Visitas al blog:

miércoles, 15 de marzo de 2017

Navegando por el río Mekong.

El río Mekong es uno de los más grandes del mundo, el 8º por longitud y el 5º más largo de los ríos asiáticos. Tiene una longitud de 4.880 km, y discurre por seis países. Las extremas variaciones estacionales en su caudal y la presencia de rápidos y cascadas han hecho muy difícil su navegación. Es un pilar de la riqueza de la península indochina, pues proporciona sustento a unos cien millones de personas. Anualmente se capturan en sus aguas 1.300.000 toneladas de pescado. Se calcula que alberga unas 1.200 especies de peces, entre ellos destaca el panga, recientemente puesto en cuestión, con una producción de un millón de toneladas al año. Por cierto, la versión vietnamita de la polémica del panga es muy diferente de la europea, pero esa es otra cuestión. El río es también la base de otra riqueza, la agrícola: sus arrozales enriquecidos por el limo del río permiten obtener tres cosechas al año.

En el siglo XIX los franceses intentaron navegar por el río hasta China. Sus esperanzas se vieron truncadas al topar con los rápidos. Pero antes de llegar a estos rápidos transitan por el río todo tipo de embarcaciones, desde transbordadores de pasajeros hasta barcos de mercancías. Las principales amenazas que pesan sobre el río son la construcción de enormes represas, las técnicas de pesca, y la deforestación. Los países de sus riberas forman «Comisión del Río Mekong» para ponerse de acuerdo en las presas e infraestructuras.

El delta del Mekong es la superficie de aluvión que se va adentrando en el mar, por el depósito de los sedimentos que arrastra el río. Actualmente tiene 39.000 Km2, o sea, 120 veces más grande que el delta del Ebro. En las sucesivas fotos del satélite puede verse cómo sigue creciendo hacia el mar; aquí podéis ver el paso del satélite en 1984 y en 2016, comprobando cómo la orilla va sobrepasando la línea amarilla; 1984:
 

y 2016:


Nosotros le recorrimos en una de las embarcaciones locales:


El color que veis del agua, marrón, es el habitual, por los limos y sedimentos que ha arrastrado el río desde su nacimiento, a lo largo de los casi 5.000 Km. También arrastra mucha basura, y de hecho la mitad del cauce, donde el agua va más deprisa, es una fila interminable de basuritas que marca como la raya del medio de las autopistas. Se ven incluso animales muertos, que pueden venir hasta de los paises vecinos. A lo mejor este pobre cerdo cuando estaba vivo entendía el chino mandarín en vez del vietnamita:


Sus orillas están marcadas por la actividad humana, con fábricas, como esta de ladrillos de la que se ven los hornos donde se cuece la arcilla:



viviendas, poblados flotantes, y redes de pesca atravesadas en el cauce:






 También, por supuesto, extraños barcos y barcazas de tráfico comercial, donde han hecho curiosas adaptaciones para vivir a bordo:



En este vídeo podéis ver el color del agua, la fila de basuritas en el medio del cauce, y los postes atravesados en mitad del río que sostienen las redes de pesca. Cuando las redes están tendidas tienen un cable uniendo sus extremos, para que los barcos no pasen entre los palos. Cuando no hay un cable tendido es que no hay redes y se puede pasar:



Como en el resto del mundo, están vigentes las normas y señales que se aprenden en el CEVNI, el título que habilita pata la navegación por los ríos y canales y que es distinto que el de la navegación por el mar. Me tuve que sacar el CEVNI para los canales de Francia:


Aunque puede parecer evidente, me hizo raro ver esas señales conocidas en el otro extremo del mundo. Las de la foto significan que hay que pasar por debajo del puente entre los triángulos verdes, que está prohibido por fuera de los rojos, que el vano tiene 1,5 metros sobre el agua en el periodo de crecida, que la anchura entre los pilotes es de 10 metros, y el cuadrado amarillo que es un paso de doble dirección y por lo tanto pueden venirte barcos de frente.


Al ser una región costera de baja altitud, el delta del Mekong es particularmente susceptible a las inundaciones como resultado de la elevación del nivel del mar por el cambio climático. Muchas provincias del delta serán inundadas hacia el año 2030. Los casos más graves serán las provincias de Bến Tre y Long An, que serán inundadas en un 51% y 49%, respectivamente, si el nivel del mar aumenta el metro que se prevé. A ver si la generación que nos sigue consigue evitar el desastre.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Amigo Alvaro: Cada vez que leo un reportaje tuyo me pregunto ¿y porque no se publican en las revistas, artículos asi? Tanto el de días pasados sobre Vietnam, como este sobre Camboya y su lago, me parecen apasionantes. Cuentas cosas, que no se porque o no se leen en otros sitios, o no se leen contadas así. Con su lectura uno se hace montones de preguntas como, ¿Qué pasa con la más mínima alteración del tiempo en esas "construcciones" flotantes a ras de la superficie? ¿Cómo en las condiciones infrahumanas de salubridad no les arrasan?, ¿allí se instala quien le da la gana?, ¿hasta donde llegaran?.... pero uno se contesta también "pero viven" y probablemente muchos de ellos hasta son felices.
Un abrazo de Higinio

corto_maltes dijo...

Hola Higinio. En tu última frase no has errado el tiro. La felicidad no depende de la riqueza, es una de las cosas que se aprende viajando. Los habitantes más felices del mundo son los de las islas Vanuatu, en el Pacífico, cuando por nivel de desarrollo ocupan el puesto ciento ochenta y tantos (hablo de memoria), o sea, de los últimos del mundo. Pero los europeos vamos allí pensando que lo sabemos todo y que tenemos mucho que enseñarles, cuando es al revés. Son felices porque viven el presente, nosotros nos obsesionamos con el futuro y dejamos de hacer cosas y de ser felices en le presente porque lo postergamos todo y nos preocupamos en exceso por lo malo que puede venir.

Eso si, como médico siento mucho los casos como el niño de la parálisis cerebral de la última foto del lago, posiblemente por un parto sin asistencia médica en una de aquellas casas flotantes, eso me rebela. Pero es posible que ni siquiera la hayan demandado, allí se confía mucho en los curanderos y los remedios alternativos.

Respecto a tus otras preguntas, pues sí, allí se instala quien quiere. Cuando sube y baja el nivel del lago cambian de sitio la ciudad entera, sólo hay que levantar las anclas y cambiarse de fondeo. Y las condiciones no son más infrahumanas que en los bidon-ville de cualquier ciudad sudamericana, africana o asiática. Yo creo que son mejores, ya dije que tienen una escuela y no les falta de comer, pues viven de la pesca. Pero es sólo una opinión y puedo estar equivocado. No les pregunté a todos.