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martes, 6 de junio de 2017

Para la nostalgia.

Ahora que se está construyendo el nuevo muelle 9 de RAOS, traigo esta imagen de un calendario de bolsillo de 1969. Se estaba construyendo el aeropuerto de Santander y faltaba financiación para terminar la pista. Se ve un avión queriendo tomar tierra y una voz escrita en el aire le dice:

"¡¡Alto!!. ¡Faltan 517 mts. para que pueda tomar tierra!".

Aparte de que mueve a la ternura esa simplificación tan grosera de los problemas, al fondo se ve la bahía de Santander sin ninguno de los muelles de RAOS, y todo el entorno de Peñacastilo sin urbanizar.


Espero sinceramente que la construcción del nuevo muelle de RAOS, con la desecación de 10.000 metros cuadrados de la bahía, no afecte a su ecología. Hay que resignarse: la ecología queda claramente en segundo lugar frente a los intereses económicos del puerto. Pero todo apunta a que esa pérdida de plano de agua contribuirá a la colmatación de arena de la bahía y perjudicará a la fauna y flora de los páramos, por la difusión (con los flujos de marea) del polvillo en suspensión de las tierras de relleno por toda la bahía.

Porque la productividad biológica de los arenales depende absolutamente de la pureza del agua. Por eso cuando se hacen obras para las grandes infraestructuras del puerto (grandes dragados, obras en los muelles, etc.) debería garantizarse que no coincidan con las épocas de desove de las especies y que se trabaje durante las mareas vaciantes (cuando está bajando) para que los posos y sedimentos vayan a alta mar y no se decanten sobre las zonas de desove, estropeando la reproducción de las especies y asfixiándolas. Por desgracia las condiciones anteriores no suelen respetarse y se ha comprobado que terminan sedimentando residuos contaminantes, lo que disminuye la claridad del agua, envenena los hábitats, y cada gran obra se sigue de cinco a siete años sin actividad marisquera.

Espero que cuando llevemos en los próximos años a los niños a estudiar la fauna de los arenales sigamos  pudiendo enseñarles muergos, gusanas, almejas, cangrejillos, ratones y estrellas de mar, etc, y no sólo un fondo fangoso y negro donde ya nada late en su interior.

Si el proyecto de ampliar RAOS es malo desde el punto de vista ecológico, fijaos las alternativas que se barajaron: un muelle en Pedreña, construido directamente sobre el Páramo:


o un muelle exterior, directamente sobre La Maruca y a unos cientos de metros de La Virgen del Mar:


Y anteriormente hubo un proyecto, del que no he encontrado plano, de cerrar con una escollera el paso entre la Isla de Mouro y la península de La Magdalena. Para echarse a temblar.

1 comentario:

Marisa MT dijo...

Gracias por recordarnos que hay que ser vigilantes y no conformarnos ni aceptar intereses privados que pretenden enterrar el patrimonio de todas las personas que se asoman a la Bahia. Patrimonio también de quienes están por nacer, vengan de donde vengan.