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viernes, 23 de junio de 2017

Pasando los grandes cabos.

Hola navegantes.

Hoy hemos pasado los dos grandes cabos del norte de Galicia, Estaca de Bares y Ortegal. No ha sido un tránsito muy marinero que digamos. Salimos de Burela temprano sabiendo la etapa que nos esperaba. La Piedra Burela, un escollo en mitad de un bajo peligroso frente al puerto y que en la vuelta a España asustaba por las olas que rompían en ella, hoy estaba como en un baño de mercurio, sin el más mínimo rizo en la superficie del mar. Y así siguió toda la mañana, con más motor.

Aprovechamos la encalmada para hacer pronto la comida, por si luego las condiciones se degradaban. Macarrones con boloñesa. En el barco, para ahorrar gas, ponemos la olla menos tiempo que el recomendado, y luego la cubrimos con una manta que mantiene el calor y la cocción lenta hasta la hora de comer. Además se usa agua del mar (una parte de agua de mar y dos de dulce) para ahorrar agua.

La cuarta foto es el paso por a Estaca de Bares, lleno de rocas y una restinga que se adentra en el mar, muy peligrosa. Le dimos un resguardo de una milla. Al pasarlo esperábamos que se mantuviera el poco viento del norte que teníamos, y que al cambiar nuestro rumbo un poco hacia el sur, nos permitiera seguir a vela. Pero nada, allí se calmó del todo y más motor. Finalmente llegamos a Cedeira, la última etapa antes de la Coruña, después de 41 millas a motor.

Pero Cedeira compensó la paliza. Nos abarloamos a un pesquero que no sale a faenar hasta el domingo, así que mañana no tendremos que madrugar. Y en la lonja nos dieron hielo para la neverita. Pero su borda es altísima, y pasar al muelle con las bicis se las trae. Cedeira está de fiesta por la noche de San Juan, con hogueras en la playa, música en directo y chiringuitos con churrasco y sardinas en la playa. Hemos recorrido el pueblo entero, el río que desemboca en la playa y es un observatorio de aves, su enorme playa, y ha sido un final de jornada muy relajante después de la paliza de motor.

Mañana esperamos llegar a Coruña, donde el domingo cambia la tripulación. Se despide Fernando y se incorpora Iker, un amigo de Getxo, con el que iré hasta Vigo.

Hasta mañana navegantes.


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