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viernes, 16 de noviembre de 2018

Dibufirma de Dahouët.

Hola navegantes.

Después de otros acaecimientos, entre los que incluyo la exploración del río Trieux durante 3 días (fue el sexto río de este viaje, después del Charente, el Etel, el Goyen, el Aulne y el Elorn) llegamos al puerto de Daohuët. Está al fondo de un fiordo que se seca completamente en bajamar, y retiene el agua con un umbral. La entrada al fiordo es preciosa, una grieta en la costa mineral que desde el mar parece imposible que dentro haya ningún puerto. Era pleamar y ya dentro vimos un plano de agua liso, y en mitad de él un par de perchas roja y verde por entre las cuales teníamos que pasar, porque todo lo demás estaba obstruido por el muro sumergido, aunque no lo viéramos. Nos colocaron en el extremo del pantalán, muy cerca del umbral, lo que nos permitió apreciar muy bien el fenómeno que ocurrió más tarde.

Nos acostamos dispuestos a dormir como marmotas en aquel abra de paz, pero cerca de la medianoche nos despertamos por un ruido sordo, que nos hizo saltar de la cama pensando que pasaba algo. Al salir con las frontales vimos que era el agua vaciándose por encima del umbral, que formaba como una cascada y eso, sobre un muro de 150 metros de largo, ¡vaya si suena!. Luego todo se serenó y dormimos hasta la madrugada.

Teníamos que levantarnos a las 5 h., porque habíamos calculado que a las 5.30 h. habría agua suficiente para salir con la orza subida. Pues a las 5 h. el antepuerto estaba completamente seco con todos los barcos varados, desde nuestro atraque veíamos toda la entrada del fiordo en seco, y os lo prometo, parecía imposible que media hora después pudiéramos salir por encima de aquel muro. Pues mientras desayunábamos oímos otra vez un ruido como de una cascada y era la marea que estaba llegando y pasando por encima del umbral. Parecía esas imágenes del telediario de los tsunamis, de verdad. En lo que tardamos en recoger y prepararnos había alcanzado casi dos metros sobre el umbral y salimos sin ningún problema. Claro, en esa costa sube 10-12 metros en cada marea, lo que significa un metro en media hora  de promedio, pero en las horas centrales metro y medio en media hora, y no estábamos acostumbrados. Fue una sensación hasta entonces desconocida.


¡Id con cuidado!.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias por tu aclaración sobre Javier. Parece un "milagro" sabiendo por lo horrible que se ve que lo pasó. Estoy ansioso dedigno de leer el libro.

Aprovechando. Me ha parecido apasionante lo que cuentas de Dahouet que no recuerdo que lo hubieras comentado en tus crónicas. Resulta apasionante, ¡hasta 3 m de desnivel en 1 hora! Es algo digno de verse, tan sorprendente como lo de St. Michel

Un abrazo de Higinio

corto_maltes dijo...

Gracias Higinio. En el blog es que no puedo contarlo todo, me falta sitio y tiempo. Eso lo dejo para los libros. Un abrazo.

Daniel dijo...

Ciertamente, fue algo que no te lo puedes creer hasta que lo ves, se aprenden muchas cosas nuevas navegando por las costas de los Bretones.
Salu2.