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domingo, 22 de septiembre de 2013

Desembarco en la Isla de La Campanuca

El viernes 20, aprovechando una pleamar de coeficiente alto, fuimos con los grumetillos del Hospital Valdecilla a desembarcar en La Campanuca, muy cerca de una zona de costa aún bastante salvaje cubierta por un bosque de eucaliptos. Durante décadas estuvo separada de la bahía por una escollera que aislaba una superficie de agua que se pretendía desecar, para ganar terreno al mar y urbanizarlo. Finalmente se abandonó el proyecto y la escollera se derribó para volver a dejar entrar el flujo de marea. El problema es que es una zona de muy poco calado (en bajamares queda en seco) y que el recorrido de la antigua escollera ha quedado sembrado de piedras disgregadas que hacen un poco arriesgado llegar a ellas. Por eso tenemos que aprovechar las pleamares vivas e ir con veleros de orza abatible o motoras de poco calado.

 Salimos lloviendo, pero en esta ocasión la tarde mejoró poco a poco y aunque no lució el sol por lo menos no nos mojamos. Una imagen y unos colores típicos de Santander hasta en pleno verano:


Fondeamos a unos 50 metros de la isla, y organizamos todo para desembarcar en zodiac. Hicimos varios viajes a remo, que aprovechamos para enseñarles a remar.



Exploramos la isla y escalamos una de sus colinas, que tiene una vista original de la bahía. Además buscamos la planta para hacer “la fragancia de las islas”, para lo que habían llevado todos su frasquito de alcohol.


 
También vimos algunos ejemplares de cisnes salvajes que han anidado en ese torno de la bahía. Volvimos a los barcos atravesando la espesa vegetación, y todavía nos dió tiempo a bañarnos casi una hora porque aguantó sin llover.


En fin, una tarde fabulosa que aguantó a pesar de lo que amenazaba al salir, y que ya veréis cuando evaluemos esta actividad al final del verano como es una de las que más les ha gustado. Si en Santander anulásemos los planes por la lluvia no haríamos nada.