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viernes, 2 de marzo de 2018

Una ría mitad dulce, mitad salada, y con una anarquía de mareas.

Hola navegantes.

Es La Rance, otro de los sitios míticos de la vuelta a Francia y de los más curiosos por los que se puede navegar. Es un enorme río (1 km en su desembocadura) al que se ha cerrado con una presa, como el Vilaine que conocimos en nuestra anterior navegación a Bretaña. Como comparación, el Vilaine tiene en su desembocadura "sólo" 500 metros. Pero así como en el Vilaine es una presa hidroeléctrica (embalsa el agua y la deja caer en una sola dirección) en La Rance es una presa mareomotriz, o sea, utiliza la fuerza de la marea al subir y al bajar, y por lo tanto la represa se llena y se vacía. Hay una esclusa que te permite pasar a aguas arriba de la presa, y allí te encuentras en un mundo raro, tirando a rarísimo.

Por lo pronto la marea, mediatizada por la presa y las necesidades energéticas, está modificada respecto a su ritmo natural. Se ha creado un régimen de mareas artificial cuya amplitud puede ser desde 4 hasta 12,5 metros en vertical, y eso de un día para el siguiente. Los horarios de mareas y su altura se dan a conocer cada viernes para la semana siguiente y hay que consultarlos en un teléfono o una web. La luna es más predecible. Y esos horarios y alturas son importantísimos, pues definen las horas a las que se puede entrar y salir de los puertos, que son de los que se secan en bajamar, y lo más importante, te avisan de lo que puede pasar si varas en una orilla. En las mareas naturales es predecible, sabes qué día podrás volver a reflotar según la marea (normalmente en la siguiente pleamar) pero aquí te arriesgas a quedarte en seco varios días hasta que ese ritmo artificioso te facilite el agua necesaria para reflotar. A un barco como el Corto Maltés, con orza abatible, le pasó y se quedó varado tres días, pero nada impide que sean varias semanas, porque obviamente no van a modificar la marea y su plan energético para que un velero desencalle. En esta primera parte de La Rance el agua es salada y se llama "La Rance Marítima".


Por si fuera poco, a mitad del recorrido del río hay otra presa con esclusa, esta vez cerrada, por la que se accede a la parte "fluvial" de La Rance, que es de agua dulce. Allí no hay mareas y se navega como en cualquier canal. Tanto en la parte marítima como en la fluvial hay varios puertos, el último de la parte fluvial en pleno centro de la ciudad medieval de Dinan.

Y para mayor interés, en La Rance marítima vive una foca, Josefina, desde hace 17 años. Supongo que entró en uno de los pasos de barcos por la esclusa de la presa mareomotriz, y ahora cualquiera se atreve a volver al mar por esa infraestructura, que si te absorbe te hace carne picada en las turbinas. Así que allí estará la foca hasta la edad de la dependencia, y mientras se ha hecho una vecina más del puerto de Mordreux. Se la suele ver tomando el sol entre los bañistas en la rampa. Además se ha visto a jabalíes cruzando el río de una orilla a otra, pues allí ya sólo mide veintitantos metros de ancho.

Como veis, hay sitios muy interesantes para navegar sin tener que dar la vuelta al mundo y tener un superbarco. De hecho los de quilla fija lo tienen muy difícil para navegar por La Rance, cuya parte marítima se seca prácticamente en bajamar, y los de más de dos metros de calado lo tienen imposible, pues es el calado mínimo de los puertos del interior.

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