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jueves, 2 de abril de 2015

Santiago Rodríguez Gil, in memoriam.

Empezó siendo mi Director General de Salud Pública y terminó siendo mi amigo, una evolución atípica. Pero realmente su compromiso con la salud pública y con el ciudadano en general, su concepción del puesto que ocupaba como un "curro" y no como una situación de privilegio, su forma de tirar del carro cuando hacía falta, de preguntarnos a los técnicos hasta que tenía una idea propia formada y luego cómo la defendía con testarudez... un ejemplo de trabajador honrado y comprometido. Y al que no se le subía el cargo a la cabeza. Su trato siempre fue correcto y cercano, y hasta cuando le quitábamos la razón y discutíamos sabíamos que el aprecio personal ahí seguía, y eso era recíproco. ¡Qué injusta la Parca, que se lleva antes a los más valiosos!. Este dolor... esta incredulidad... no hay derecho. Sólo queda resignarse pero ¡qué putada!.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Adios querido amigo Santiago no se si habrá algo en el mas allá pero si resulta que si, por aqui pensamos que tú ocuparás un lugar privilegiado por tu dedicación altruista a una profesión ya de por sí generosa, tu trato cercano, y tu ultima lección frente a la parca. Ojalá sepamos ser como tú, nunca te olvidaremos.
Que en paz descanse Santiago.
Nos ha costado mucho traducirla, no sabemos si vale como dibucarta porque es personal pero por aquí practicando.
Un saludo.
Susana.

corto_maltes dijo...

Muy bien, Susana. Esta no era para vosotros porque el original ya se lo he mandado a su compañera. Pero has hecho muy bien en traducirla por si alguien no lo había conseguido. Fue un hombre extraordinario. Un beso.