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viernes, 27 de julio de 2012

Pero ¿qué me habéis hecho?


Esta mañana contactamos con el gruista que se encarga de bajar los palos en La Nouvelle. Es una pequeña tienda de acastillage y taller que tiene junto a la orilla una grúa como las pequeñas de Pernía, con la que sostiene el palo mientras nosotros hacemos todo. No debe tener muchos clientes porque nos propuso hacerlo en el momento, pero como los preparativos llevan su tiempo quedamos a las 16 h. Dedicamos la mañana a sacar y doblar las velas,  desarmar toda la jarcia, quitar las conexiones eléctricas de las luces del palo, quitar la botavara, medir el tamaño enroscado de las tuercas de los tensores de los obenques para dejarlos igual cuando los reinstalemos, buscar maderas para hacer el soporte de popa del palo, etc.


Después de comer nos presentamos a la hora prevista y nos dió un plantón de una hora. Se había ido a arreglar un motor y se le debió liar. Cuando se presentó con su ayudante fue visto y no visto. Pasamos una cincha por debajo de las crucetas, desarmamos los estayes y los obenques, se alza un poco con la grua y se lleva la base del palo a proa o a popa según prefieras. Hemos visto opiniones a favor de ambas opciones. Nos hemos decidido por llevar a proa la base del palo. En las esclusas la proa se controla peor (tiene que ir un tripulante a proa a través de una cubierta abarrotada) mientras que en popa estamos los demás y es más fácil apartar los obstáculos o alejarse de las paredes con el bichero. Como la base del palo es más resistente mientras que la perilla es más fina y lleva la luz y la veleta, optamos por llevar la base a proa.

Aquí veis la tarea terminada.


La tarifa iba a ser de 78 € por media hora, pero como lo hicimos en 10 minutos nos lo dejaron en 60 €. Por suerte al desarmar el palo no ha habido ninguna sorpresa de deterioro o desgaste de material, cosa no infrecuente cuando se quita el palo en un barco tan viejo.

El resto de la tarde lo hemos dedicado a limpiar el bardal en que se había convertido el Corto Maltés.

Antes de cenar dimos un paseo por La Nouvelle. Es un pueblo muy pequeño y en cuanto te das dos paseos le conoces entero. Hoy había mucha animación por una fiesta de los pescadores en la que se repartían sardinada o mejillones a la plancha, y actuaba un grupo de "mayoretes" (de "mayor" porque su edad media superaba los 50).

Mañana iniciarermos la ruta por el canal para llegar a Narbona, donde hemos quedado con las chicas. Cruzaremos nuestras dos primeras esclusas. Va a ser toda una experiencia porque nadie nos ha sabido decir cómo se abren y vamos a improvisar. Si hacemos algo mal a lo mejor os enteráis por el periódico.

Por cierto, la Marina en  La Nouvelle cuesta 9 €/noche.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Vaya, el barco sin el palo parece que se ha quedao en nada. ¿Estais seguros de que luego se puede volver a poner y todo funcionara correctamente?
Yo creo que una vez habeis llegado al cabo Creus ya podeis cantar victoria y decir que habeis completado la VUELTA ESPAÑA DEL CORTO MALTES ¡¡enhorabuena!!!

Jose.