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miércoles, 3 de febrero de 2016

Un cuaderno de bitácora vacío.

El cuaderno de bitácora es un cuaderno en  el que los marinos registramos todo lo acontecido a bordo. Antiguamente, cuando los buques carecían de puente de mando cubierto, era costumbre guardar este cuaderno en el interior de la bitácora (el mueble donde va el compás) para preservarlo de las inclemencias, y de ahí su nombre. Es obligatorio en la navegación de altura, para registrar los rumbos, posiciones, meteorología, personas embarcadas, avisos de radio recibidos, etc. Muchos lo utilizamos además para llevar un diario de las anécdotas, que luego te ayuda a revivirlas y a organizar el viaje en tu memoria. Curiosamente, para la manía reglamentista que hay en España, no está regularizado su formato por un reglamento,  o sea que sirve cualquier cuaderno.

Como el anterior casi lo terminé con el viaje a Bretaña del verano pasado, los Reyes Magos me han traido el nuevo:


Muy apropiado para nuestro barquito, como podéis comprobar. Hace raro verlo ahora tan vacío e imaginar qué anécdotas y viajes contendrá dentro de unos meses o años cuando lleguemos al final, y nos entretengamos pasando sus páginas para releer algunos momentos de nuestra vida en el mar.


Espero estrenarlo en la navegación a la Isla de Elba de este verano, y traerlo lleno de anécdotas y descripción de lugares maravillosos. De muchos días con el mar lleno de sol y plano como la palma de la mano,  con los vientos portantes, y muy pocos de ventoleras por el morro y cielos oscuros como la panza de un burro. ¡Inch’Alá!.

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