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viernes, 1 de junio de 2018

Por el río Charente hasta Rochefort.

Hola navegantes.

Visto el lío que se montó ayer en el mar en ebullición de la desembocadura del Garona cuando se nos rompió el pajarín del primer rizo, hoy Iker me ha cambiado el sistema de la toma de rizos reenviándolo a la base del palo. Creo que el barco ha ganado con eso, gracias Iker.



En Saint Denis nos hizo gracia que hay una recogida selectiva de conchas de ostras (si, es verdad) y de restos orgánicos para compostaje. Ambos estaban llenos de bichitos.





Hoy salimos de Saint Denis para navegar por las aguas protegidas entre la isla de Oleron y el continente y conocer los fuertes y el río Charente. En Rochefort estaba el arsenal militar de Francia y la entrada del río estaba protegida por fuertes. El más famoso es el Fort Boyard, construido sobre un escollo y que ha quedado sobresaliendo directamente del agua, sin tierra alrededor. A lo largo del río hay muchos otros, pero ninguno tan espectacular.




Comimos en una boyas gratuitas que hay en la isla de Aix para esperar el remonte de la marea, porque no se puede navegar contra ella (nosotros le calculamos 4-5 nudos de corriente). Y por la tarde remontamos las 15 millas del río hasta Rochefort, con el genova y un poquito de motor y siempre a favor de la marea, navegando a 5-6 nudos. Todo el río está sembrado de cabañas de pescadores sobre palafitos, que le dan un aire muy pintoresco.



El famoso puente colgante como el de Portugalete estaba en obras, y tenía un aspecto muy feo. Han retirado la barquilla y el paso horizontal y los soportes están llenos de andamios y cubiertas de plástico. Qué pena verlo así.



Todos los tramos del río están marcados con enfilaciones (postes de columnas que hay que ver en fila para seguir el buen rumbo), que llevan una definición por letras, empezando con la A en Rochefort hasta la T en la desembocadura. Le dan al río un aire muy literario.

El agua del río es marrón, como la de todos los estuarios, hasta el punto de que navegas siempre junto a tu sombra, una sensación rara que no se tiene en el mar. En el canal de Midi era igual.




En Rochefort se entra pasando una esclusa y como sólo abre en la pleamar estuvimos esperando fuera hasta la hora de apertura, que era a las 19.20 h. Luego entre los papeleos de la Capitanía, la ducha y la cena no nos dio tiempo a recorrer el pueblo, que dejamos para mañana. Lo que si hemos visto es que este puerto es como un desguace de barcos. Un porcentaje alto son barcos ruinosos y abandonados, hasta el punto de que las tarifas establecen una diferencia entre barcos limpios y sucios, siendo más cara para los sucios. Hasta mañana navegantes.


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