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miércoles, 30 de septiembre de 2015

lunes, 28 de septiembre de 2015

Con los grumetillos a la isla de la colonia.

Hola navegantes. El sábado fuimos con los grumetillos de Carpe Diem a las islas de San Juan, un grupo de tres islotes al fondo de la bahía muy cerca de una zona de costa aún bastante salvaje cubierta por un bosque de eucaliptos. Durante décadas estuvieron separadas de la bahía por una escollera que aislaba una superficie que se pretendía desecar para ganar terreno al mar y urbanizarlo. Finalmente se abandonó el proyecto y la escollera se derribó. Es una zona de muy poco calado (en bajamares grandes quedan en seco) y el recorrido de la antigua escollera ha quedado sembrado de piedras disgregadas que hacen un poco arriesgado llegar a ellas. Sólo vamos en pleamares vivas y con veleros de orza abatible o en el anexo.

El islote principal es La Campanuca, en el que desembarcamos en su lado Sur para estar protegidos del viento del Nordeste. Fondeamos los veleros en la curva de la Ría de Astillero y la Cruz Roja nos desembarcó en el islote. Habíamos llegado justo en la pleamar y nos preocupaba que íbamos a estar en la isla justo mientras la marea bajaba, y si nos alargábamos nos arriesgábamos a no poder salir si entrábamos con los veleros.La vegetación ha crecido y a los niños ya les llega por los sobacos, hasta llegar a la zona despejada entre las dos colinas que tiene la isla.



En esa zona buscamos y seleccionamos la planta con la que vamos a hacer la colonia, que después de elaborada metemos en un frasquito para regalar y etiquetamos:


Siempre hacemos una pequeña escalada a la colina con menos maleza, porque desde su altura se divisa una imagen de la bahía de Santander poco habitual, desde su entrada, toda la ciudad, Astillero y la península de Pedrosa. Además desde allí muchos días se ven las manadas de cisnes que han establecido su hábitat en la ensenada de Elechas.


El sábado también se veían nuestros veleros fondeados a la derecha de la pista del aeropuerto:


Volvimos a bordo sin incidentes a mitad de la marea vaciante y algunos todavía se bañaron. Y el retorno al puerto fue con un viento del Nordeste magnífico para nuestros barcos pequeños (fuerza 3 ó 4) que nos permitió un regreso a toda vela y además a favor de la marea que seguía bajando. Fue un día magnífico como despedida de las navegaciones a vela de este año. Porque en efecto, ya sólo nos queda una salida en las patrulleras de la Guardia Civil, que será el próximo domingo, pero ya sin los veleros, y en la que nos acompañarán también los padres.

domingo, 27 de septiembre de 2015

viernes, 25 de septiembre de 2015

lunes, 21 de septiembre de 2015

Dibucarta de los opérculos.

Buscando opérculos en la Isla de la Torre.

Hola navegantes. Ayer fuimos con los grumetillos a la Isla de la Torre para buscar opérculos. Son las tapas mineralizadas que usan las caracolas para tapar el agujero de entrada a su concha. Tienen una estructura helicoidal porque van haciéndola más grande en superficie a medida que la caracola crece. Se usan en joyería para colgantes o pendientes.

La Isla de la Torre tiene un playazo de piedras rodantes (algunos años entra arena y tapa las piedras, pero este año no) que es el sitio ideal para buscarlos, porque allí las caracolas son batidas entre las piedras por las olas, y muchas se rompen y sueltan allí el opérculo.

Hizo una tarde impresionante de sol y de viento  que nos permitió aprovecharla para navegar a vela a buena velocidad. Fondeamos en los alrededores de la isla.



Desembarcamos en la rampa de la Escuela de Vela y luego tuvimos que bajar al playazo por una escala:


Dedicamos toda la parada a escarbar entre las piedras, consiguiendo varios opérculos y algunas orejas de mar y otras caracolas:


Volvimos a puerto hacia las 20 horas, ya con el sol poniéndose lo que daba una luz especial a la bahía. Una tarde redonda.

Hasta la próxima.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Presentación del libro "Carpe Diem. Vela solidaria en Santander" en Herrera de Camargo.

Será el viernes 2 de octubre a las 19:30. Más información en la imagen. Por si no pudísteis acudir a la anterior y me haceis el favor de difundirlo entre vuestros contactos, sanitarios o navegantes, que pudieran estar interesados. La imagen puede reenviarse por wasap. Un saludo.


miércoles, 9 de septiembre de 2015

Dibufirma de la motora "Cole".

Algunos barcos sí que tienen difícil la dibufirma. En fin, no consigo nada mejor.

¡Menuda vela!

Es de uno de los veleros gigantes que están regateando en la Maxi Yacht Rolex Cup, en Cerdeña. Alguno mide más de 66 metros de eslora. ¡Qué despropósito!.


martes, 8 de septiembre de 2015

lunes, 7 de septiembre de 2015

"Sail in festival" en Bilbao.

Hola navegantes. Entre el jueves y el domingo se ha celebrado en Bilbao la segunda edición de un festival dedicado a los aficionados a la vela, en el que se han expuesto películas, realizado talleres y compartido experiencias relacionadas con el mundo de la vela y los viajes de aventura en velero. Yo he estado algunos días y he vuelto con un nuevo amigo que quiero presentaros, por el mérito que tiene y porque tiene que ser un ejemplo de superación para todos.

Es Yvan Bourgnon y ha dado la vuelta al mundo en un año y medio en un catamarán de vela ligera, es decir, sin cabina, en solitario y sin ayudas electrónicas. Ya de niño, entre los 8 y los 12 años, dió la vuelta al mundo a vela con sus padres. Después tanto él como su hermano Laurent han participado y ganado varias regatas oceánicas. En los últimos años su hermano se había retirado del mundo de la competición y vivía con su familia en la Polinesia. Yvan, por su parte, concibió la idea de dar la vuelta al mundo en un catamarán de vela ligera de 6 metros de eslora, azaña nunca antes intentada.



Adaptó un catamarán de playa añadiéndole un brazo más elevado en cada casco donde mantener en seco la comida, la radio, el sextante y donde poder dormir, y se lanzó a la aventura. Salió de Francia en octubre de 2013 con un compañero que a la altura de Canarias no fue capaz de seguir. Ante la disyuntiva de abandonar o seguir en solitario, Yvan optó por lo segundo. En solitario cruzó el Atlántico y el Pacífico. En Sri Lanka, y fruto del cansancio acumulado, se durmió y naufragó contra un arrecife, quedando el barco destrozado. Las autoridades sospecharon que era traficante de drogas y estuvo en la cárcel 2 días, que él tomo como un merecido descanso que le permitió dormir en seco y con la comida caliente y preparada después de tantas privaciones.  

Lejos de abandonar, allí mismo construyó un nuevo catamarán con los restos del anterior, con el que acabó de atravesar el Océano Indico, cruzó el Canal de Suez y por el Mediterráneo y el Estrecho de Gibraltar volvió a Francia, donde llegó en junio de 2015. En tres ocasiones se cayó al agua, salvándose gracias a estar amarrado por el arnés de seguridad. En total un año y medio navegando en esas condiciones espartanas.

El mismo día de su llegada apoteósica a Francia desapareció su hermano Laurent en en un accidente de buceo, y tuvo que cambiar las celebraciones de su hazaña por la amargura de dirigir las operaciones de búsqueda de su hermano en Polinesia, que no tuvieron éxito y finalmente se le ha dado por fallecido. La prueba más dura cuando parecía que todo había finalizado.

Pues con todo esto en las espaldas, todavía Yvan ha encontrado la fortaleza de venir a Bilbao a compartirlo. Enhorabuena Yvan.


Más información en: http://ledefidyvanbourgnon.com/

domingo, 6 de septiembre de 2015

Con los grumetilllos a la Isla de Santa Marina.

Ayer salió un magnífico día de verano con su vientecito del Nordeste y todo, y aprovechándolo decidimos ir a la Isla de Santa Marina. Está situada fuera de la bahía de Santander, al final de la playa de Loredo,  separada de la costa por una pequeña canal de unos 200 metros, tan estrecha que cuando se navega hacia ella uno no se da cuenta de que se dirige a una isla hasta que está muy cerca. En la costa Sur de la isla hay una playita precisamente en la zona de sotavento del Nordeste, ideal para desembarcar. Es rocosa y baja (unos treinta metros de elevación máxima) y en su mayor parte está cubierta por una vegetación densa de matorral que hace difícil su recorrido. Algunos temporales de invierno son capaces de barrer con las olas toda su superficie y dejar su vegetación yerma y calcinada por la sal, pero la primavera resucita siempre su esplendor. Hace años se repobló con conejos con fines de caza, y el suelo de la isla está sembrado de sus típicas cagaditas redondas y pequeñitas, por huesos secos de los conejos muertos, además de por numerosos cartuchos de perdigones. No es raro oír los perdigonazos cuando se navega por los alrededores. La isla tiene su propia colonia de gaviotas patiamarillas.



Con el Nordeste llegamos a la isla en un solo bordo tras una navegación fabulosa. Fondeamos cerca de la playa de Los Tranquilos, justo frente a la isla, y allí nos recogió y nos desembarcó la Cruz Roja con una zodiac. ¡Gracias chicos!. En tres viajes estábamos todos en la playa. Luego nos fuimos a explorarla en su perímetro, en dirección al vértice geodésico. Entre que la vegetación estaba muy cerrada y alguno había desembarcado descalzo, no avanzamos mucho, pero lo suficiente para hacernos una idea de cómo es la isla. La verdad es que estaba un poco sosa, porque la época de cría de las gaviotas ya ha terminado y no vimos el espactáculo de los nidos llenos de polluelos.





 Al volver a los barcos casi todos se bañaron, el agua estaba limpísima y se veía el fondo hasta varios metros de profundidad. Volvimos a Santander rumbo al Oeste en otra navegación placentera con el sol poniéndose justo delante de nuestra proa, con el marco de la península de La Magdalena a estribor y El Puntal a babor. En pocas palabras, un día perfecto. A ver si los que quedan de septiembre son parecidos. Ya sabéis que septiembre es el mes preferido de los navegantes santanderinos. Todavía hace bueno, el nordeste no sopla tan fuerte como en julio o agosto al hacer menos calor, lo que permite navegaciones más tranquilas, y los sitios no están tan abarrotados.


viernes, 4 de septiembre de 2015

jueves, 3 de septiembre de 2015

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Entrevista navegación a Bretaña.

Podéis escucharla en:

http://www.podsnack.com/F5DD6CC7C6F/avkmeppk

Espero que os parezca interesante. Un saludo

lunes, 31 de agosto de 2015

Dibucarta del largo fin de semana.

Un largo fin de semana con los grumetillos.

Hola navegantes.

Tras la vuelta de Bretaña he retomado la organización de las navegaciones Carpe Diem, que durante mi ausencia organizaron unos compañeros. Y la primera salida ha sido intensiva, porque quedamos para la tarde del sábado como siempre, pero luego había fuegos artificiales y algunos se quedaron para verlos, y otros incluso durmieron en el barco y sigueron navegando el domingo hasta el mediodía.

La tarde del sábado fué maravillosa, con una meteorología clemente, calor, el agua calentita para bañarse, y además quedamos con la Cruz Roja del Mar para compartir la actividad con ellos. Navegamos a vela dos horas y media y a la hora de la merienda se acercaron a nuestro fondeo para enseñarles las motos de agua y las zodiac.

Otros grumetillos quedaron con un pescador para aprender a pescar, y no se les dió nada mal porque cogieron medio cubo de chicharros (jureles). Llegaron a cogerlos de dos en dos. Esos volvieron a casa con la cena.

Los que nos quedábamos a los fuegos seguimos navegando hasta que oscureció. Fondeamos juntos delante de la playa de la Magdalena para cenar, y a eso de las 22 horas salimos hacia Cabo Menor, frente al Sardinero, que es donde tiraban los fuegos. La noche estaba tranquilísima, sin las olas que habitualmente hacen tan incómoda la estancia en esa zona, porque algunos se marean. Por el camino les enseñamos a identificar las luces de navegación y los faros. Gracias al poco calado del Corto Maltés pudimos ver los fuegos en primera fila, más cerca de la playa que otros barcos más grandes que habían acudido para lo mismo. Lo malo es que como hacía poco viento, y el poco que había venía hacia al mar, el humo de las explosiones no se dispersaba o venía hacia nosotros, cargando el aire de olor a pólvora e impidiendo ver bien los juegos de colores. Pero en esta ocasión era imposible irse a barlovento de los fuegos, como recomendamos, porque el barlovento estaba en el Parque de Mesones.

Tras el espectáculo fuimos a fondear a la playa del Puntal, y los grumetillos ya se durmieron por el camino. Como había una bajamar enorme, de 111 de coeficiente, el canal de navegación y la zona de fondeo en El Puntal eran estrechísimos, y en los bordes había dos veleros enormes, y algunas motoras, que habían calculado mal y habían varado. La noche fue tranquilísima, sin apenas viento, y pudimos descansar a gusto.

Por la mañana, después del desayuno, hicimos el baño matutino en el mar. Por el río bajaban árboles enormes que a veces chocaban con los barcos fondeados. Como hacía tan bueno aprovechamos la mañana para bañarnos y hacer una navegación cortita. Ya de camino a Puerto Chico nos encontramos con el Paripé, que el día anterior había perdido el cañín del timón y estaba intentando encontrarlo buceando. Les ayudamos remolcando a Eduardo, con las gafas de bucear puestas, por las zonas de menos calado donde su barco no puede entrar, con la esperanza de encontrarlo barriendo una amplia zona del fondo. Pero no disponíamos de la posición GPS donde se cayó, y en esas condiciones era como encontrar una aguja en un  pajar y no nos acompañó la suerte. El cañín  no apareció.

Nuestra siguiente navegación con los grumetillos será el 5 de septiembre.







sábado, 29 de agosto de 2015

viernes, 21 de agosto de 2015

Una valoración del Tonic 23 para este viaje.

Hola navegantes.

 Ya lo demostró en la vuelta a España y ahora lo confirma. Este barquito sirve para travesías largas sin duda. Todo lo que dije en la entrada del 27-8-2012 al volver de los 3 meses de la vuelta a España lo ratifico. Enseguida te haces a vivir en su interior y es suficientemente "cómodo" para que se convierta en tu casa y aguantes meses en él.

Estoy muy contento de la adquisición de la nevera de camping. En las marinas la conectaba a la electricidad del pantalán con un adaptador a 12 V y siempre tenía frigolines dentro. Aunque no se congelasen, mantenían el frío hasta la siguiente escala sin problemas, aunque durante la travesía fuera desenchufada. Si además durante la travesía había suficiente insolación, y si arrancábamos el motor, entonces la conectaba a la batería y no me la llegaba a descargar. ¡Si la hubiéramos tenido en el Canal de Midi los líos que nos habría evitado! porque allí íbamos lógicamente a motor y bajo un sol de justicia, y siempre estábamos pendientes de comprar hielos.


También fue una buena adquisición la balsa inflable "de juguete" en lugar de la tabla de surf o una zodiac para los desembarcos. La tabla de surf en la vuelta a España fue un incordio en la proa, siempre pendientes de cambiar su amarre según navegásemos o no con el espí, en los fondeos, etc, y sólo permitía desembarcar a uno. El inflable de juguete le hemos estibado en su bolsa en el tambucho de popa, casi no ocupa espacio, y nos ha permitido desembarcar sin problemas a dos personas, siempre en distancias cortas.


Respecto a la capacidad del Tonic 23 para afrontar el mal tiempo, en esta navegación sólo nos hemos debido quedar en puerto 9 días de los 76 debido a fuertes vientos (fuerza 6-7), a olas que impedían la salida del puerto o a lluvia torrencial. Esos días vimos a muchos barcos mayores que el nuestro hacer lo mismo, esperar a que pasase lo malo, para salir.  No creo que con un barco más grande hubiera salido a navegar con fuerza 6-7 o lloviendo de aquella manera. Para mí la vela no es una demostración de testosterona, sino una actividad para disfrutar. Por lo tanto aquí tampoco le veo una ventaja a un barco grande. En algunas etapas hemos vivido a bordo 3 personas y nos hemos adaptado perfectamente.

Esta navegación habría sido imposible con un barco de quilla fija. En muchos puertos había 70 cm de calado y en sus entradas a veces bastante menos (nosotros mismos hemos tenido que calcular en muchos de ellos  la hora de entrada según la marea). Es evidente que la orza abatible te da acceso a lugares preciosos que no podrías visitar con un barco de quilla fija.

Y finalmente, sigo comprobando que con un barco pequeño caes simpático en los puertos y te dan más facilidades que si llegas con un superyate. Y eso también cuenta.

Hasta pronto, navegantes.


jueves, 20 de agosto de 2015

Balance de la navegación a Bretaña.

Hola navegantes.

Voy a intentar hacer un balance rápido de esta navegación para que sirva a título orientativo y "en caliente". Con más tiempo se irán asentando los recuerdos y tal vez cambie algo mi percepción.

Tiempo empleado: 76 días (3 de junio a 18 de agosto).

Millas navegadas: 1.235.

Pernoctaciones en marinas: 49 (64% de los días). Es más que en la vuelta a España (37% de los días) porque en Francia no se acostumbra amarrar en los puertos pesqueros y tuvimos que ir más a las marinas.

Lo mejor: las navegaciones muy técnicas en el Golfo de Morbihan y en general en toda esta costa, debido a las corrientes y los horarios de las mareas, que ponen a prueba tu capacidad de planificar las etapas. Las placidez y los paisajes del río Vilaine, que está esclusado.

Lo peor: las etapas larguísimas de Las Landas (hasta 100 millas sin puertos intermedios, o 180 aproximadamente si no consigues entrar en Arcachon). A la ida nos las chupamos de ceñida. La ratonera de Capbretón que con mal tiempo del oeste no te permite salir, y donde estuvimos planteándonos dar media vuelta. El frío por la noche en pleno verano (14 ºC en la cabina).

Las sorpresas agradables: la "decoración" con megaesculturas del río Loire y de Nantes.

Las sorpresas desagradables: que muchas de las islas del Golfo de Morbihan fueran privadas sin estar anunciado en las guías náuticas, y no se pudieran explorar, sólo desembarcar en la playa. Los problemas de plaza en las marinas en agosto (no lo esperábamos tan al Norte).

Coste por persona y mes: 518 euros. Es más que en la vuelta a España (381 euros/persona/mes) por los años transcurridos y por entrar más en las marinas.

Consumo de gasolina: 190 litros. Ello supone que hemos hecho a motor, sólo o en combinación con las velas, la tercera parte del recorrido. También es más que en la vuelta a España (10% a motor) porque ahora hemos encontrado vientos mayoritariamente de cara, y en la vuelta a España portantes.

 Número de operaciones de bricolaje, reparaciones y mantenimiento: 14.

Mañana haré una valoración del barco para este tipo de viajes. Hasta mañana navegantes.

martes, 18 de agosto de 2015

De vuelta a Santander

Hola navegantes.

Después de unos días retenidos en Hondarribia por el temporal, ayer salimos de vuelta a casa. Como teníamos algunos compromisos retrasados decidimos acelerar y hemos hecho de un tirón Hondarribia-Santander (93 millas). Todo el camino sopló una brisa del oeste muy flojita que sólo a ratos rolaba al Norte y nos permitía navegar sólo a vela. También a media noche prevaleció el terral (viento de tierra típico de las noches y que para nosotros era Sureste) que nos permitió navegar un par de horas sólo a vela. El resto del recorrido fue con la mayor y el génova portando un poco y con el apoyo del motor a pocas revoluciones para generar viento aparente. Salimos de Hondarribia ayer a eso de las 12 y hemos llegado a Santander hoy a las 11.

La noche fue muy tranquila y os pongo una foto del precioso anochecer y otra de la plataforma Gaviota por la noche, que si no la conoces parece un espectro del otro mundo.

Al amanecer se nos paró el motor de golpe, signo inequívoco de que has atrapado algo con la hélice. Lo sacamos y en efecto habíamos pillado una red de pesca. Avería típica en el mar que con un fueraborda se resuelve en pocos minutos, pero con motor central puede ser motivo para solicitar un rescate. Si el mar esta tranquilo puedes intentar quitarla buceando, pero si hay olas es muy peligroso porque tienes que colocarte debajo del barco y una ola puede dejarle caer con todo su peso sobre la cabeza.

Por suerte la red debía llevar poco tiempo en el mar. Cuando llevan unas semanas o meses vienen cargadas de cangrejillos, otros crustáceos, todo tipo de larvas y pececillos que se esparcen por el barco y luego tienes que perseguir uno a uno para devolverlos al mar, y dejan un olor a pescado que tira para atrás.

Finalmente llegamos al puerto de Santander y ya estamos de nuevo con nuestras familias. Mañana os haré un balance del viaje en retrospectiva.

Hasta mañana navegantes.

viernes, 14 de agosto de 2015

Artículo sobre nuestra vuelta a España en la revista Voiles et Voiliers.

Hola navegantes. Después de la paliza de los últimos 3 días (de La Rochelle a Hondarribia en tres días en el velero de 6 metros) el temporal tantas veces anunciado por fín nos ha dejado enclaustrados en Hondarribia. Como no hay nada que contar respecto a la navegación, os pongo un enlace al reportaje que ha sacado Voiles et Voiliers en el número de septiembre de 2015, espero que os entretenga. Se centra en las lecciones aprendidas tras la salida frustrada de Guadalquivir durante nuestra vuelta a España. Podeis verlo aquí: https://www.dropbox.com/s/aey523wy6kuye6o/V%26V%20Sept%202015%20Alvaro.pdf?dl=1

miércoles, 12 de agosto de 2015

La guillotina seca, o cuando la vela es sólo un poquito más divertida que el trabajo.

Hola navegantes.

Llamaban "la guillotina seca" al destierro en la Guayana Francesa, porque al parecer era todavía peor que el expeditivo pero rápido sistema de aliviar al cuerpo del inútil peso de la cabeza. Los tres últimos días de navegación, volviendo a España, han sido agotadores. Y además nos cogen, o por lo menos a mi, un poco saturado de barco después de dos meses y medio.

El lunes hicimos la Rochelle a Port Medoc. Como es un puerto de la desembocadura del Garona, uno de los ríos más poderosos de Francia, hay que entrar a favor de la marea. Hora fija de llegada y 56 millas a recorrer, mala receta. Un día agotador que además hicimos a la francesa por el poco viento.

El día siguiente, martes, Port Medoc a Arcachón. Más difícil todavía porque hay que salir del Garona con la marea vaciante y en Arcachón sólo se puede entrar en una pleamar diurna y con olas de menos de 1,5 metros. Como la pleamar era a las 15 horas y teníamos 70 millas que recorrer, nos tuvimos que levantar a las 2 de la mañana y esperar que todo se diera bien por el camino. Además había anunciado un temporalillo de fuerza 6 con rachas de 7 para el día siguiente, y es sabido que si no alcanzas Arcachón en las condiciones adecuadas para entrar, tienes que seguir hasta España, 100 millas más, con lo que nos habría cogido en el mar. Por suerte sí entramos.

Y el día siguiente, miércoles, Arcachon a Hondarribia, 100 millas, teniendo que salir de Arcachón en pleamar como a la entrada. Por suerte pudimos aprovechar la pleamar de la madrugada, que era a las 5 pero ya había luz para salir, lo que nos obligó a volver a madrugar, a las 4, para cogerla y meternos en el cuerpo las 100 millas que había hasta Hondarribia. Y por si fuera poco entramos con un chubasco que nos dejó calados

Como veis, unas tranquilas vacaciones en el mar. A partir de mañana veremos en qué se queda el temporalillo que han ido pronosticando cada vez para un día más tarde, y ya sólo nos queda nuestra conocida costa cantábrica para llegar a casa en algo menos de una semana.

Hasta mañana navegantes.

domingo, 9 de agosto de 2015

Mucho motor y mucha medusa.

Hola navegantes.

Ayer salimos de les Sables a las 8 horas con dirección a la Isla de Ré y la Rochelle. Fue una navegación pesada de 34 millas sin viento, que nos tuvimos que tragar "a la francesa". Entre la isla de Ré y el continente sentimos un golpe seco en los bajos del barco y pensamos que habíamos chocado con un tronco o una tortuga marina, pero al asomarnos no vimos nada. El golpe se repitió varias veces. En una de ellas vimos que estábamos navegando entre un banco de medusas enormes, algunas de un metro de diámetro el cuerpo con los tentáculos muy gordos pero muy cortos. Creo que es la misma especie que vimos en la vuelta a España en Mazagón. Llegamos a la conclusión de que el choque de la orza con el cuerpo blando de la medusa hacía recogerse a la orza unos centímetros dentro de su quillote, y que al volver a caer golpeaba con su base y eso era el ruido que oíamos. Nada tranquilizador porque esos golpes repercuten en los pernos que la sujetan al casco. Decidimos subirla a la mitad y el ruido no se repitió.

En el puente de la isla de Ré con el continente volvimos a comprobar lo que ya sospechamos al pasarlo en la otra dirección con Alicia. Las marcas laterales roja y verde están en la misma colocación tanto si pasas el puente de norte a sur como de sur a norte, algo atípico y que puede hacerte dudar si estas pasándole por el ojo adecuado. Normalmente al entrar a un puerto tienes que ver las marcas rojas a babor y las verdes a estribor, y al salir al revés. En este puente tienes las rojas a babor tanto al entrar como al salir.

Llegamos a la Rochelle bajo un chubasco impresionante que nos dejó todo calado, y no paró de llover en toda la noche. La siguiente etapa es larga, 60 millas hasta Port Medoc u otro puerto de la desembocadura del Garona, y tenemos que entrar con la marea subiendo, a partir de las 19 horas. Por eso tendremos que salir de La Rochelle de madrugada, a eso de las 6. Por todo ello nos hemos quedado hoy en la Rochelle a descansar, secarlo todo, hacer la compra de víveres y gasolina por si no podemos entrar en puerto, y saldremos para el sur mañana.

Ahora vienen las etapas duras otra vez, de unas 60 u 80 millas sin puertos intermedios. Además se anuncia temporal el oeste a mediados de semana, que esperamos nos coja ya refugiados en Arcachón.

Hasta mañana navegantes.

viernes, 7 de agosto de 2015

Bricolaje en Les Sables y buscando el espíritu de la vela.

Hola navegantes.

Hoy nos hemos quedado en Les Sables para arreglar el compás de navegación, conocer la ciudad y descansar un poco de las prisas de los últimos días.

Por la mañana tuve la suerte de encontrar en una tienda de la misma marina lo que necesitaba para reparar el compás. A media mañana estaba el tema resuelto. Después he intentado encontrar en les Sables el espíritu perdido de la vela de descubrimiento y aventura y no lo he encontrado.

Lo que si he visto son muchas curiosidades que compartiré con vosotros. En primer lugar la Calle del Infierno, la más estrecha del mundo, recogida en el libro Guiness. No cabía ni la bici.

Después el barrio Île Penotte, que tiene las casas decoradas con figuras hechas con conchas. También la plaza de Santa Ana, con las fachadas de las casas decoradas con imágenes de lo que era la plaza hace unos años. Y cómo no, el espigón de salida del puerto, que cada 4 años ve salir a los valientes que van a dar la vuelta al mundo solos en un velero sin tocar tierra. Y la última curiosidad, esta graciosa adaptación del 4L para vender helados. Como le faltaba altura para estar de pie le han hecho la adaptación de los Picapiedra: un agujero en el suelo. Le pregunté a la chica qué hacia cuando llueve y su respuesta fue de Perogruyo: no sacar el 4L porque cuando llueve no se comen helados.

Mañana intentaremos bajar hasta La Rochelle. Hasta mañana navegantes.