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jueves, 9 de marzo de 2017

Vietnam: la Bahía de Halong.

Hola navegantes.

De vuelta de un viaje a Vietnam y Cambodia voy a compartir algunas curiosidades que me han sorprendido de esos paises asiáticos, que para los europeos son un mundo aparte. Como este blog es de temas náuticos voy a limitarme a detalles y anécdotas relacionados con la navegación.

Hicimos una navegación por la bahía de Halong, una de las más bonitas del mundo,  con cerca de 2.000 islas cortadas a pico por la erosión del mar. Los paisajes son espectaculares:





Una de las islas, Dinh Hwong, con un arco en su base, es la que adorna el billete de 200.000 Dong (no os asustéis, equivale a unos 8 euros):



Hicimos un recorrido en kayak y por desgracia estar tan cerca del agua nos permitió comprobar lo sucia que estaba, con plásticos y balsas de vertidos de gasoil de las embarcaciones. Como no lo cuiden se lo cargan, por mucho que sea Patrimonio de la Humanidad. Por cierto, nuestro guía lo llamaba "Matrimonio de la Humanidad" y nos teníamos que aguantar la risa.

Las anclas que utilizan son artesanales, con hierros de construcción soldados, y curiosamente no las lastran con cadena, empalman el cabo directamente al arganeo, supongo que porque conocen el tipo de fondo y siempre fondean en el mismo sitio, con fondo de arena:


Con fondos de piedra o conchas ese tipo de línea de fondeo se rompe enseguida por el roce con las piedras o las conchas.

Aunque la bahía es enorme, la multitud de islas criban el viento y las olas y en su interior el mar está apacible como un  baño de mercurio, hasta el punto de que navegan y fondean con el anexo de desembarco abarloado al barco principal, lo que en cualquier otro mar abocaría al destrozo y hundimiento del barco menor por los golpes contra el costado. Como en el barco estaba prohibido fumar, la tripulación usaba el anexo como sala de fumadores:


Los aseos del barco, como todos los de Vietnam y Cambodia (¿tal vez una herencia de la colonización francesa?) tenían un grifo con manguera al lado del retrete para limpiarse con agua en vez de con papel higiénico, costumbre sorprendente para nosotros:



Como en Vietnam hay plétora de bosques de bambú los utilizan para todo, desde armas trampa en la guerra contra los norteamericanos, hasta para los andamios de la construcción, los guardarrailes de las carreteras, las cercas de los campos y por supuesto el aparejo de las velas y los mástiles de las banderas:



Imaginaos 2000 islas como estas:



 Entre tal cantidad de islas se encuentra de todo, desde altares a media altura del acantilado:

hasta islas con auténticas cuevas y salas de varias decenas de metros de altura, como las nuestras de Puente Viesgo o del Soplao, que se usaron para esconder auténticos ejércitos en las numerosas incursiones expansionistas de China por estas aguas:


 Una de ellas tenía estalactitas y estalagmitas de las formas más variadas, una con forma (se supone) de tortuga, en la que la gente dejaba dinero para solicitar buena suerte. Las supersticiones encuentran apoyo hasta en los paises comunistas:


Subimos las más de 400 escaleras del islote Titov, con una pagoda en su cima. Se llama así en honor del piloto soviético que acompañaba al Presidente Ho Chi Min  en sus desplazamientos oficiales en helicóptero:




 En resumen, un paraiso natural  pero amenazado por el terrible purgatorio de la contaminación y el descuido como no tomen medidas, igual que tantas otras partes del mundo.

3 comentarios:

Daniel Tribaldos dijo...

Tiene que ser precioso y supongo que de la guerra ya no debe quedar casi rastro, como dato curioso me dijeron que suelen usar muchos los pies y las piernas para manejar la caña deñ timon y para remar, que reman con los pies.
Salu2.

corto_maltes dijo...

Es la pura verdad, reman con los piés. Veréis qué risa ls vídeos que subiré mañana. También os explicaré el truco parea conseguirlo, pero sólo la teoría porque yo lo intenté y sólo conseguí hacer el ridículo. Un saludo.

Anónimo dijo...

Amigo Alvaro: No sé que tienen tus narraciones, quizá la naturalidad y simpleza, pero son especiales. Todo lo que cuentas, como lo cuentas y como lo ilustras, los hacen de un fácil y atractivo, que no puedes menos de leerlos de punta a cabo. Según vas entrando en ellos, te enganchan irremisiblemente hasta el final. Este de Vietnam es un ejemplo más. Me ha encantado.
Un abrazo de Higinio