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viernes, 23 de enero de 2015

Plásticos en el mar.


Son nefastos para la navegación, uno de los principales problemas hoy en día y una de las primeras causas de tener que solicitar rescate. Duran en el agua eternamente y no flotan, sino que se quedan entre dos aguas donde pueden ser pillados por la hélice. Las bolsas de supermercado, que pesan poco, son incluso absorbidas hacia la hélice al pasar cerca de ellas y una vez atrapadas se enroscan en el eje del motor hasta que bloquean la hélice y el barco se para.

Si el motor es fueraborda se puede intentar subir a bordo y deshacer el lío en la bañera, pero en los motores intraborda no queda más remedio que tirarse a bucear. Como estas cosas siempre pasan con mal tiempo, bucear debajo de un barco con oleaje es peligrosísimo, pues el barco puede caer con todo su peso sobre tu cabeza en el seno de una ola y dejarte seco (algunos navegantes prudentes llevan a bordo un casco para este trabajito). Las enormes bolsas de plástico de ensilar, que miden varios metros de largo, a veces llegan al mar arrastradas por el viento o por los ríos y son tan grandes que pueden bloquear la hélice de un pesquero o de un mercante pequeño. Y una vez enroscadas sobre el eje de la hélice son duras y prietas como una soga. En el peor de los casos tienes que pedir remolque, pero si te pasa cerca de la costa o de una ruta de mercantes y te has quedado sin propulsión sólo te queda confiar en tu buena estrella, porque poco más puedes hacer. Un barco sin propulsión está a merced de los vientos y las corrientes, y si quieren tirarte contra las rocas o cruzarte en la ruta de un mercante, es muy poco lo que puedes hacer para evitarlo.


2 comentarios:

Fernando - Andua dijo...

Me ocurrió una vez, volviendo de pasar una tarde navegando. Al llegar a la desembocadura del Bidasoa el motor se paró por las buenas. Al principio no caí en lo que podía ser, volví a arrancar el motor y al embragar la marcha avante se paró de nuevo, volví a repetir la operación y la respuesta fue la misma lógicamente.
Todo ello, como digo, nos sucedió en la entrada al Bidasoa, por donde entran y salen todos los barcos...
no se como se me ocurrió mirar a la hélice y allí la vi, un bulto negro como una pelota enrollada en la hélice.
No perdí un segundo, le pedí el cuchillo de buceo que llevamos a bordo a mi mujer y me eché al agua, era verano...
En unos segundos pude cortar la bolsa, la subí a bordo y pudimos reanudar la vuelta.
Desde entonces cada vez que vemos una bolsa al alcance de la mano la pillamos con el bichero y la subimos a bordo.

corto_maltes dijo...

A mí me ha pasado muchas más veces, pero como el motor es fueraborda siempre he podido quitarla en la bañera. Sólo si es en verano y me apetece bañarme las quito buceando, para evitar el trabajito de subir el motor a la bañera. Y lo mismo que tú, siempre que puedo recojo las bolsas que me encuentro en el mar. Gracias por compartirlo.