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jueves, 26 de febrero de 2026

La eficacia de la manga del fueraborda.

Hola navegantes. 

 Hace un año os conté el invento que estaba haciendo para proteger la cola del fueraborda de las algas y los caracolillos, que al estar la cola siempre en el agua suponen un problema y un trabajo extra de mantenimiento. Habitualmente teníamos que sacar el  motor 3 ó 4 veces al año para darle la patente y cambiar el ánodo si no queríamos que acabara pareciendo un  museo de ciencias naturales:

 

 En resumen se trataba de tapar la cola, dentro del agua, con una bolsa estanca y negra que impidiera la entrada de la luz del sol y permitiera mantenerla en agua dulce:

 Clic aquí.

 Como este invierno está siendo tan nefasto hemos estado unos 3 meses sin navegar y hoy hemos ido a comprobar el resultado del invento. Y ha sido maravilloso. La funda estaba con una melena de algas, sobre todo en el lado de babor, que es donde más le da el sol en mi atraque:

 


 Por supuesto la cara interior de la bolsa, que está a oscuras, estaba impoluta:

 


 Y la cola del fueraborda igual, como una patena:

 

Ahora mismo lleva 10 meses en el agua sin renovar la patente, y está como si se la hubiéramos dado ayer. En condiciones normales, después de 10 meses en el agua estaría como en la primera foto. O sea, un chollo, que nos ha ahorrado el coste de tres manos de patente y tres ánodos, y sobre todo el esfuerzo físico de sacar y meter tres veces en su pozo esa mole. Además cada vez que hemos ido este invierno al barco lo hemos arrancado dentro de la bolsa (en punto muerto, claro) y ha servido para endulzar el circuito de refrigeración, con lo que el beneficio ha sido doble.

Con cuidado, navegantes.

jueves, 19 de febrero de 2026

Dibucarta del Canal Lateral del río Garona.

Hola navegantes.

En Burdeos embocamos Ana y yo el llamado Canal Lateral del Garona, que es la parte norte del Canal de Midi, que nos llevaría al Mediterráneo.

 Ya en las primeras esclusas tuvimos el dejà vu de los canales de Bretaña en la navegación a Londres, y estuvimos luchando con las algas. Empezamos a maldecir de nuestra idea de ir al Mediterráneo. Pero finalmente ocurrió el milagro y nos cruzamos con dos “cortacésped” (son las máquinas que limpian de algas los canales) trabajando en dirección contraria a nosotros. Eso significaba que en adelante los canales estarían limpios, y así fue.

Pero además de las algas estábamos padeciendo una ola de calor tremenda, más propia del desierto del Gobi que de Francia. Como no lo esperábamos habíamos tumbado el palo muy pegado a la cubierta y no podíamos poner el toldo. Sin sombra posible, muchos días estuvimos 8 o 10 horas bajo la canícula, con temperaturas de hasta 43 ºC en el exterior y de hasta 39,8 en el interior del velero. Una tortura porque era como navegar con fiebre alta.

 Este es la dibucarta de aquellas etapas (clic encima para verla mejor):

 

Al primero que la transcriba en los comentarios le regalaré el original.

Con cuidado, navegantes.

miércoles, 18 de febrero de 2026

No se cortan un pelo: el barco-avión.

Hola navegantes. 

 Ya os he comentado mi oposición a los barcos superrápidos que "navegan" sobre foils y que en realidad van por el aire manteniendo el contacto con el agua sólo a través de la delgada lámina del foil. En realidad son como aviones volando bajo, a 30 o 40 nudos, entre los otros barcos que vamos a 3 ó 5 nudos. Nos someten a riegos innecesarios porque sería como dejar circular a un Fórmula 1 por una carretera nacional, diez veces más deprisa que los demás vehículos (a 1.000 km/h en vez de a 100)  sin separación de los demás, y por si fuera poco con una lámina cortante sobresaliendo de la carrocería. Ya ha habido accidentes humanos mortales por colisión, y por supuesto matan a muchos animales marinos que están durmiendo en la superficie, como cetáceos o tortugas, porque corren a esa velocidad sin hacer ruido, ya que el casco va fuera del agua. Algunas veces los tripulantes no son marineros sino pilotos de la aeronáutica.

Pues en el última prototipo no se han cortado un pelo y lo llaman directamente "barco-avión". 

 

 Lo han bautizado "Askell", que significa "ala de pájaro" en bretón, y pretenden superar los 66 nudos (más de 120 km/h) para batir el récord del mundo de velocidad de un "velero", que ostenta el australiano Paul Larsen con 65,45 nudos. Una locura. En  mi opinión estos engendros deberían exhibirse en exposiciones balísticas y circuitos marítimos cerrados, pero nunca dejarlos navegar por las aguas libres entre los demás veleros. Yo me he cruzado con alguno entrenando, y realmente da miedo verlos salir del horizonte y llegar a tu altura en pocos minutos sin que te dé tiempo a reaccionar. Estás absolutamente indefenso, dependiendo el accidente de una distracción o fallo técnico de su piloto, porque a esa velocidad cualquier maniobra tuya no consigue esquivarlos. A ver si se impone la razón y la prudencia.

 Con cuidado, navegantes.

martes, 17 de febrero de 2026

Dedicatoria a tres niños.

Dedicatoria a los niños Lucas, Daniel y Matías; de parte de su abuelo:




 

viernes, 13 de febrero de 2026

Ejemplo de dedicatoria.

Es para el capitán del velero Puma 23 "ALDABRA":



miércoles, 11 de febrero de 2026

Día Internacional contra el cáncer infantil 2026.

Hola navegantes.

El Día Internacional contra el cáncer infantil, que se celebra desde 2001 todos los 15 de febrero, pretende concienciar sobre la importancia de los desafíos a los que se enfrentan estos niños y sus familias, y sobre la necesidad de que en cualquier lugar del mundo tengan acceso a un diagnóstico y tratamiento. Todo niño con cáncer merece la mejor atención médica y psicológica, independientemente de su país de origen, raza, estatus económico o clase social. Además, se apoya en la premisa de que la muerte de niños con cáncer es evitable con un diagnóstico temprano y con los tratamientos apropiados.

Cada año unos 300.000 niños son diagnosticados de cáncer, y en Cantabria son unos 10 al año. Con una atención de calidad más del 80%  pueden sobrevivir, llevando luego una vida plena y saludable. Nosotros en Cantabria desarrollamos durante 17 años (entre 2003 y 2019) una actividad de vela con niños con cáncer en la que médicos, enfermeras y capitanes voluntarios les enseñábamos a navegar a vela. El principal objetivo era ayudarles a distraerse de su problema con una actividad en plena naturaleza, y contribuir a su recuperación psicosocial. En aquellos años participaron en Cantabria 118 niños, 58 barcos, 68 médicos y enfermeras, y se realizaron 261 navegaciones, pero como la actividad luego se extendió a otras Comunidades Autónomas fueron muchísimos más. 

Uno de los libros que surgió de aquella experiencia es "Dibucartas al grumetillo". Es un libro para niños en el que uno de nuestros grumetillos, que tuvo una leucemia con ocho años, intenta explicar lo que es la enfermedad. Se la imagina como una guerra entre los buenos y los malos dentro de su cuerpo, y está ilustrado con las dibucartas que le escribía yo durante sus ingresos y que él leía cuando por la noche la muerte bailaba alrededor de su cama, en el hospital. La dibucarta es un texto en que las letras y las frases se retuercen para formar un dibujo. Por suerte aquel niño calvo se curó con el trasplante, ahora puede presumir de un pelo rubio rebelde al peine y viene abriendo fuego en su profesión.


 Todo lo recaudado con el libro se dedica a la lucha contra en cáncer infantil.  Si  vosotros queréis luchar también contra esta maldición de los tiempos modernos, durante esta semana a los que me pidáis uno de mis libros os regalaré el del grumetillo, como siempre dedicados con una dibucarta. Además de recibir el detalle estaréis contribuyendo con los 10 euros que cuesta el libro a la lucha contra el cáncer (la donación la hacemos la editorial, Javier y yo). Podéis pedírmelos en el correo alvarogaledo@gmail.com

 Con cuidado, navegantes.

martes, 3 de febrero de 2026

Nuestra navegación por Francia en la revista Skipper.

Hola navegantes. 

 La revista náutica Skipper ha publicado en su número 519, de febrero de 2026, un reportaje de ocho páginas sobre nuestra navegación el verano pasado por las islas y mares interiores del Mediterráneo francés (en las páginas 82 a 89). Podéis hacer clic encima de cada página para leerlas mejor.









Como yo no soy de los que ve un ciclón donde hay 25 nudos nuestras batallitas pueden parecer un poco sosas, pero son reales y se pueden hacer con cualquier velero (el nuestro es un 23 pies). No hace falta uno de esos que cuestan una millonada y llevan la electrónica de un Boeing.  Espero que os entretenga y os motive.

Con cuidado, navegantes.