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martes, 23 de febrero de 2016

Un toldo contra el sol.

En Bretaña consideran al sol como la mejor divinidad del marino, pero en el Mediterráneo es nuestro peor enemigo. Va a ser curioso cambiar el chip, pero los que conocen aquello ya me han advertido que no se me ocurra ir sin un toldo, porque si no no haces vida en los fondeos. Ana y yo hemos hecho uno con una vela vieja del Amazona, y además así en los fondeos nos acordaremos de nuestro amigo Mario.

Hemos recortado un trozo rectangular, lo más ancho posible pero que no tapase el panel solar, para no dejar de cargar la batería:


Va apoyado en la botavara y sujeto al guardamancebos con pulpos:


Para cuando el sol esté bajo e interese tener el toldo más a popa, prolongaremos la botavara con el bichero:


(aunque en los barcos pequeños también tienes el recurso de cambiar el sitio de anclaje del fondeo, por ejemplo llevarlo a una cornamusa de popa y quedar fondeado por la popa en vez de por la proa).

En la siguiente, un detalle del refuerzo de las costuras para que no se desgarre el tejido de la vela:




Y al recogerlo todo ello cabe en una bolsa de zapatillas:


Ya veremos si funciona y si aguanta, aunque cuando haya viento no pienso ponerlo.

1 comentario:

Daniel Tribaldos dijo...

Perfecto, una muy buena idea, util y barato, probablemente te lo copie para el mio.