Visitas al blog:

lunes, 2 de abril de 2018

Puertos con semáforo.

Hola navegantes.

En España no es muy habitual, pero en Francia hay muchísimos puertos cuya entrada está regulada por un semáforo. Son puertos con dificultades en la entrada, y el semáforo suele ser un conjunto de luces situadas en el edificio de un faro o similar, en un lugar bien visible desde el mar. El código es más complejo que los semáforos de carreteras y podéis verlo aquí:



Aunque os parezca mentira, estas señales semafóricas no son internacionales. Por ejemplo, cuando en la vuelta a España bajábamos por la costa de Portugal, allí la entrada prohibida no se marcaba con 3 luces rojas verticales sino con verde-rojo-verde en vertical, y la entrada peligrosa con verde-destellos rojos-verde.

Y por si fuera poco, a veces prevalecen las marcas poco ortodoxas consagradas por la tradición, que pueden ponerte en un serio aprieto por su chapucería. Por ejemplo la barra del río Etel es una de las más peligrosas que abordaremos en la vuelta a Francia. Se trata de la desembocadura de un río con 0,7 metros de calado en el estrecho canal de entrada, rodeado de arenales con 0,4 metros de calado. Cuando la marea y el viento se enfrentan a la corriente del río se forman estas rompientes:


Naturalmente así no entraríamos ni bajo los efectos del alcohol, y sólo nos meteremos si las condiciones son clementes. Pues a pesar de su peligrosidad, el "semáforo" de la entrada parece hecho por Hommer Simpson, aunque su mantenimiento tantos años hace suponer que es efectivo. Pero lo que no cabe duda es que hay que conocerlo. Consiste en una flecha roja sobre una casita. Cuando está vertical se puede pasar, y cuando está horizontal no está permitido el acceso a ningún tipo de barco:


Además hay una señal intermedia, que consiste en una bola negra izada en el mismo poste, que significa que está prohibido el paso a los barcos sin cubierta cerrada de menos de 8 metros de eslora. Los demás sí pueden pasar. A veces la misma flecha roja es usada para indicarte hacia qué lado de la entrada tienes que dirigirte: inclinada hacia la izquierda significa arrumbar a babor, y hacia la derecha arrumbar hacia estribor. Finalmente puedes encontrarte izada una bandera roja, que significa que el piloto o práctico responsable del semáforo no está de servicio, y por lo tanto no puedes hacer caso de lo que indiquen las anteriores. ¿Curioso, no?.


Yo por prudencia, ante cualquier señal que no sea la de paso libre contacto por radio con el faro o con Salvamento Marítimo para recibir instrucciones, y a veces aunque indique paso libre. Al personal le encanta ayudar, aunque sea sólo para decirte que entres como quieras.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Guauuuu y mas Guauuuu...

Álvaro, no te estarás inventando todo esto no?

Que ya sabemos de tu imaginación y dotes para contar historias, cuentos y Bella poesía

Sinceramente algunas de éstas cosas qué escribes parecen sacadas de un cuento de los hermanos Grimm.

corto_maltes dijo...

Ya sé que lo dices de broma, y es que yo mismo lo pienso a veces. Pero es cierto, salvo que se lo hayan inventado los autores de la Guía Imray y los periodistas de Voiles et Voiliers. ¿Les creemos o hacemos como el apóstol Tomás, el de la poca fe?. Espero pasar por allí en junio, ya os diré si es verdad o no.

corto_maltes dijo...

Un amigo me ha comentado que comparte el interés de navegar por los ríos y aguas interiores, pero que a ser posible a vela.

Comparto la precisión, a vela es mucho mejor, el problema es que no siempre es posible. La mayoría de los de la fachada atlántica de Francia son navegables a vela, con la salvedad del escaso calado. En la navegación a Bretaña nos metimos por el Loire, el Vilaine, el Marle y el Auray, todos a vela.

Este año intentaremos conocer el Charente (hasta Rochefort), el Sévre Niortaise (hasta Marans), el Etel (es el de la barra peligrosa), el Aulne (hasta Chàteaulin) y el Elorn (hasta Landernau), los dos últimos en la rada de Brest. Todos ellos en la costa atlántica y a vela.

En el Canal de la Mancha entraremos en muchas rías, y si podemos en La Rance, ese río con una presa mareomotriz y una presa normal, en todos a vela.

A partir de Dunkerque, para los canales y el descenso por el Ródano ya tendremos que desarbolar e ir a motor. Nos esperan 1000 km a motor, un rollo por el petardeo pero una gozada por lo que se va descubriendo a tu paso.