Visitas al blog:

domingo, 18 de enero de 2026

Hasta dónde puede llegar la presunción.

Hola navegantes. 

 Cuando la náutica deja de ser un deporte o un medio de conocer el mundo, para convertirse en un portal de ostentación para los de monedero abultado, se acaba cayendo en situaciones ridículas.

En el viaje a la Isla de Elba vimos en Portoferraio  un yate que usaba motos en vez de bicis para los desplazamientos, y al subirlas a bordo le ponían fundas a las ruedas para que no mancharan la cubierta:

 

  La mesita con sillas de teca que veis junto a la pasarela en la primera foto es para que los invitados se descalcen antes de subir a bordo y tampoco manchen con las suelas. Algunos propietarios les ofrecen Crocs de distintas tallas, otros les hacen ponerse sobre los zapatos unas calzas como las de los quirófanos.

En muchas marinas del Mediterráneo vimos superyates con un helicóptero en la cubierta, que utilizan para llevar a sus pasajeros a tierra en vez de en la zodiac, porque los yates son tan grandes que no caben en las marinas y se tienen  que quedar fondeados fuera. También para recoger a sus invitados en el aeropuerto y llevarlos directamente al barco. Pues una vez vimos uno que llevaba dos helicópteros, uno en la proa y otro en la popa.

En la vuelta a Italia vimos un barcarrón que no sólo presumía de helicóptero, sino que había montado una feria de iluminación que incluía hasta focos láser al cielo por la noche, no vaya a ser que pasara desapercibido después de haber pagado por él una millonada.

 En la vuela a Francia vimos el "velero" de otro con muchos ceros en el talonario. Los barcos de esos tipos siempre habían sido de motor, pero empiezan a ser de vela como un esnobismo más del propietario. Porque cualquier parecido de la navegación en esos palacios flotantes con la noción que tenemos de la vela es pura superchería. Barcos que pagan más de 1.000 euros por noche en las puertos de tránsito, que necesitan varios marineros contratados y se permiten todas las excentricidades, como el catamarán que os comento que llevaba, como vehículo auxiliar para desplazarse, un quad anfibio:

 Pues para completar el panorama, os enseño hoy el de otro que lleva a bordo no un coche utilitario, sino un  deportivo de alta gama para presumir en las escalas:

 

Situaciones ridículas de los que quieren ocupar la prensa de papel couché y ya no saben qué más inventar para conseguirlo. En el fondo dan pena.

Con cuidado, navegantes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios son bienvenidos.