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lunes, 17 de julio de 2017

En un puré de guisantes.

Ahí hemos pasado el día. Salimos de Fisterra con una niebla espesa como puré de guisantes, y con algunos ratos excepcionales en que se abrió y lució el sol, con el mismo puré llegamos a Muxía 7 horas después, con 24 millas en la estela. En la primera foto lo que veíamos en Fisterra al salir, y en la segunda el Faro de Finisterre detrás de Mario. ¿Veis algo?. Pues nosotros tampoco.

Teníamos la ilusión de sacar una bonitas fotos al contornear Finisterre, y sólo puedo enseñaros la diferencia entre lo que vimos ayer al entrar (tercera foto) y hoy al salir (cuarta foto). Por supuesto tocando la bocina de niebla cada pocos minutos, la cual, por cierto, nos libró de una colisión con un velero de bandera francesa pero tripulación española que nos venía a rumbo de colisión en el puré.

Y así transcurrió el día, con muchísimos cambios de velas para no ganar casi nada, y navegando sin ver una costa que teníamos a muy pocas millas a estribor. Lo peor fue la entrada a la ría de Camarillas, por su mala fama. Está rodeada de escollos que han causado varios naufragios, y no daba mal yuyu entrar precisamente con niebla. En el último momento se abrió un poquito y pudimos coger como referencia el santuario de la Virgen de la Barca, que veis en la quinta foto entre la niebla. Luego os cuento algo de ella.

La marina de Muxía es reciente y aún tiene más de la mitad de sus atraques vacíos. Por el precio no será, de momento ha sido la más barata del viaje, 6,75 euros por noche. Pero el pueblo no tiene nada que ver, la verdad. Ellos están muy orgullosos de su Santuario, erigido donde se supone que llegó la Virgen en una barca de piedra a infundir ánimos al apóstol Santiago. Algunas de las piedras del entorno dicen que son restos del barco de la virgen y que tienen propiedades curativas. 

Está la Piedra de Abalar (oscilar), una laja enorme que se supone era donde llegó la Virgen, de varias toneladas de peso, que según cuentan podía ser movida por una sola persona haciéndola oscilar. Al parecer podía predecir desgracias y detectar a mentirosos y culpables. Es la de la 6ª foto. Hace unos años un temporal le rompió un trozo y la desplazo 45 cm, y eso afectó a su equilibrio, y ya no se la puede hacer oscilar. Se trajo a expertos internacionales para repararla y la Xunta pagó 16.000 euros para intentar recolocarla, pero no lo consiguieron. 

Otra es la Pedra Os Cadris (de los riñones), que te cura el lumbago si la pasas por debajo. El número de veces que hay que pasarla depende de la cara de pardillo que te vean. A mi me dijeron que cuatro, pero a otro visitante que nueve. Está la Piedra de los enamorados, y otras.

Mañana seguiremos hacia el norte con un pronóstico muy favorable de vientos del SW. Ojalá acierten.

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