que en Bono no había ningún monumento o calle dedicada a él, y Ana y yo sólo pudimos visitar su tumba en el cementerio. Sin ninguna referencia, pues estaba vacío de visitantes, fuimos recorriendo las tumbas una a una buscando su nombre. Había un mausoleo dedicado a las víctimas del mar, pero allí no aparecía. Después de mirar todas las lápidas y no encontrar la suya, algo nos llamó la atención en una esquina, una palmera con infinidad de cositas colgadas. Al acercarnos por un sendero empedrado comprendimos que aquél era el sitio. Junto al muro, al fondo del cementerio, una piedra en el suelo, colocada vertical, decía:
“Salud y fraternidad. Bernard Moitessier. 1925-1994”.
Nada más. Entre tanto mármol aquella tumba era el mejor homenaje posible a un personaje modesto como él. Se veía que esa tumba había sido un lugar de peregrinación de sus fans, que le habían ido dejando regalos modestos pero llenos de significado sentimental y relacionados con el mundo marítimo. Había allí, esparcidos por el suelo y colgados de la palmera, anclas, prismáticos, caracolas grabadas, una armónica, grilletes, cornamusas, puros y cigarrillos con su mechero (Bernard era un fumador empedernido y claro, murió de cáncer de pulmón), collares hechos de conchas, un farol de queroseno, poleas, recortes de fibra de vidrio de reparaciones hechas en veleros, tallas de madera, una botellita con agua del Cabo de Hornos, etc.:
Un cristal con el canto roto y grabado a mano decía: "Ron, mujeres y cerveza, ¡en nombre de Dios!. Buenos vientos, Bernard, en el infinito. Roger Plisson y su hijo”. Un recuerdo emocionante, sobre todo si te imaginabas al padre y al hijo eligiendo el texto y grabándolo con una navaja en un cacho de cristal:
Antes de marcharnos le dejamos de recuerdo una chapita con el logo de nuestro barco, el Corto Maltés, y del grupo de vela solidaria “Carpe Diem” de Santander. Pretendía ser un homenaje a un gran marino que vivió modestamente y que tras su muerte seguía haciendo gala de modestia, con esa humilde tumba en el suelo entre tanto panteón de mármol:
Yo no me considero un incondicional de Bernard. Es más, creo que hoy en día no se habría hecho tan famoso, se le habría considerado un poco irresponsable y candidato a pasar por el diván. Cuando iba a ganar la primera vuelta al mundo en solitario y ya tenía que remontar el Atlántico para volver a Europa, decidió que quería un modo de vida más tranquilo y volvió al Océano Índico, luego al Pacífico, y en resumen dio media vuelta más al mundo para irse a vivir a la Polinesia. Dijo que lo hacía "para salvar su alma". ¿Qué habría fumado?.
El caso es que con esa decisión no compartida rompió en la práctica con su familia. Su mujer, Françoise, se quedó en Francia y se enteró de que se había enrollado con una jovencita de Tahití, y tenido un hijo con ella, cuando le pidió que le mandase desde Francia pañales y otros artículos de bebé que no podía conseguir en Tahití. Los derechos de autor de su obra “El largo viaje”, en el que narra esa vuelta al mundo, se los donó al Papa “para ayudar a reconstruir el mundo”. Algo impresionante pues Bernard no tenía otra fuente de ingresos, pero que pasó totalmente desapercibido y de lo que luego se arrepintió. En 1982 naufragó en México su barco, el Joshua, con el que había dado la vuelta al mundo y vivido sus aventuras; pero el barco era además su vivienda y su única pertenencia, lo que equivalió a quedarse sin nada:
Sus amigos y admiradores le costearon la construcción de otro barquito de acero, el Tamata, para que tuviera donde acabar sus días y escribir su último libro autobiográfico. Por cierto, el Joshua fue luego restaurado y coincidimos con él este verano en La Rochelle, al dar la vuelta a Francia en el Corto Maltés:
Bueno, pues volviendo a su tumba en el cementerio de Bono, hasta ahora era un enterramiento en el suelo, cubierto de yerba y al que se llegaba por un sendero empedrado. Un rincón bucólico y simple, a la sombra de la palmera y otros arbustos. Algo muy acorde con la mentalidad ecologista de Benard, que en Tahití luchó contra el hormigonado de los muelles que destrozaba los anteriores cubiertos de un manto vegetal, y que en los atolones de la Polinesia se batió por la autosuficiencia alimentaria plantando todo tipo de árboles en islitas que apenas tenían tierra, y tuvo que llevarla en sacos en su propio barco, el Joshua.
Esos senderos empedrados del cementerio dejaban crecer la yerba entre la piedras, y había que tratarlos periódicamente con herbicidas. Al ponerse en duda su riesgo para la salud (¡si ya están muertos!) las malas yerbas estaban proliferando, y la única solución que se le ha ocurrido al ayuntamiento es cubrir el cementerio con una capa de 8 cm de asfalto, que a partir de ahora servirá de pista de skate o para carreras de patinetes eléctricos. Y el asfalto llega hasta pocos centímetros de la tumba de Benard. ¡Qué desastre!.
¡Con cuidado, navegantes!.
En la navegación a Bretaña en el Corto Maltés, en el verano de 2015, remontamos uno de los afluentes del río Auray para ir al pueblecito de Bono, donde está enterrado Bernard Moitessier.
Bernard había nacido en Indochina cuando era colonia francesa pero su última compañera, Véronique, le hizo descubrir el Sur de Bretaña, región de la que se quedó prendado y donde quiso que le enterraran. Bernard, que había recorrido todo el mundo, dijo en uno de sus libros: “Véronique me hace descubrir el Sur de Bretaña. ¡Señor, qué hermosa es esta región... un país de luz!”. Y en otro libro: “Todavía no he ido al Pacífico, al archipiélago de las Tuamotú... Ignoro por el momento sobre qué tierra dejaré un día mis huesos... Desde mi estancia en Santa Elena he soñado con esta isla tranquila, bella y buena, y en sus habitantes...”. Pues al final no dejó sus huesos en ninguno de los paraísos que imaginaba sino allí, en Bretaña.
Resultó que en Bono no había ningún monumento o calle dedicada a él, y Ana y yo sólo pudimos visitar su tumba en el cementerio. Sin ninguna referencia, pues estaba vacío de visitantes, fuimos recorriendo las tumbas una a una buscando su nombre. Había un mausoleo dedicado a las víctimas del mar, pero allí no aparecía. Después de mirar todas las lápidas y no encontrar la suya, algo nos llamó la atención en una esquina, una palmera con infinidad de cositas colgadas. Al acercarnos por un sendero empedrado comprendimos que aquél era el sitio. Junto al muro, al fondo del cementerio, una piedra en el suelo, colocada vertical, decía:
“Salud y fraternidad. Bernard Moitessier. 1925-1994”.
Nada más. Entre tanto mármol aquella tumba era el mejor homenaje posible a un personaje modesto como él. Se veía que esa tumba había sido un lugar de peregrinación de sus fans, que le habían ido dejando regalos modestos pero llenos de significado sentimental y relacionados con el mundo marítimo. Había allí, esparcidos por el suelo y colgados de la palmera, anclas, prismáticos, caracolas grabadas, una armónica, grilletes, cornamusas, puros y cigarrillos con su mechero (Bernard era un fumador empedernido y claro, murió de cáncer de pulmón), collares hechos de conchas, un farol de queroseno, poleas, recortes de fibra de vidrio de reparaciones hechas en veleros, tallas de madera, una botellita con agua del Cabo de Hornos, etc.:
Un cristal con el canto roto y grabado a mano decía: "Ron, mujeres y cerveza, ¡en nombre de Dios!. Buenos vientos, Bernard, en el infinito. Roger Plisson y su hijo”. Un recuerdo emocionante, sobre todo si te imaginabas al padre y al hijo eligiendo el texto y grabándolo con una navaja en un cacho de cristal:
Antes de marcharnos le dejamos de recuerdo una chapita con el logo de nuestro barco, el Corto Maltés, y del grupo de vela solidaria “Carpe Diem” de Santander. Pretendía ser un homenaje a un gran marino que vivió modestamente y que tras su muerte seguía haciendo gala de modestia, con esa humilde tumba en el suelo entre tanto panteón de mármol:
Yo no me considero un incondicional de Bernard. Es más, creo que hoy en día no se habría hecho tan famoso, se le habría considerado un poco irresponsable y candidato a pasar por el diván. Cuando iba a ganar la primera vuelta al mundo en solitario y ya tenía que remontar el Atlántico para volver a Europa, decidió que quería un modo de vida más tranquilo y volvió al Océano Índico, luego al Pacífico, y en resumen dio media vuelta más al mundo para irse a vivir a la Polinesia. Dijo que lo hacía "para salvar su alma". ¿Qué habría fumado?.
El caso es que con esa decisión no compartida rompió en la práctica con su familia. Su mujer, Françoise, se quedó en Francia y se enteró de que se había enrollado con una jovencita de Tahití, y tenido un hijo con ella, cuando le pidió que le mandase desde Francia pañales y otros artículos de bebé que no podía conseguir en Tahití. Los derechos de autor de su obra “El largo viaje”, en el que narra esa vuelta al mundo, se los donó al Papa “para ayudar a reconstruir el mundo”. Algo impresionante pues Bernard no tenía otra fuente de ingresos, pero que pasó totalmente desapercibido y de lo que luego se arrepintió. En 1982 naufragó en México su barco, el Joshua, con el que había dado la vuelta al mundo y vivido sus aventuras; pero el barco era además su vivienda y su única pertenencia, lo que equivalió a quedarse sin nada:
Sus amigos y admiradores le costearon la construcción de otro barquito de acero, el Tamata, para que tuviera donde acabar sus días y escribir su último libro autobiográfico. Por cierto, el Joshua fue luego restaurado y coincidimos con él este verano en La Rochelle, al dar la vuelta a Francia en el Corto Maltés:
Bueno, pues volviendo a su tumba en el cementerio de Bono, hasta ahora era un enterramiento en el suelo, cubierto de yerba y al que se llegaba por un sendero empedrado. Un rincón bucólico y simple, a la sombra de la palmera y otros arbustos. Algo muy acorde con la mentalidad ecologista de Benard, que en Tahití luchó contra el hormigonado de los muelles que destrozaba los anteriores cubiertos de un manto vegetal, y que en los atolones de la Polinesia se batió por la autosuficiencia alimentaria plantando todo tipo de árboles en islitas que apenas tenían tierra, y tuvo que llevarla en sacos en su propio barco, el Joshua.
Esos senderos empedrados del cementerio dejaban crecer la yerba entre la piedras, y había que tratarlos periódicamente con herbicidas. Al ponerse en duda su riesgo para la salud (¡si ya están muertos!) las malas yerbas estaban proliferando, y la única solución que se le ha ocurrido al ayuntamiento es cubrir el cementerio con una capa de 8 cm de asfalto, que a partir de ahora servirá de pista de skate o para carreras de patinetes eléctricos. Y el asfalto llega hasta pocos centímetros de la tumba de Benard. ¡Qué desastre!.
¡Con cuidado, navegantes!.
jueves, 25 de abril de 2019
martes, 23 de abril de 2019
Día del libro.
Hola navegantes.
¡Leer!. Qué extraña afición. Con motivo del Día del Libro, a los que me me pidan un libro hoy a mi correo (alvarogaledo@gmail.com) les regalaré otro.
Un saludo.
¡Leer!. Qué extraña afición. Con motivo del Día del Libro, a los que me me pidan un libro hoy a mi correo (alvarogaledo@gmail.com) les regalaré otro.
Un saludo.
viernes, 19 de abril de 2019
Convocatoria reunión Carpe Diem 2019.
Hola navegantes.
La reunión de preparación de las navegaciones Carpe Diem de este verano será el sábado 4 de mayo en el Salón de Actos del Hospital Marqués de Valdecilla, en Santander. Los tripulantes, médicos y enfermeras quedamos a las 17 h., y las familias a las 18 h. Es muy importante que acudáis todos porque después de ver las diapositivas de otros años, de allí surgirá el grupo de niños y voluntarios de este año.
Si conocéis personas interesadas en participar, tanto voluntarios como niños, decidles que acudan ese día a la reunión.
Un saludo y hasta pronto.
La reunión de preparación de las navegaciones Carpe Diem de este verano será el sábado 4 de mayo en el Salón de Actos del Hospital Marqués de Valdecilla, en Santander. Los tripulantes, médicos y enfermeras quedamos a las 17 h., y las familias a las 18 h. Es muy importante que acudáis todos porque después de ver las diapositivas de otros años, de allí surgirá el grupo de niños y voluntarios de este año.
Si conocéis personas interesadas en participar, tanto voluntarios como niños, decidles que acudan ese día a la reunión.
Un saludo y hasta pronto.
jueves, 18 de abril de 2019
¡Dibucarta de las 300.000 visitas!
Hola navegantes.
En aquel lejano marzo de 2012 empezamos este blog para contaros los preparativos de la vuelta a España, que íbamos a intentar Luis y yo en un Tonic 23. ¡Anda que no ha llovido desde entonces y que no hemos hecho millas con el Corto Maltés!. Todo lo hemos contado en estas páginas, que ya han recibido 300.000 visitas (es ese marcador que aparece arriba a la izquierda del blog). Para celebrarlo con vosotros, que nos seguís, he hecho esta dibucarta que regalaré a quien la traduzca y primero la copie en los "comentarios".
¡Con cuidado, navegantes!.
En aquel lejano marzo de 2012 empezamos este blog para contaros los preparativos de la vuelta a España, que íbamos a intentar Luis y yo en un Tonic 23. ¡Anda que no ha llovido desde entonces y que no hemos hecho millas con el Corto Maltés!. Todo lo hemos contado en estas páginas, que ya han recibido 300.000 visitas (es ese marcador que aparece arriba a la izquierda del blog). Para celebrarlo con vosotros, que nos seguís, he hecho esta dibucarta que regalaré a quien la traduzca y primero la copie en los "comentarios".
¡Con cuidado, navegantes!.
miércoles, 17 de abril de 2019
En un mar de vacas.
Hola navegantes.
A veces la navegación con veleros capaces de varar en el fondo depara sorpresas inesperadas. Como esta: amanecer rodeado de vacas.
Es en las Islas Hébridas, de Escocia, en una cala arenosa donde los veleros de orza abatible pueden varar y pasar la noche tranquilamente hasta que vuelva la marea. Concretamente la Isla Eigg, de sólo 30 km2, habitada por 60 personas que han conseguido hacer a su isla completamente eficiente desde el punto de vista energético mediante energías renovables.
Al volver de hacer las compras la chica se encontró el espectáculo. Avisó a su pareja, que se había quedado en el interior sin enterarse de nada. A posteriori comentó que había sentido ruidos raros, como de roce, en la cadena de fondeo, seguramente alguna vaca que la había aprovechado para rascarse. Para apartarlas tuvieron que hacer sonar la bocina de niebla. ¡Menuda escena!.
¡Con cuidado, navegantes!.
A veces la navegación con veleros capaces de varar en el fondo depara sorpresas inesperadas. Como esta: amanecer rodeado de vacas.
Es en las Islas Hébridas, de Escocia, en una cala arenosa donde los veleros de orza abatible pueden varar y pasar la noche tranquilamente hasta que vuelva la marea. Concretamente la Isla Eigg, de sólo 30 km2, habitada por 60 personas que han conseguido hacer a su isla completamente eficiente desde el punto de vista energético mediante energías renovables.
Al volver de hacer las compras la chica se encontró el espectáculo. Avisó a su pareja, que se había quedado en el interior sin enterarse de nada. A posteriori comentó que había sentido ruidos raros, como de roce, en la cadena de fondeo, seguramente alguna vaca que la había aprovechado para rascarse. Para apartarlas tuvieron que hacer sonar la bocina de niebla. ¡Menuda escena!.
¡Con cuidado, navegantes!.
sábado, 13 de abril de 2019
Llegó el velano (dibucarta del chino).
Hola grumetillos. Para inaugurar nuestro verano e iros ilusionando con las navegaciones del buen tiempo, aquí va la primera dibucarta del verano. Por ser la primera, el que la acierte se gana dos puntos, y como siempre el dibujo original. ¡Animo que es fácil!. Aquí está:
viernes, 12 de abril de 2019
Calentamiento.
Hola navegantes.
Lo que parecía una profecía exagerada de los ecologistas ya ha llegado. Según la Organización Meteorológica Mundial el año 2018 ha tenido una temperatura media 1ºC superior al promedio de los años 1850-1900 y 0,79 ºC superior al promedio del siglo XX. Los años 2015 a 2018 han sido los más calientes desde que se efectúan mediciones fiables (año 1850). Se pronostica una subida del nivel del mar de 80 cm para el año 2100.
En la Antártida, la NASA ha detectado una cavidad de 10 km de largo, 4 km de ancho y 300 metros de altura bajo el glaciar Thwaites, que si se fundiera y se fracturara, quedando a flote, subiría él solo el nivel de agua del océano 65 cm.
Algunos países del Pacífico, especialmente islas coralinas como las Tuvalu, ya están siendo engullidas por el mar en las mareas más vivas, y la población ha empezado a hacer montañitas artificiales donde subirse todos los habitantes en las grandes mareas. Las playas de estas islas desaparecen y las inundaciones marinas salinizan los cultivos. Estas islas son bajísimas (5 metros sobre el nivel del mar), un tsunami acabaría con todos sus habitantes, y sus reservas de agua dulce son mínimas.
Es tal la amenaza que ya ha comenzado un plan de evacuación que permita trasladar a los 11.300 habitantes a Niue, otra islita de Nueva Zelanda que ha aceptado recibirlos.
Yo no lo veré, pero ¡qué pena para la siguiente generación!.
Lo que parecía una profecía exagerada de los ecologistas ya ha llegado. Según la Organización Meteorológica Mundial el año 2018 ha tenido una temperatura media 1ºC superior al promedio de los años 1850-1900 y 0,79 ºC superior al promedio del siglo XX. Los años 2015 a 2018 han sido los más calientes desde que se efectúan mediciones fiables (año 1850). Se pronostica una subida del nivel del mar de 80 cm para el año 2100.
En la Antártida, la NASA ha detectado una cavidad de 10 km de largo, 4 km de ancho y 300 metros de altura bajo el glaciar Thwaites, que si se fundiera y se fracturara, quedando a flote, subiría él solo el nivel de agua del océano 65 cm.
Algunos países del Pacífico, especialmente islas coralinas como las Tuvalu, ya están siendo engullidas por el mar en las mareas más vivas, y la población ha empezado a hacer montañitas artificiales donde subirse todos los habitantes en las grandes mareas. Las playas de estas islas desaparecen y las inundaciones marinas salinizan los cultivos. Estas islas son bajísimas (5 metros sobre el nivel del mar), un tsunami acabaría con todos sus habitantes, y sus reservas de agua dulce son mínimas.
Es tal la amenaza que ya ha comenzado un plan de evacuación que permita trasladar a los 11.300 habitantes a Niue, otra islita de Nueva Zelanda que ha aceptado recibirlos.
Yo no lo veré, pero ¡qué pena para la siguiente generación!.
miércoles, 10 de abril de 2019
Vela solidaria, Carpe Diem 2019.
Hola navegantes.
Después de un rompedor viaje por China, volvemos a Santander con nuevas energías de cara al verano. Vamos a retomar la actividad Carpe Diem, de enseñanza de la navegación a vela y disfrute del mar con niños del Servicio de Hematología y Oncología de Valdecilla, que iniciamos en el ya lejano año 2003. Desde entonces otras Comunidades Autónomas han seguido nuestros pasos, y la actividad se hace ya en Santander, Laredo, Getxo, Huelva y Sevilla, y este verano en Murcia. Aquí va el tríptico explicativo:
Para verlo mejor:
Clic aquí
En Santander haremos la reunión preparatoria después de Semana Santa para empezar a navegar a finales de mayo o primeros de junio. Si algún médico, enfermera o algún capitán que disponga de un velero para la actividad quiere colaborar, que me llame o me escriba a través de los medios de contacto que se especifican en el tríptico.
Después de un rompedor viaje por China, volvemos a Santander con nuevas energías de cara al verano. Vamos a retomar la actividad Carpe Diem, de enseñanza de la navegación a vela y disfrute del mar con niños del Servicio de Hematología y Oncología de Valdecilla, que iniciamos en el ya lejano año 2003. Desde entonces otras Comunidades Autónomas han seguido nuestros pasos, y la actividad se hace ya en Santander, Laredo, Getxo, Huelva y Sevilla, y este verano en Murcia. Aquí va el tríptico explicativo:
Para verlo mejor:
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En Santander haremos la reunión preparatoria después de Semana Santa para empezar a navegar a finales de mayo o primeros de junio. Si algún médico, enfermera o algún capitán que disponga de un velero para la actividad quiere colaborar, que me llame o me escriba a través de los medios de contacto que se especifican en el tríptico.
jueves, 21 de marzo de 2019
Día mundial de la poesía.
Hola navegantes.
En efecto, hoy es el día mundial de la poesía, ese género tan denostado (sólo 1% de las ventas de obras literarias, por debajo incluso del ensayo, con un 3,6%) que parece hecho para interesar sólo a los que son algo tontos o muy simples. Pero en esta época de las opiniones poco fundamentadas, expresadas rápidamente y a veces incluso sin palabras, sólo con emoticonos, espero que siga quedando un hueco para los que se solazan con la belleza de las palabras, el ritmo, la rima y lo que un renglón sugiere, más que lo que expresa.
Vuelvo a ofreceros este poema, con el que termina "Dibucartas al grumetillo", ahora acompañado de su dibupoema para disfrutar también de su expresión visual:
EL FUTURO DE UN GRUMETILLO.
o escribiendo poesías de amor con flores en el pelo, detrás de una tetera.
No sé si a los treinta te veré tirado en el sofá apurando las colillas
o intentando mantener tu juventud con pantalón de deporte y zapatillas.
No sé si a los cuarenta te veré solo y obsesionado por no perder el flequillo,
o feliz con una hermosa mujer enseñando a vivir a un rubio grumetillo.
No sé si a los cincuenta te veré harto de hacer un trabajo improductivo
o contento con el justo equilibrio entre la profesión y lo caritativo.
No sé si a los sesenta te veré adicto al trabajo y con un descapotable
o adelantando tu jubilación pensando que te queda una vida formidable.
No sé si a los setenta te veré prolongando tu trabajo peripatético
o con diez años detrás disfrutando de nuestro mundo polifacético.
No sé si a los ochenta te veré con la caja de pastillas, cayéndosete la baba,
o paseando feliz por Puertochico con los nietos colgados de la cachaba.
No sé si a los noventa te veré en una silla de ruedas, ido y pellejudo,
o contando de tu juventud las historias del barco del marino patilludo.
Pero yo estoy contento por haber comprendido que, aunque la forma no la sé,
en todos esos años, desde algún sitio más o menos lejano, te veré.
____________________________________________________________________
Y aquí el dibupoema, que no sale en el libro y es especial para vosotros, que seguís el blog:
miércoles, 20 de marzo de 2019
Una bala perdida.
Hola navegantes.
Aunque no es un tema náutico, esta vez no me resisto a contar la anécdota de nuestra última salida al monte. Fuimos al pico Tureña, al Norte de Burgos, una zona de trincheras y búnqueres de la guerra civil. En la cima encontramos un proyectil sin explotar de unos 30 cm de largo y unos 10 cm de diámetro, completamente oxidado y obviamente un resto de aquella contienda:
Al volver a casa llamé a la Guardia Civil de Burgos, y antes de media hora se ponía en contacto conmigo el jefe de la unidad de desactivación de explosivos, al que dí la foto y la ubicación. El día siguiente me llamó para comunicarme que ya habían explosionado el proyectil y que lo habían identificado como uno italiano de 100 mm. Fijaos cómo quedó el lugar de la explosión al compararlo con la foto anterior (se han desintegrado las rocas de alrededor) y la carcasa del proyectil, que era de hierro y se había abierto como un huevo cocido:
Debe servir de aviso para los montañeros sobre la peligrosidad de estos artefactos aunque hayan pasado tantos años, y sobre la necesidad de comunicar su presencia a la Guardia Civil. Para mí es increíble que estando al aire libre en una zona concurrida por excursionistas, en ochenta años nadie les hubiera informado.
Clic aquí
Y aquí.
Aunque no es un tema náutico, esta vez no me resisto a contar la anécdota de nuestra última salida al monte. Fuimos al pico Tureña, al Norte de Burgos, una zona de trincheras y búnqueres de la guerra civil. En la cima encontramos un proyectil sin explotar de unos 30 cm de largo y unos 10 cm de diámetro, completamente oxidado y obviamente un resto de aquella contienda:
Al volver a casa llamé a la Guardia Civil de Burgos, y antes de media hora se ponía en contacto conmigo el jefe de la unidad de desactivación de explosivos, al que dí la foto y la ubicación. El día siguiente me llamó para comunicarme que ya habían explosionado el proyectil y que lo habían identificado como uno italiano de 100 mm. Fijaos cómo quedó el lugar de la explosión al compararlo con la foto anterior (se han desintegrado las rocas de alrededor) y la carcasa del proyectil, que era de hierro y se había abierto como un huevo cocido:
Debe servir de aviso para los montañeros sobre la peligrosidad de estos artefactos aunque hayan pasado tantos años, y sobre la necesidad de comunicar su presencia a la Guardia Civil. Para mí es increíble que estando al aire libre en una zona concurrida por excursionistas, en ochenta años nadie les hubiera informado.
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lunes, 18 de marzo de 2019
viernes, 15 de marzo de 2019
martes, 12 de marzo de 2019
Un anuncio náutico muy tierno.
Hola navegantes.
A veces en el sitio más inesperado te encuentras una joya. En la revista Voiles et Voiliers ha aparecido este anuncio. En vez de ofrecer a la venta algún barco de segunda mano o solicitar tripulantes para una travesía, dice:
"Donación de material.
Antiguo monitor de vela, tengo 80 años y desgraciadamente ya no puedo navegar. Ofrezco gratuitamente ropas de aguas en excelente estado, que podrán ser de utilidad a algún tripulante no adinerado... (sigue una relación de ropas de aguas de primeras marcas).
Y termina:
"Contactar por e-mail porque estoy sordo".
En contadas ocasiones también ha habido ofertas de regalar un velero, cuando los gastos de mantenimiento ya no justifican una afición que no puede disfrutarse por la edad o la enfermedad, haciendo feliz a alguien que le cae como un regalo del cielo. Me vino a la cabeza aquella frase de Teresa de Calcuta, a la que cito sólo por su altruismo: "El bien que hagas será olvidado mañana. Haz el bien de todos modos".
¡Con cuidado, navegantes!.
A veces en el sitio más inesperado te encuentras una joya. En la revista Voiles et Voiliers ha aparecido este anuncio. En vez de ofrecer a la venta algún barco de segunda mano o solicitar tripulantes para una travesía, dice:
"Donación de material.
Antiguo monitor de vela, tengo 80 años y desgraciadamente ya no puedo navegar. Ofrezco gratuitamente ropas de aguas en excelente estado, que podrán ser de utilidad a algún tripulante no adinerado... (sigue una relación de ropas de aguas de primeras marcas).
Y termina:
"Contactar por e-mail porque estoy sordo".
En contadas ocasiones también ha habido ofertas de regalar un velero, cuando los gastos de mantenimiento ya no justifican una afición que no puede disfrutarse por la edad o la enfermedad, haciendo feliz a alguien que le cae como un regalo del cielo. Me vino a la cabeza aquella frase de Teresa de Calcuta, a la que cito sólo por su altruismo: "El bien que hagas será olvidado mañana. Haz el bien de todos modos".
¡Con cuidado, navegantes!.
lunes, 11 de marzo de 2019
A vela por Venecia.
Hola navegantes.
No son pocas las ganas que tengo de navegar en el Corto Maltés por Venecia. Seguramente mi siguiente gran travesía sea la vuelta a Italia, que ya estoy empezando a preparar en sucio posiblemente para 2020, y que por supuesto incluirá la navegación por la ciudad del amor. Por si fuera poco, el último número de Voiles et Voiliers publica esta foto antigua de un velerito por uno de los canales pequeños. ¡No te fastidia!
No son pocas las ganas que tengo de navegar en el Corto Maltés por Venecia. Seguramente mi siguiente gran travesía sea la vuelta a Italia, que ya estoy empezando a preparar en sucio posiblemente para 2020, y que por supuesto incluirá la navegación por la ciudad del amor. Por si fuera poco, el último número de Voiles et Voiliers publica esta foto antigua de un velerito por uno de los canales pequeños. ¡No te fastidia!
jueves, 7 de marzo de 2019
Habrá libro de la vuelta a Francia.
Hola navegantes.
La Editorial ExLibric ha vuelto a recoger el guante y va a publicar el libro de nuestra vuelta a Francia el verano pasado. Su título, "Ladrar al espejo (la vuelta a Francia del Corto Maltés"). Como sabréis, en un Tonic 23 salimos de Santander, ascendimos la costa atlántica hasta Bretaña, a continuación el Canal de la Mancha hasta cerca de la frontera con Bélgica, y finalmente descendimos por los ríos y canales del interior de Francia hasta el Mediterráneo. Sorprendentemente los mares gruesos de Bretaña y Normandía no fueron lo difícil del viaje, sino las aguas interiores, colmatadas de algas y sin recursos para apoyar a la navegación de recreo, que casi nos obligan a abandonar por sucesivas averías del fueraborda.
Tres meses, más de dos mil millas y el descubrimiento de trece ríos son el balance de la circunnavegación de Francia. Una colección de anécdotas y sitios maravillosos y sorprendentes, como la navegación bajo la Torre Eiffel o por el río La Rance, frenado por una presa mareomotriz que provoca mareas artificiales, independientes de la luna. Antes de salir habíamos estudiado las múltiples dificultades del recorrido, que casi nos hacen desistir de intentarlo con ese barquito. Pero por el camino fuimos comprendiendo que esas advertencias eran como el perro que ladra a un espejo y se asusta de sí mismo (de ahí el título). Pasa mucho en la vela, de tanto repetir los posibles peligros terminamos creyéndonoslos, alimentando nuestros propios temores y los de los demás. Está claro que esos peligros existen, pero sobre todo si no se planifica bien y uno termina en el lugar inapropiado en el peor momento. Pero finalmente el Corto Maltés (un velerito de seis y pico metros de eslora y con un fueraborda de 8 CV, y al final del viaje de 6 CV) pasó por todos esos sitios y circunstancias, teóricamente tan peligrosos, sin ninguna dificultad, disfrutando día a día de la navegación sin ningún incidente grave.
El libro está ilustrado con “dibufirmas” (el nombre de los puertos de recalada transformado en la silueta de un barco) y ha sido prologado por Santiago González Zunzundegui, navegante transmundista vasco, que en su velero JoTaKe dio la vuelta al mundo con su familia. Este es el índice:
Prólogo, por Santiago González Zunzundegui.
1 Los peligros de la circunnavegación de Francia, y el porqué del título.
2 Los preparativos.
3 Como siempre, el Purgatorio de Las Landas.
4 Conociendo el Río Charente y el Joshua de Moitessier.
5 Las primeras islas.
6 El complicado Río Etel y las islas Groix y Glénan.
7 El mítico Raz du Seine.
8 La Rada de Brest y el río Aulne.
9 Otros rincones escondidos y el río Elorn.
10 El Finisterre francés y la entrada en el Canal de la Mancha.
11 El río Trieux y la llegada a Saint-Malo.
12 Las mareas artificiales de La Rance.
13 El Corto Maltés en el Reino Unido y el Raz Blanchard.
14 Arromanches, el desembarco (fallido) de Normandía.
15 Los acantilados de Normandía y los primeros problemas con el motor.
16 Una despedida del mar preciosa.
17 Primeros problemas en los canales.
18 Llegamos a París.
19 A punto de abandonar.
20 El largo túnel y un motor nuevo... que también falla.
21 A propulsión hacia el Sur.
22 Un fin de viaje muy, muy raro.
23 Resumen, conclusiones y balance personal.
Anexo 1 Escalas y millas recorridas.
Epílogo A mi barco.
La Editorial ExLibric ha vuelto a recoger el guante y va a publicar el libro de nuestra vuelta a Francia el verano pasado. Su título, "Ladrar al espejo (la vuelta a Francia del Corto Maltés"). Como sabréis, en un Tonic 23 salimos de Santander, ascendimos la costa atlántica hasta Bretaña, a continuación el Canal de la Mancha hasta cerca de la frontera con Bélgica, y finalmente descendimos por los ríos y canales del interior de Francia hasta el Mediterráneo. Sorprendentemente los mares gruesos de Bretaña y Normandía no fueron lo difícil del viaje, sino las aguas interiores, colmatadas de algas y sin recursos para apoyar a la navegación de recreo, que casi nos obligan a abandonar por sucesivas averías del fueraborda.
Tres meses, más de dos mil millas y el descubrimiento de trece ríos son el balance de la circunnavegación de Francia. Una colección de anécdotas y sitios maravillosos y sorprendentes, como la navegación bajo la Torre Eiffel o por el río La Rance, frenado por una presa mareomotriz que provoca mareas artificiales, independientes de la luna. Antes de salir habíamos estudiado las múltiples dificultades del recorrido, que casi nos hacen desistir de intentarlo con ese barquito. Pero por el camino fuimos comprendiendo que esas advertencias eran como el perro que ladra a un espejo y se asusta de sí mismo (de ahí el título). Pasa mucho en la vela, de tanto repetir los posibles peligros terminamos creyéndonoslos, alimentando nuestros propios temores y los de los demás. Está claro que esos peligros existen, pero sobre todo si no se planifica bien y uno termina en el lugar inapropiado en el peor momento. Pero finalmente el Corto Maltés (un velerito de seis y pico metros de eslora y con un fueraborda de 8 CV, y al final del viaje de 6 CV) pasó por todos esos sitios y circunstancias, teóricamente tan peligrosos, sin ninguna dificultad, disfrutando día a día de la navegación sin ningún incidente grave.
El libro está ilustrado con “dibufirmas” (el nombre de los puertos de recalada transformado en la silueta de un barco) y ha sido prologado por Santiago González Zunzundegui, navegante transmundista vasco, que en su velero JoTaKe dio la vuelta al mundo con su familia. Este es el índice:
Prólogo, por Santiago González Zunzundegui.
1 Los peligros de la circunnavegación de Francia, y el porqué del título.
2 Los preparativos.
3 Como siempre, el Purgatorio de Las Landas.
4 Conociendo el Río Charente y el Joshua de Moitessier.
5 Las primeras islas.
6 El complicado Río Etel y las islas Groix y Glénan.
7 El mítico Raz du Seine.
8 La Rada de Brest y el río Aulne.
9 Otros rincones escondidos y el río Elorn.
10 El Finisterre francés y la entrada en el Canal de la Mancha.
11 El río Trieux y la llegada a Saint-Malo.
12 Las mareas artificiales de La Rance.
13 El Corto Maltés en el Reino Unido y el Raz Blanchard.
14 Arromanches, el desembarco (fallido) de Normandía.
15 Los acantilados de Normandía y los primeros problemas con el motor.
16 Una despedida del mar preciosa.
17 Primeros problemas en los canales.
18 Llegamos a París.
19 A punto de abandonar.
20 El largo túnel y un motor nuevo... que también falla.
21 A propulsión hacia el Sur.
22 Un fin de viaje muy, muy raro.
23 Resumen, conclusiones y balance personal.
Anexo 1 Escalas y millas recorridas.
Epílogo A mi barco.
martes, 5 de marzo de 2019
Una foquita y delfines en la bahía.
Hola navegantes.
Ya hemos empezado a navegar en esta primavera anticipada, y las primeras salidas están siendo pródigas en sorpresas.
Un día vimos a una foquita nadando sola entre El Puntal y la playa de Los Peligros. A mí no me dio tiempo a grabarla, pero posteriormente se ha difundido este vídeo en las redes. Lo siento, pero no sé quién es el autor:
Clic aquí.
Es una pena porque al parecer está sola. Y otro día a unos delfines pescando por la misma zona de la bahía:
Tampoco sé quién es el autor, lo siento. En cualquier caso nos hace presentir lo cerca que están nuestros meses buenos, ¡otro verano!.
Ya hemos empezado a navegar en esta primavera anticipada, y las primeras salidas están siendo pródigas en sorpresas.
Un día vimos a una foquita nadando sola entre El Puntal y la playa de Los Peligros. A mí no me dio tiempo a grabarla, pero posteriormente se ha difundido este vídeo en las redes. Lo siento, pero no sé quién es el autor:
Clic aquí.
Es una pena porque al parecer está sola. Y otro día a unos delfines pescando por la misma zona de la bahía:
Tampoco sé quién es el autor, lo siento. En cualquier caso nos hace presentir lo cerca que están nuestros meses buenos, ¡otro verano!.
Dibufirma del Ciudadano García.
En agradecimiento a Jose Antonio García ("Ciudadano García"), responsable del programa de RNE "Esto me suena", por el tiempo que nos dedicó y por su ayuda en la difusión de "Dibucartas al grumetillo".
domingo, 3 de marzo de 2019
viernes, 1 de marzo de 2019
Barcos de desguace como viviendas.
Hola navegantes.
Se ha creado un grave problema con los veleros que se van desguazando al final de su vida útil. No existe un sistema organizado de reciclado de las piezas, la fibra de vidrio no puede reutilizarse, y la mayoría acaban hundidos o abandonados en las esquinas o terraplenes de las marinas. Por ejemplo, en Francia hay un millón de barcos matriculados, con una edad media de 35 años, y un porcentaje alto están abandonados, a falta de reciclaje. Muy recientemente la legislación francesa obliga a los propietarios a encargarse de la destrucción o reciclaje de los barcos al final de su vida útil, pero eso cuesta entre 2 y 3.000 euros.
Una empresa francesa ha empezado a reacondicionarlos como vivienda. Normalmente recogen barcos ruinosos a los que extraen el motor, quitan la quilla y el palo, limpian y descontaminan (algunos han estado hundidos) y luego pintan el exterior y hacen nuevo el interior.
Les sierran la popa para que se pueda acceder más cómodamente, los asientan en el terreno mediante unas calzas y les hacen un acceso en forma de terraza con un toldo por la popa.
El futuro propietario les indica el uso que le va a dar: como despacho o habitación de invitados en su jardín, como apartamento de alquiler en un camping, como casita de fin de semana al lado de un río, etc, y adaptan el espacio interior a sus necesidades.
Como vivienda habitual no es que sea un chollo, pero en las marinas hay mucha gente que vive habitualmente en su barco, y los últimos años yo he pasado 3 meses al año en el Corto Maltés, de menos de 7 metros de eslora, y uno se acostumbra.
La mayoría de los barcos que acondicionan son de 6 a 14 metros de eslora, y el precio oscila entre 15 y 20.000 euros incluyendo todo, hasta su instalación en el lugar de destino.
Podéis ver el vídeo aquí.
https://voilesetvoiliers.ouest-france.fr/industrie-nautique/chantier/deconstruction/video-une-nouvelle-vie-pour-les-epaves-de-bateaux-778fad04-35fe-11e9-922b-b6f3eafe8d7b?utm_source=neolane_of_newsletter-voilesetvoiliers&mediego_ruuid=7a3f6664-2b44-4069-b842-7d45bde5a917_7&mediego_campaign=20190227_email_voile-et-voiliers&utm_content=20190227&utm_campaign=of_newsletter-voilesetvoiliers&utm_medium=email&vid=1609053
A mí me ha parecido una buena idea. A ver si se sigue el ejemplo en España.
Se ha creado un grave problema con los veleros que se van desguazando al final de su vida útil. No existe un sistema organizado de reciclado de las piezas, la fibra de vidrio no puede reutilizarse, y la mayoría acaban hundidos o abandonados en las esquinas o terraplenes de las marinas. Por ejemplo, en Francia hay un millón de barcos matriculados, con una edad media de 35 años, y un porcentaje alto están abandonados, a falta de reciclaje. Muy recientemente la legislación francesa obliga a los propietarios a encargarse de la destrucción o reciclaje de los barcos al final de su vida útil, pero eso cuesta entre 2 y 3.000 euros.
Una empresa francesa ha empezado a reacondicionarlos como vivienda. Normalmente recogen barcos ruinosos a los que extraen el motor, quitan la quilla y el palo, limpian y descontaminan (algunos han estado hundidos) y luego pintan el exterior y hacen nuevo el interior.
Les sierran la popa para que se pueda acceder más cómodamente, los asientan en el terreno mediante unas calzas y les hacen un acceso en forma de terraza con un toldo por la popa.
El futuro propietario les indica el uso que le va a dar: como despacho o habitación de invitados en su jardín, como apartamento de alquiler en un camping, como casita de fin de semana al lado de un río, etc, y adaptan el espacio interior a sus necesidades.
Como vivienda habitual no es que sea un chollo, pero en las marinas hay mucha gente que vive habitualmente en su barco, y los últimos años yo he pasado 3 meses al año en el Corto Maltés, de menos de 7 metros de eslora, y uno se acostumbra.
La mayoría de los barcos que acondicionan son de 6 a 14 metros de eslora, y el precio oscila entre 15 y 20.000 euros incluyendo todo, hasta su instalación en el lugar de destino.
Podéis ver el vídeo aquí.
https://voilesetvoiliers.ouest-france.fr/industrie-nautique/chantier/deconstruction/video-une-nouvelle-vie-pour-les-epaves-de-bateaux-778fad04-35fe-11e9-922b-b6f3eafe8d7b?utm_source=neolane_of_newsletter-voilesetvoiliers&mediego_ruuid=7a3f6664-2b44-4069-b842-7d45bde5a917_7&mediego_campaign=20190227_email_voile-et-voiliers&utm_content=20190227&utm_campaign=of_newsletter-voilesetvoiliers&utm_medium=email&vid=1609053
A mí me ha parecido una buena idea. A ver si se sigue el ejemplo en España.
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