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viernes, 27 de julio de 2018

El tercer mayor puerto de Europa.

Hola navegantes.

Ayer salimos de Courseulles en la primera apertura de la esclusa y fuimos a Le Havre. Desde 10 millas antes empezamos a ver la flota de mercantes fondeados frente a Le Havre para entrar, pues es el tercer puerto más importante de Europa. Llegamos sin novedad a media tarde.

Le Havre nos ha parecido una ciudad anodina. Tiene una iglesia, la de Saint-Joseph, que es una oda al hormigón. Se construyó después de la Segunda Guerra Mundial y su campanario, de 107 metros de alto, desde el mar parece un faro:


Me encantó la escultura de la punta del espigón, un elefante saltando a pídola sobre un niño, porque me recordó a nuestros grumetillos y toda la fuerza que puede esconderse dentro de un cuerpo tan pequeño. 


No sé si se habrá acabado la racha de buena suerte de este viaje y volveremos a las horcas caudinas, porque  ayer se nos pinchó la bici en plena visita a Le Havre, tuvimos que arreglarla en un parque y casi nos cierran el supermercado. 


Y esta mañana, que estamos navegando hacia Fecamp, nos hemos dado cuenta de que el fueraborda no carga la batería. Ya os contaré cómo acaba esto, pero para los canales del descenso de Francia al Mediterráneo la carga del motor es básica, porque iremos siempre a motor, pararemos poco en marinas, y con el calor que hará en el interior de Francia en agosto no dispondríamos de la neverita.




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