(largas travesías en un modesto velero de 6 metros, y otras menudencias).
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domingo, 14 de febrero de 2016
¡Madre mía, yo estaba allí!
Es la entrada a Les Sables d'Olonne, en Bretaña. Claro que la foto está tomada en uno de los recientes temporales que han barrido Bretaña. Cuando yo pasé este verano con el Corto Maltés a menos de 100 metros de ese faro en realidad estaba así:
¡No quiero ni pensar que me hubiera agarrado uno de esos temporales y hubiera acabado el barco encima del espigón!. Ahora entenderéis por qué nos obsesiona tanto la meteorología cuando salimos a navegar.
sábado, 13 de febrero de 2016
"Le tour de la péninsule ibérique sur un voilier de six mètres : l’aventure du Corto Maltese" va tomando forma.
Hace un tiempo os conté que la editorial francesa La Décovrance había adquirido los derechos para la traducción y venta en Francia del libro "La vuelta a España del Corto Maltés", creyendo que tendría interés para los navegantes franceses.
Los primeros contactos fueron en abril de 2015, ¡las cosas de palacio van despacio!. Pero el proyecto se está por fin concretando. Ya me han enviado para corregir hasta el capítulo 10, o sea, la tercera parte del libro. Es sorprendente ver escrito en otro idioma lo que yo redacté en castellano, como un desdoblamiento de la personalidad... difícil de explicar. En cualquier caso el proyecto va viento en popa, y el compromiso es publicarlo y comercializarlo antes del mes de mayo. A ver si se cumple.
Por otra parte he terminado un nuevo libro de navegación, contando nuestras aventuras en Bretaña del verano pasado. Se titula "Santander-Bretaña-Santander en el Corto Maltés, un velero de 6 metros" y estoy a la espera de una decisión definitiva de la editorial acerca de su publicación. Cuando la haya os lo contaré.
viernes, 12 de febrero de 2016
Curioso transporte de barco por carretera.
Unos aficionados están intentando transportar un barco por carretera así:
Es en Argentina, por la Nacional E40, una carretera muy recta que asciende hacia el Norte por la zona menos poblada al Sur del pais. Le han fabricado un carro de tres ruedas, dos delante y una detrás, ésta unida al timón. Reconocen que llegaran hasta donde les pare la policía, suponen que al alcanzar zonas más habitadas. Si estuviera permitido en España me ahorraría bastante en el transporte del Corto Maltés en camión al Mediterráneo...
Podéis ver el video en:
https://vimeo.com/89231356
Incluso se ve a un camión adelantando al "transporte". Gente curiosa.
jueves, 11 de febrero de 2016
miércoles, 10 de febrero de 2016
Reforzando el anclaje de los obenques.
El invierno se aprovecha para ir resolviendo los bricolajes pendientes en el barco. Como este verano vamos a desarbolar el Corto Maltés dos veces (una para el camión, y otra para el Canal de Midi) le ha llegado el turno a los anclajes de los obenques.
El Tonic 23 tiene mal diseñada la fijación de los obenques, reconocida en todas las revistas náuticas que han analizado el barco. En lugar de anclarse en la cuaderna que coincide con su entrada en el casco, están anclados con un simple herraje y dos tornillos pasantes que atraviesan la fibra de la cubierta. Los esfuerzos que aguantan los obenques, que son los cables que evitan que el palo se caiga de lado, generan una tracción hacia arriba aplicada en la pequeña superficie de dos arandelas, que en algunos casos pueden deslaminar la cubierta o agrietarla. Para evitarlo, nada más comprar el barco reforcé la parte interior de la cubierta con chapas de acero inoxidable hechas a la medida, que aumentaron la superficie de tracción repartiendo el esfuerzo:
Ahora, para más seguridad, estoy trasladando parte de esa tensión a la cuaderna. Para ello he sustituido la tuerca por un cáncamo roscado, y un tensor que deriva el esfuerzo a otro cáncamo pasante atornillado en la cuaderna:
Como las tuercas del herraje más a proa están pegadas a la cuaderna, no queda espacio para atornillar un cáncamo y he tenido que hacer una pieza especial soldando una anilla de cadena inoxidable a la tuerca que traía:
Cuando pare de llover y lo instale os contaré si sirvió o no.
14-2-16: sí que sirvió, y aquí está el resultado final:
El Tonic 23 tiene mal diseñada la fijación de los obenques, reconocida en todas las revistas náuticas que han analizado el barco. En lugar de anclarse en la cuaderna que coincide con su entrada en el casco, están anclados con un simple herraje y dos tornillos pasantes que atraviesan la fibra de la cubierta. Los esfuerzos que aguantan los obenques, que son los cables que evitan que el palo se caiga de lado, generan una tracción hacia arriba aplicada en la pequeña superficie de dos arandelas, que en algunos casos pueden deslaminar la cubierta o agrietarla. Para evitarlo, nada más comprar el barco reforcé la parte interior de la cubierta con chapas de acero inoxidable hechas a la medida, que aumentaron la superficie de tracción repartiendo el esfuerzo:
Ahora, para más seguridad, estoy trasladando parte de esa tensión a la cuaderna. Para ello he sustituido la tuerca por un cáncamo roscado, y un tensor que deriva el esfuerzo a otro cáncamo pasante atornillado en la cuaderna:
Como las tuercas del herraje más a proa están pegadas a la cuaderna, no queda espacio para atornillar un cáncamo y he tenido que hacer una pieza especial soldando una anilla de cadena inoxidable a la tuerca que traía:
Cuando pare de llover y lo instale os contaré si sirvió o no.
14-2-16: sí que sirvió, y aquí está el resultado final:
martes, 9 de febrero de 2016
lunes, 8 de febrero de 2016
Dibufirma de Lara.
Esta, como la anterior, la de Iván, es para una personita muy especial. Igual todavía no saben ni leer, espero que se la guarden para cuando sepan.
domingo, 7 de febrero de 2016
sábado, 6 de febrero de 2016
viernes, 5 de febrero de 2016
Por si me caigo al agua.
Así es, el principal temor del navegante es caerse al agua y ver alejarse a su barco para siempre. Por eso cuando hace mal tiempo, y siempre por la noche o cuando se navega en solitario, hay que amarrarse con un arnés al barco. Curiosamente no lo exige la legislación, pero a vela es imprescindible.
Lo ideal es un amarre corto que te impida salir despedido por la borda, o sea que en caso de resbalarte o perder el equilibrio te caigas dentro del barco. Pero eso sólo es posible cuando estás en la bañera. Para cualquier maniobra que te obligue a salir de ella (típicamente, maniobras en la proa) hay que enganchar el arnés a la línea de vida, que es una cinta que corre por todo lo largo del barco para poder llegar hasta la proa amarrado:
Se hace con cinta y no con cabo para que no ruede bajo tus pies al pisarla. Pero eso sí, si resbalas estando fuera de la bañera te caes al agua seguro, y lo único que ganas con el arnés es que el barco no te deje abandonado. Pero a cambio peligras por otras cosas. Te ves arrastrado a gran velocidad por el agua y el punto de tiro del arnés (a la altura del pecho) puede doblarte y lesionarte la columna. Y además es dificilísimo subir a bordo por el costado resbaladizo del barco y con el peso de la ropa mojada. Por eso lo ideal es diseñar el recorrido de la línea de vida para que al caerte te deslices hasta la popa, que es donde está la escalera.
Y aunque llegues a la popa no has ganado la apuesta. Si el barco tiene fueraborda y está en marcha, te ves flotando pegado a la hélice, que puede lesionarte. Las olas hacen subir y bajar la popa y puede caerte el barco en la cabeza. Y a lo que voy hoy, tienes que conseguir bajar la escalera desde el agua, pues normalmente la llevamos amarrada por arriba para soltarla desde la bañera.
Aunque todo lo anterior lo tenía resuelto, no así el último punto, soltar la escalera desde el agua. No lo había dado importancia pues no suelo navegar solo, y siempre esperas que la suelte tu compañero. Pero para más seguridad he cambiado el sistema de amarre. Por un lado he trasladado el gancho a uno de los peldaños inferiores, para alcanzarlo desde el agua, y además he cambiado el gancho cerrado, que necesita las dos manos, por un sistema de ojal que se puede soltar con una sola (a la izquierda el nuevo, de ojal, y a la derecha el antiguo, de gancho):
Espero no necesitarlo nunca, pero al menos me quedo más tranquilo de tenerlo todo conforme a la teoría.
Lo ideal es un amarre corto que te impida salir despedido por la borda, o sea que en caso de resbalarte o perder el equilibrio te caigas dentro del barco. Pero eso sólo es posible cuando estás en la bañera. Para cualquier maniobra que te obligue a salir de ella (típicamente, maniobras en la proa) hay que enganchar el arnés a la línea de vida, que es una cinta que corre por todo lo largo del barco para poder llegar hasta la proa amarrado:
Se hace con cinta y no con cabo para que no ruede bajo tus pies al pisarla. Pero eso sí, si resbalas estando fuera de la bañera te caes al agua seguro, y lo único que ganas con el arnés es que el barco no te deje abandonado. Pero a cambio peligras por otras cosas. Te ves arrastrado a gran velocidad por el agua y el punto de tiro del arnés (a la altura del pecho) puede doblarte y lesionarte la columna. Y además es dificilísimo subir a bordo por el costado resbaladizo del barco y con el peso de la ropa mojada. Por eso lo ideal es diseñar el recorrido de la línea de vida para que al caerte te deslices hasta la popa, que es donde está la escalera.
Y aunque llegues a la popa no has ganado la apuesta. Si el barco tiene fueraborda y está en marcha, te ves flotando pegado a la hélice, que puede lesionarte. Las olas hacen subir y bajar la popa y puede caerte el barco en la cabeza. Y a lo que voy hoy, tienes que conseguir bajar la escalera desde el agua, pues normalmente la llevamos amarrada por arriba para soltarla desde la bañera.
Aunque todo lo anterior lo tenía resuelto, no así el último punto, soltar la escalera desde el agua. No lo había dado importancia pues no suelo navegar solo, y siempre esperas que la suelte tu compañero. Pero para más seguridad he cambiado el sistema de amarre. Por un lado he trasladado el gancho a uno de los peldaños inferiores, para alcanzarlo desde el agua, y además he cambiado el gancho cerrado, que necesita las dos manos, por un sistema de ojal que se puede soltar con una sola (a la izquierda el nuevo, de ojal, y a la derecha el antiguo, de gancho):
Espero no necesitarlo nunca, pero al menos me quedo más tranquilo de tenerlo todo conforme a la teoría.
jueves, 4 de febrero de 2016
¡120.000 visitas!
Marzo de 2012: sin ninguna experiencia nacía este blog para poner en común lo que parecía un sueño imposible de alcanzar, dar la vuelta completa a España navegando en un velero de serie de menos de 7 metros de eslora, con dos personas a bordo que no éramos profesionales de la regata, y sin esponsorización de ningún tipo. Poco a poco fueron cayendo las etapas: Portugal, el Estrecho, el Mediterráneo, y en dos meses llegábamos a Francia. La atravesábamos de un mar a otro (del Mediterráneo al Atlántico) por el Canal de Midi, ese regato que cubre un metro y medio, salvando 174 esclusas. Volvíamos a Santander por el Este después de haber salido tres meses antes hacia el Oeste, con una experiencia inolvidable en nuestra estela y sorprendiendo a muchos por haberlo logrado.
Para no perder el contacto mantuvimos el blog abierto, sirviendo para mantener vivo el recuerdo con las fotografías de aquel viaje, que complementaron el libro que lo contaba todo. Fueron llegando otras flores al mismo ramillete, las anécdotas con nuestros grumetillos de vela solidaria, las dibucartas, otros libros, otros viajes, en fin, las menudencias de una vida que va pasando sin alharacas. Gracias por estar ahí.
Para no perder el contacto mantuvimos el blog abierto, sirviendo para mantener vivo el recuerdo con las fotografías de aquel viaje, que complementaron el libro que lo contaba todo. Fueron llegando otras flores al mismo ramillete, las anécdotas con nuestros grumetillos de vela solidaria, las dibucartas, otros libros, otros viajes, en fin, las menudencias de una vida que va pasando sin alharacas. Gracias por estar ahí.
miércoles, 3 de febrero de 2016
Un cuaderno de bitácora vacío.
El cuaderno de bitácora es un cuaderno en el que los marinos registramos todo lo acontecido a bordo. Antiguamente, cuando los buques carecían de puente de mando cubierto, era costumbre guardar este cuaderno en el interior de la bitácora (el mueble donde va el compás) para preservarlo de las inclemencias, y de ahí su nombre. Es obligatorio en la navegación de altura, para registrar los rumbos, posiciones, meteorología, personas embarcadas, avisos de radio recibidos, etc. Muchos lo utilizamos además para llevar un diario de las anécdotas, que luego te ayuda a revivirlas y a organizar el viaje en tu memoria. Curiosamente, para la manía reglamentista que hay en España, no está regularizado su formato por un reglamento, o sea que sirve cualquier cuaderno.
Como el anterior casi lo terminé con el viaje a Bretaña del verano pasado, los Reyes Magos me han traido el nuevo:
Muy apropiado para nuestro barquito, como podéis comprobar. Hace raro verlo ahora tan vacío e imaginar qué anécdotas y viajes contendrá dentro de unos meses o años cuando lleguemos al final, y nos entretengamos pasando sus páginas para releer algunos momentos de nuestra vida en el mar.
Espero estrenarlo en la navegación a la Isla de Elba de este verano, y traerlo lleno de anécdotas y descripción de lugares maravillosos. De muchos días con el mar lleno de sol y plano como la palma de la mano, con los vientos portantes, y muy pocos de ventoleras por el morro y cielos oscuros como la panza de un burro. ¡Inch’Alá!.
Como el anterior casi lo terminé con el viaje a Bretaña del verano pasado, los Reyes Magos me han traido el nuevo:
Muy apropiado para nuestro barquito, como podéis comprobar. Hace raro verlo ahora tan vacío e imaginar qué anécdotas y viajes contendrá dentro de unos meses o años cuando lleguemos al final, y nos entretengamos pasando sus páginas para releer algunos momentos de nuestra vida en el mar.
Espero estrenarlo en la navegación a la Isla de Elba de este verano, y traerlo lleno de anécdotas y descripción de lugares maravillosos. De muchos días con el mar lleno de sol y plano como la palma de la mano, con los vientos portantes, y muy pocos de ventoleras por el morro y cielos oscuros como la panza de un burro. ¡Inch’Alá!.
martes, 2 de febrero de 2016
domingo, 31 de enero de 2016
Sacándome el CEVNI.
Esta palabreja es la sigla del "Code Européen des Voies de Navigation Intérieur", o "Código Europeo de las Vías de Navegación Interiores", o sea, el título que habilita para la navegación por todos los canales y ríos navegables europeos.
Una vez allí comprobamos que nadie tenía ese título, que no estaba claro si era exigible a navegantes de otra nacionalidad navegando en su propio barco (si están conformes con la legislación de su país) y que en cualquier caso no hay una autoridad que lo controle. Ahora bien, de ello no sacamos la conclusión de que no se deba obtener, y nos quedó la duda de si hubiéramos tenido algún accidente o abordaje en el Canal habríamos estado en regla o no, sobre todo a efectos del seguro.
Como este verano volveremos a pasar por el Canal de Midi con el Corto Maltés al volver de Italia, para evitar problemas y ya que el tema se ha planteado con suficiente tiempo, voy a sacarme el mencionado titulito. Es principalmente un compendio de señales y reglamentos específicos de los canales, recogidos en un libro de 70 páginas en inglés:
Se parece mucho a los manuales para el carnet de conducir e incluye modelos de exámenes anteriores:
El examen se hace por Internet bajo la supervisión de un agente delegado de la RYA ("The Royal Yachting Association") en España, y es, naturalmente,en inglés. Deseadme suerte.
sábado, 30 de enero de 2016
viernes, 29 de enero de 2016
"La sonrisa de Mikel" en la librería La Vorágine.
Lectura y visión de dibupoemas:
Un dibupoema es un poema cuyo texto se va modificando en la inclinación de la línea y el tamaño de las letras para hacer un dibujo. Es como la cuarta dimensión de la poesía. Si ya es difícil compaginar la rima, el ritmo y la métrica para conseguir un todo armonioso, bonito y que transmita un sentimiento, ahora además hay que amoldar el texto para construir con él un dibujo. Y puede ocurrir que haya que rehacer la poesía porque alguna letra no encaje en el dibujo, con lo que el proceso creativo se alarga casi hasta el infinito.
Un ejemplo, éste titulado "Yo no tengo la oreja perforada":
Ya lo veis, yo no tengo la oreja perforada
ni encima de mi hombro derecho llevo un loro,
ni un parche en el ojo, tampoco un diente de oro
ni una pata de palo… un garfio... no luzco nada.
A pesar de eso no me asusta la marejada
ni el viento frescachón, ese de fuerza siete
frío como el cristal, que siempre se te mete
por el cuello en invierno corriendo de empopada.
De la misma manera sin ser sepulturero
ni tener el pico o la pala de instrumento,
navego tranquilo en la vida a favor del viento
mirando de frente a mi último fondeadero.
Todo el secreto está en cargar bien los petates,
antes de que nos llegue el tránsito enfermizo,
de amores, amistades, anécdotas, combates,
de millones de recuerdos de oro macizo.
Ellos nos sostendrán las últimas flaquezas
cuando el viaje cabrón que no tiene retorno
nos robe de la vista todas estas bellezas
y nos deje unos huesos como único adorno.
Y aún así nos reiremos de La Ropavejera,
al menos yo pensando en mi chica pinturera.
Y ahora el dibupoema:
Si queréis, es posible reenviar la convocatoria a vuestros contactos copiando la primera imagen, que se puede enviar por wasap. Os espero en La Vorágine.
Un dibupoema es un poema cuyo texto se va modificando en la inclinación de la línea y el tamaño de las letras para hacer un dibujo. Es como la cuarta dimensión de la poesía. Si ya es difícil compaginar la rima, el ritmo y la métrica para conseguir un todo armonioso, bonito y que transmita un sentimiento, ahora además hay que amoldar el texto para construir con él un dibujo. Y puede ocurrir que haya que rehacer la poesía porque alguna letra no encaje en el dibujo, con lo que el proceso creativo se alarga casi hasta el infinito.
Un ejemplo, éste titulado "Yo no tengo la oreja perforada":
Ya lo veis, yo no tengo la oreja perforada
ni encima de mi hombro derecho llevo un loro,
ni un parche en el ojo, tampoco un diente de oro
ni una pata de palo… un garfio... no luzco nada.
A pesar de eso no me asusta la marejada
ni el viento frescachón, ese de fuerza siete
frío como el cristal, que siempre se te mete
por el cuello en invierno corriendo de empopada.
De la misma manera sin ser sepulturero
ni tener el pico o la pala de instrumento,
navego tranquilo en la vida a favor del viento
mirando de frente a mi último fondeadero.
Todo el secreto está en cargar bien los petates,
antes de que nos llegue el tránsito enfermizo,
de amores, amistades, anécdotas, combates,
de millones de recuerdos de oro macizo.
Ellos nos sostendrán las últimas flaquezas
cuando el viaje cabrón que no tiene retorno
nos robe de la vista todas estas bellezas
y nos deje unos huesos como único adorno.
Y aún así nos reiremos de La Ropavejera,
al menos yo pensando en mi chica pinturera.
Y ahora el dibupoema:
Si queréis, es posible reenviar la convocatoria a vuestros contactos copiando la primera imagen, que se puede enviar por wasap. Os espero en La Vorágine.
jueves, 28 de enero de 2016
miércoles, 27 de enero de 2016
martes, 26 de enero de 2016
lunes, 25 de enero de 2016
sábado, 23 de enero de 2016
viernes, 22 de enero de 2016
Dibufirma de Bruno.
La vez anterior me salió un mercante:
pero ya se me ocurrió cómo encontrar también un velero, con su fueraborda y todo:
pero ya se me ocurrió cómo encontrar también un velero, con su fueraborda y todo:
jueves, 21 de enero de 2016
martes, 19 de enero de 2016
lunes, 18 de enero de 2016
sábado, 16 de enero de 2016
jueves, 14 de enero de 2016
miércoles, 13 de enero de 2016
martes, 12 de enero de 2016
domingo, 3 de enero de 2016
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