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martes, 29 de mayo de 2018

El purgatorio.

Hoy os escribo desde el mar, aprovechando la cobertura al pasar frente a Arcachon.
Os lo dije, todo paraíso tiene su Purgatorio, y el de la vuelta a Francia son Las Landas. Hoy madrugamos a las 5 para intentar llegar a Arcachon con la pleamar de las 17.30. Salimos muy bien, de noche pero con un viento del W que nos permitió hacer 4,5-5 nudos las 4 primeras horas. Pero luego se calmó, y hemos ido el resto del día a la francesa, y ahora mismo estamos arrastrándonos a 2 nudos con tal de dejar de oir el motor.
Ha sido divertido lo del campo de tiro. Ya os dije que disponíamos de un pasillo de 3 millas desde la costa para navegar, fuera de él iban a disparar con misiles. Una hora antes de la pirotecnia nos sobrevoló un helicóptero y se quedó sobre nosotros a unos 20 metros. Los ocupantes agitaban las manos y nosotros contestábamos creyendo que nos saludaban, hasta que vimos que estaban señalando un cartel amarillo bajo su ventanilla que decía "contactar canal 16". Ya estábamos a la escucha en ese canal, y al poco nos llaman dirigiéndose "al velero que ha sido sobrevolado por el helicóptero". Después de contactar e identificarnos, me preguntaron rumbo y destino, y me dijeron que no me saliera del pasillo de 3 millas, lo que ya sabía. Pero el resto de la mañana una patrullera ha ido siguiéndonos como a un kilómetro para comprobar que  no nos metíamos en el campo de tiro. Les hemos salido caros a los franceses. Y luego escuchando los aviones o los misiles sobre nuestras cabezas, no los veíamos por las nubes.
Al mediodía rindió su alma el piloto automático. Lo desarmé y pude arreglarlo, se había soltado la correa de la transmisión. Lo gracioso es que al volver a montarlo me sobraba una pieza azul redondita, y a pesar de no ponerla el piloto funciona. Iker cree que es un pito que hace sonar las teclas, porque en efecto ahora no suenan. Se va a quedar así, mudo, hasta el descanso eterno.




El paso de tortuga que llevamos nos impide entrar a dormir a Arcachon y tenemos que hacer noche en el mar. Ahora el reto es poder entrar en un puerto de la desembocadura del Garona con la pleamar de madrugada, que es a las 6 h. Otras 60 millas que echar al coleto. Ya os dije que un viaje a vela no son unas vacaciones, es un nuevo oficio.
Hasta mañana navegantes.

4 comentarios:

Oscar dijo...

En un lado del cielo

se ancló tu libertad,

en un exilio del infierno

se refugió mi soledad,

en el purgatorio

se ahogan nuestras lágrimas

y en la tierra arden

nuestros anhelos,

hoy cambio mi infierno

por tu cielo

para que devore el purgatorio

y nos dejen libres,

desnudos en nuestra tierra…

Mario Soler Torroja dijo...

Una pena que os haya faltado el viento. A ver si la noche podéis hacerla a vela y os acompaña el buen viento. Suerte!

Savreh dijo...

Ánimo!

Daniel Tribaldos dijo...

¡venga, que ya estais cerquita!