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martes, 1 de agosto de 2017

Egoismo, el signo de nuestro tiempo.

Los aficionados modestos a la vela tenemos a veces que tragarnos  el sapo de ver, en las revistas de náutica, veleros con más metros cuadrados que nuestra casa y cuyo precio va seguido de seis ceros. No son la norma en el mundillo de la náutica, como no lo son los Porsches en el de la automoción, pero a los periodistas les gustan por su desmesura.

Pues sin cortarse un pelo, el que os enseño lo han bautizado "Egoista 100", para no ocultar sus intenciones. Un barco de 30 metros de eslora, 45 toneladas de desplazamiento... y que sólo tiene dos camarotes, la gran suite del propietario en proa y uno pequeñito para la tripulación en popa, que también tienen que dormir en algún sitio. Pero no tiene camarotes para los eventuales invitados, que sólo podrán compartir la navegación de día. ¿Por qué?. Como reconoce la revista Voiles et Voiliers, que lo presenta, "tener un barco tan hermoso y no querer compartirlo es, tal vez, el signo de nuestra extraña época". Todo dicho. 


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