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jueves, 15 de mayo de 2014

¡Lo conseguí! (o el arte de aprovechar el espacio).

¡Quién me iba a decir que en un barco de 23 pies podría llevar dos bicis!. Pues sí, hemos encontrado una que cabe debajo de la repisa del baño, y junto con la que cabe en el tambucho, ya podemos disponer de dos para visitar los lugares alejados. ¡Qué pena no haberlo hecho antes de la vuelta a España!. Habríamos evitado los turnos de bici y a pié en todas las escalas. Por lo menos en la bahía de Arcachon podremos Ana y yo recorrer los pueblecitos de las orillas y algunos del interior con total autonomía:



Hemos tenido que quitar una red que ocupaba todo ese espacio, pero a cambio a la derecha de la bici hemos sacado un espacio para colgar los chalecos y los arneses, en vez de tenerlos bailando por la cabina:

Además hemos apañado un taburete plegable que permite trabajar en la cocina sin doblar la espalda, un seguro contra la chepa:


No se podrá usar en navegación (habrá que seguir usando la cincha antiescoras) pero sí en las escalas. Por otra parte un amigo acaba de volver navegando de Arcachon, y me confirma que la entrada, con tiempo tranquilo y en pleamar, no ofrece ninguna dificultad.

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