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sábado, 11 de agosto de 2018

Lo conseguimos.

Hola navegantes.

Ayer llegamos a París con el Corto Maltés sin haber dejado de navegar desde Santander. La costa atlántica de Francia, el Canal de la Mancha y los ríos y canales hasta aquí ... experiencias que llenan la existencia y justifican todas las penalidades de estos dos meses y medio. La satisfacción de navegar con tu barquito por el Sena a la sombra de la Torre Eiffel te hace olvidarte de todo lo malo y potencia sólo los recuerdos buenos, que son la mayoría.



Salimos de nuestro amarre en la desembocadura del Oise al amanecer, porque aunque en línea recta solo nos separaban de París 8 millas, el Sena tiene unos meandros tan impresionantes que el recorrido por el río iban a ser 40. Y además siguiendo pasando esclusas. Pero madrugar también te da regalos, como esta imagen de muestra primera entrada en las aguas del Sena:


Además la diferencia de temperatura del aire con el agua hacia surgir del río un "mar de humos" que creaba un paisaje de los de pellízcame. Sin embargo la navegación es muy técnica, por la cantidad de señales puestas por todos lados que hay que ir interpretando, por las normas de preferencia en las islas fluviales y los cruces, y porque a veces te alcanzan barcazas por detrás, y hay que ir vigilando tanto la proa como la popa, algo a lo que no estamos acostumbrados en el mar.

Como hacia un viento maravilloso por la popa nos estaba dando pena desaprovecharlo, y dejando aflorar nuestra vena velera decidimos utilizar el paraguas. Abierto en la popa nos permitirá ganar unas décimas de nudo. Algo casi despreciable, pero difícil resistirse.


A las 14.45 horas entramos en los puentes de París. Lo digo tan exacto porque habíamos quedado con nuestro hijo Pablo que activaría la grabación de una webcam que apunta al puente Mirabeau a las 14.45 h, y luego con un amigo, Christian Westarp, a las 15 h. en la Torre Eiffel para hacernos una fotos desde la orilla. A Christian aún no le conozco pero ya le considero un amigo, porque se ofreció a este encargo sin conocernos, sólo por hacernos el favor cuando se enteró a través de las redes sociales. Gracias Christian.



La navegación por el Sena es de lo más curioso. No paras de cruzarte con cruceros turísticos cargados con cientos de turistas, todos haciéndonos fotos, y de gente por las orillas lo mismo, saludando y tirando de cámara. Creo que no me han hecho tantas fotos en toda mi vida. Y los patrones de esos barcos navegando a su aire, porque está prohibido adelantar en la zona de los puentes pero claro, no van a esperar ellos a que pase por el puente un velero de 6 metros para pasar.

Después de hacernos con calma todo el centro de París nos hemos quedado en el Port de l'Arsenal, el único que hay en París, detrás de una esclusa que se abre al Sena. Como siempre en los ríos, el puerto está en pleno centro, a dos pasos de la Plaza de la Bastilla y de Notre Damme. Ahora nos quedaremos unos días en París para descansar (a mí me duele todo y tengo las manos llenas de mataduras) y luego seguiremos por los canales hasta el Mediterráneo. Ya os explicaré con qué criterios vamos a elegir una ruta de las 4 posibles.

Hasta mañana navegantes.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Una pasada!
Os felicito, os admiro y os envidio. Me imagino lo emocionante que debe ser!
Me alegro de que os hiciera las fotos un nuevo amigo. Busqué gente entre mis amistades pero nadia estaba esos días en Paris. Me hubiera gustado estar allí.
Ecperiencias asi, como tú dices, justifican todos los esfuerzos y penalidades.
Gracias por compartir vuestro viaje.
Un abrazo, navegantes.
Eduardo

Anónimo dijo...

Muchas felicidades, Álvaro. Os mereceis sobradamente la foto y el momento. La verdad es que hasta yo estaba impaciente por ver que lo lograbais después de tanto esfuerzo.
Vaya recuerdos que vais a atesorar! Gracias por compartirlo, y a seguir disfrutando, con Murphy bien lejos!

Miquel

Anónimo dijo...

La verdad es que impresionan muchísimo las fotos. Qué bien que hubiera alguien que se ofreciera a haceros las fotos, además alguien que claramente sabe lo que hace.
Un beso!

Lucas y Eva

Daniel Tribaldos dijo...

Es impresionante, parece increible que con un barco de 6 metros se pueda llegar desde Santander a Paris, merecio la pena todos los esfuerzos realizados y ahora a disfrutar de Paris unos dias.
!Enhorabuena!