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jueves, 29 de junio de 2017

Contrastes.

Hola navegantes.

Lo primero aclarar que las bicis de ayer son unas que ofrece gratuitamente el club náutico de Portosin a los amarristas. Una iniciativa estupenda. Gracias chicas.

Hoy ha sido un día de contrastes. Un chubasco seguía a otro con intervalos de cielo despejado bajo un sol radiante. Salimos de Portosin en dirección al puerto pesquero de Freixo, al fondo de la ría. Por el camino pasamos por la isla privada de Creba, una monada con un bosque, una casa señorial y un muelle enorme.

La entrada a Freixo está marcada por lo que desde el mar parece una tubería enorme, del tamaño de una casa de dos pisos, y que finalmente resulta ser eso, una casa de dos pisos con la fachada que da al oeste en forma de tubería. Luego se pasa por un espigón separado de la costa, que protege de las olas, y cuya baliza verde usan los pescadores para depositar las redes, y le han hecho una especie de bufanda. Una utilización muy discutible del balizamiento. Por lo menos han respetado la zona de color, la luz verde y la marca del cono.

Nos abarloamos a un barco de las mejilloneras y fuimos a conocer el pueblo a pie, porque con tanto chubasco no apetecía coger la bici. Comimos allí y empezamos la vuelta a Muros por la tarde.

Salimos con intención de desembarcar en la isla de Creba, pero era plena bajamar y su acceso tiene fondos de 0.9 metros, un poco justo para nuestro calado de 0.7 metros si hay olas (puedes tocar fondo en el seno de la ola). Pero sobre todo que salió un viento del NW de fuerza 6, que además se encajonaba en el valle donde se asienta Muros y por tanto nos venía de cara, que nos obligó a una ceñida de las duras con la mayor rizada y el Génova enrollado al 50 %, con lo que hacíamos entre 5 y 6 nudos. Una navegación de las que no admiten un más o menos sino una atención extrema para no hacer nada mal. Llegamos a Muros agotados.

Aquí están las ferias por ser fiesta local y hemos dado una vuelta por las atracciones. Mañana saldremos hacia Vigo en autobús dejando el Corto Maltés al cuidado de Pedro, el contramaestre del puerto.

Yo estaré en Vigo hasta la tarde del lunes para presentar la vuelta a España y la navegación a Bretaña en el club náutico. El martes volveré a Muros con Ana para continuar la navegación por las Rías Bajas.

Un saludo.

miércoles, 28 de junio de 2017

De tanto regarlas crecieron las bicis.

Hola navegantes.

Como estaba previsto, hoy nos hemos visto recluidos en la ría de Muros. Por cierto, igual que barcos mucho mayores. Un Oceanis 33 que ayer nos dijo que pensaba seguir su ruta hoy, allí estaba esperando humildemente como nosotros.

Entre un chubasco y otro nos hemos venido al puerto de Portosin, en la orilla de enfrente de la ría. 5 millas en poco más de una hora, sólo con el Génova. Al cruzar la entrada de la ría nos dimos cuenta de lo que había fuera, y la tripulación, por la aplastante mayoría de dos a cero, convino en que la decisión de quedarse dentro de la ría había sido la acertada.

El club náutico de Portosin nos ha encantado. Entre sus metopas tienen una del Club Marítimo de Santander, lo que me ha traído recuerdos de la tierruca.

Después de comer hemos hecho una excursión en bici a Noia, el pueblo vecino. Unos 16 km que hemos hecho muy a gusto porque como veréis en la foto, las bicis han crecido. Es un pueblo donde antes había un muelle accesible pero que la colmatación de arena de la ría ha hecho ya inaccesible. Es lo que todos tememos que acabe pasando en Santander. Durante años se mantuvo un canal dragado, una recta de una milla de longitud, que ya no sirve para nada porque hasta ese canal se seca en bajamar. Una pena, ha quedado como una reliquia arqueológica que dentro de unos años no se sabrá ni para qué sirvió.

Mañana tenemos previsto seguir explorando los rincones de esta ría, y el viernes ir en autobús a Vigo para el cambio de tripulación, ya que no fue posible llegar por mar.

Hasta mañana navegantes.

martes, 27 de junio de 2017

Marineros de clausura en la ría de Muros.

Hola navegantes.

Se confirmó lo peor y estamos enclaustrados en la ría de Muros por el temporal. Y va a seguir toda la semana, o sea que la decisión ha sido la de quedarnos navegando por esta ría hasta el viernes, conociendo sus preciosos rincones, y el viernes ir a Vigo en autobús para el cambio de tripulación. Ana y yo nos quedaremos ya hasta el lunes para presentar nuestra vuelta a España y nuestra navegación a Bretaña en el club náutico de Vigo el lunes 3, y volveremos a Muros a reanudar la navegación el martes 4. Iker e volverá a Euskadi el sábado.

La Marina de Muros es una maravilla, el edificio de oficinas, aseos y salitas de estar es la antigua vivienda del guardamuelles y conserva el aspecto de un piso familiar. Tiene dos salas de estar y una terraza donde hay wifi y donde puedes quedarte a leer o trabajar con el ordenador. Y todo ello por 8 euros al día con un descuento especial. En fin, ya puestos, un buen sitio para quedar confinado por el mal tiempo.

Por la mañana llovió y la dedicamos a descansar y a la intendencia. Por la tarde escampó y fuimos a ver el Faro de Louro, en la entrada de la ría, un paseíto de unas dos horas.

Hasta mañana navegantes.

lunes, 26 de junio de 2017

Finisterre en orejas de burro, dulce como un sirup.

Hola navegantes.

Hoy salimos de Laxe con la intención de hacer una etapa corta, a la ría de Camariñas o como mucho a Finisterre. Toda la mañana estuvimos encalmados y había pensado para la entrada de hoy otro título, "Finisterre a motor, malo como pegar a un padre". Porque realmente pasar este cabo de tan mala fama sin viento, es malo, malo.  Pero justo en el cabo se levantó un viento del NW que nos permitió poner el Génova y la mayor en orejas de burro y pasarlo cómodamente a 5 nudos a vela, y luego seguir así gran parte de la tarde. En las primeras fotos podéis vernos delante del famoso "centollo de Finisterre", ese islote rocoso que tiene delante.

Lo malo es que al consultar la meteorología resulta que llega una borrasca con vientos del W de fuerza 6-7 y olas de hasta 4 metros para todo lo que queda de semana, lo que nos pondrá muy difícil avanzar con este  barquito. Eso nos obligó a cambiar de planes y adelantar hoy todo lo que pudiéramos, y nos hemos venido a Muros, 50 millas en 12 horas, una soberana paliza. Por el camino hemos visto por primera vez en esta navegación delfines, y hemos comprobado la peligrosidad de los bajos entre la rías, con escollos rocosos a ras del agua a más de 2 millas de la costa. ¡Como para distraerse!.

En Muros nos hemos quedado abarloados a una lancha de las mejilloneras y será mañana, con la cabeza más fría, cuando decidamos cómo continuar.

Hasta mañana navegantes

domingo, 25 de junio de 2017

Por fin volando sobre las olas.

Hola navegantes.

Esta mañana se marchó Fernando y hasta que llegó Iker me dediqué a la limpieza general del barco con mi ayudante, como podéis ver en la primera foto. También a preparar la comida porque íbamos a salir tarde para una etapa larga y movidita. Además recorrí la Coruña en bici y me deprimió encontrar en la iglesia de San Agustín la misma guarrería que vimos el año pasado en una iglesia de la isla de Elba. Una esquina de la iglesia olía a letrina, y es que allí, a la derecha de un altar, se usaba de urinario.

Salimos a eso de las 13 h para una etapa de 36 millas hasta Laxe. Pensábamos hacerla en unas 9 horas, pero no nos importaba porque aquí estos días está anocheciendo después de las 22 h. Pero hemos tenido todo el día un Nordeste de fuerza 5-6 con las olas por la aleta, que nos ha permitido unas medias de velocidad altísimas, literalmente volando sobre las olas, y con el cielo despejado. Hicimos la primera mitad del recorrido con la mayor en el primer rizo y el Génova al 50 %, a 6-7 nudos de velocidad, y cuando ya era insostenible sólo con el Génova a 5 nudos. Finalmente devoramos las 36 millas en 6 horas y media.

Llegamos a Laxe a las 19.30 h y nos abarloamos a un pesquero. Su patrón nos dijo que saldrá a pescar a las 4.30, o sea que tendremos que levantarnos para ayudar en la maniobra y seguir durmiendo. Luego fuimos a conocer el pueblo y en bici hasta su faro. El pantalán de barcos pequeños, donde nos quedamos en la vuelta a España, ha desaparecido. Se lo llevó un temporal y no lo han repuesto. El Faro es muy chiquitín y tiene la escultura de una mujer con su bebé mirando al horizonte, esperando la vuelta de los pescadores, un tema que se repite en las esculturas de los pueblos de pescadores como los acordes del bolero de Ravel. Luego cenamos a bordo y planificamos la etapa de mañana. Según la meteorología nos quedaremos en la ría de Camariñas o intentaremos pasar el cabo Finisterre.

Hasta mañana, navegantes.

PD. Perdón, me confundí en la primera foto.

sábado, 24 de junio de 2017

Llegamos a La Coruña.

Hola navegantes.

Esta mañana mientras desayunábamos apareció el agua llena de aceite y comprobamos que en el pesquero había dos personas trabajando en el motor. Ensuciaron toda la esquina. Luego salimos temprano de Cedeira bajo una niebla como piedra pómez, tanto que sacamos la bocina de niebla y repasamos en el reglamento la señal de "barco de vela", que es un sonido largo y dos cortos. Pero en cuanto nos alejamos unas millas salimos del puré de guisantes y todo el resto de la jornada hizo un sol radiante, aunque con poco viento. Hemos hecho 30 millas en unas 8 horas. Las 5 primeras a la francesa, y las 3 últimas, a partir del Cabo Prior, con una brisa agradable del oeste, con la mayor y el espí sobre un mar esmeralda con olas de mar de fondo que también nos impulsaban hacia Coruña. En la primera foto podéis ver cómo estaba el día cuando avistamos el Faro de Hércules. Una buena despedida para Fernando, que mañana se vuelve a casa.

Las horas de encalmada por la mañana las utilizamos para resolver el problema de la carga de la batería desde el alternador del fueraborda, y ese tema ha quedado resuelto.

La tarde la hemos dedicado a recorrer la Coruña con las bicis. En el puerto vimos unos veleros de vela adaptada, con una silla anatómica y todo reenviado delante de la silla, hasta el timón, para que puedan practicar este deporte quienes van en silla de ruedas.

La ciudad estaba animadísima, con charangas por la calle tocando música de gaita, un concurso de belleza canina, y todas las calles abarrotadas de gente. El edificio de la lonja tiene una curiosa escultura que reproduce una aguja de coser redes.

Cenamos en el centro y luego nos dimos una verdadera ducha en el edificio de la Marina, porque hoy nos hemos quedado, por primera vez en este viaje, en una marina.

Mañana se incorpora Iker a la tripulación y, si el tiempo lo permite, intentaremos llegar a Laxe.

viernes, 23 de junio de 2017

Pasando los grandes cabos.

Hola navegantes.

Hoy hemos pasado los dos grandes cabos del norte de Galicia, Estaca de Bares y Ortegal. No ha sido un tránsito muy marinero que digamos. Salimos de Burela temprano sabiendo la etapa que nos esperaba. La Piedra Burela, un escollo en mitad de un bajo peligroso frente al puerto y que en la vuelta a España asustaba por las olas que rompían en ella, hoy estaba como en un baño de mercurio, sin el más mínimo rizo en la superficie del mar. Y así siguió toda la mañana, con más motor.

Aprovechamos la encalmada para hacer pronto la comida, por si luego las condiciones se degradaban. Macarrones con boloñesa. En el barco, para ahorrar gas, ponemos la olla menos tiempo que el recomendado, y luego la cubrimos con una manta que mantiene el calor y la cocción lenta hasta la hora de comer. Además se usa agua del mar (una parte de agua de mar y dos de dulce) para ahorrar agua.

La cuarta foto es el paso por a Estaca de Bares, lleno de rocas y una restinga que se adentra en el mar, muy peligrosa. Le dimos un resguardo de una milla. Al pasarlo esperábamos que se mantuviera el poco viento del norte que teníamos, y que al cambiar nuestro rumbo un poco hacia el sur, nos permitiera seguir a vela. Pero nada, allí se calmó del todo y más motor. Finalmente llegamos a Cedeira, la última etapa antes de la Coruña, después de 41 millas a motor.

Pero Cedeira compensó la paliza. Nos abarloamos a un pesquero que no sale a faenar hasta el domingo, así que mañana no tendremos que madrugar. Y en la lonja nos dieron hielo para la neverita. Pero su borda es altísima, y pasar al muelle con las bicis se las trae. Cedeira está de fiesta por la noche de San Juan, con hogueras en la playa, música en directo y chiringuitos con churrasco y sardinas en la playa. Hemos recorrido el pueblo entero, el río que desemboca en la playa y es un observatorio de aves, su enorme playa, y ha sido un final de jornada muy relajante después de la paliza de motor.

Mañana esperamos llegar a Coruña, donde el domingo cambia la tripulación. Se despide Fernando y se incorpora Iker, un amigo de Getxo, con el que iré hasta Vigo.

Hasta mañana navegantes.


jueves, 22 de junio de 2017

Mucho motorrrrrrrr!

Hola navegantes.

Esta mañana la niebla y la llovizna nos hicieron posponer la salida hasta las 11.45, pero esa retención forzada nos permitió arreglar la bici, ir al súper y a Fernando resolver por internet unas cosas urgentes de su trabajo. Nos hemos venido a Burela, 31 millas a motor porque el poco viento que había nos venía de cara. Además todo el cielo nublado, con lo que el panel solar no cargaba la batería, y nos hemos percatado de que el cargador del motor tampoco cumple su función. Otro bricolaje a la lista de pendientes. Un día de los que te hace dudar del dicho de que vale más un mal día de navegación que un buen día de trabajo.

La mayor parte del recorrido la hemos hecho "a la francesa", con el motor y la mayor para aprovechar el viento aparente. A ratos nos permitimos sacar el Génova, que para aumentar el ángulo de ceñida sin que se quede a la contra le metemos por dentro de los obenques. Algo poco ortodoxo pero que te permite ganar unos grados de ceñida, y eso en las travesías largas vaya si se nota.

En Burela primero nos quedamos en el muro, y la foto del Corto Maltés desde arriba es para que veáis la función de esa tabla que siempre llevo amarrada en los candeleros. Se coloca por fuera de dos defensas grandes y evita que la escalera del muelle choque con el casco. Más tarde nos enrollamos con unos pescadores a ver si alguno de los atraques del pantalán estaba esta noche vacío, y enseguida nos dirigieron al de unos compañeros que estaba en varadero, y por lo tanto el atraque vacío. Y aquí vamos a pasar la noche.

Nos quedan dos días para nuestra cita en Coruña, dos etapas de casi 50 millas cada una y con pronóstico de poco viento. Ojalá se equivoque porque si no se me va a quedar para siempre esta cara de viento de proa.

Hasta mañana navegantes.

Por fin pura vela... pero ciñendo.

Hola navegantes.

Ayer salimos de Cudillero después de aprovechar el agua del pantalán (aquí algunos le llaman "el pantanal") para baldear el barco y hacer alguna colada.

Por la mañana salió una brisa preciosa del NW que, aunque nos venía de cara, nos permitió unos bordos largos hacia altamar más o menos en la dirección oeste que necesitábamos. Sol, brisa y  silencio, que se aprovechan para algunos bricolajes. Hoy sustituí la goma de la bomba de achique manual, que está en el respaldo de un banco de la bañera y ya estaba agrietada. La nueva la hice con un recorte de la cámara de la rueda de un coche.

Justo cuando me preparaba para una siesta reparadora, el viento arreció a fuerza 5-6 del NW y tocó ponerse a trabajar. Con un rizo en la mayor y el Génova al 50 % navegamos una hora, luego volvió a bajar de intensidad pero ya acabamos la tarde dando bordos con el cielo completamente cubierto. En esas navegaciones duras con el barco tan escorado, la única forma de tomar un café es "comulgándolo", como veis en la foto. Hay que arrodillarse y apoyar el cuerpo en el mueble de la pila de fregar, con la taza dentro por si en una ola se te sale todo.

Nos dimos prisa para llegar a Navia antes de que cerrara la tienda de bicicletas que nos había localizado mi amigo Jorge Aguirre, también navegante y que como tal entiende la urgencia de estas tonterías cuando estás navegando. Vive en Navia y tenía todo dispuesto para nosotros. Pero llegamos sólo media hora antes de que cerrase la tienda, corriendo como Charlot, y no fue suficiente para poder dejar a reparar el radio que se había roto.

Aguirre nos invitó a ducharnos y a cenar en su casa, lo que agradecimos mucho, y dormimos en la ría de Navia.

Hoy ha amanecido con niebla y lloviendo, lo que nos obliga a retrasar la salida. Aprovecharemos para reparar la bici y para pensar cómo nos organizamos para llegar a Coruña el día previsto.


Para terminar, mirad cómo hay que escribir la clave de este wifi, con "maslluculas".

miércoles, 21 de junio de 2017

Un ciclista sin bici.

Eso es un velero sin viento. ¡48 millas a motor!. Hemos venido a Cudillero en 11 horas, de las cuales a vela sólo dos. El resto la vela sólo ha servido para darnos sombra bajo la canícula. El único aliciente, que el mar estaba tan llano como la palma de la mano y nos atrevimos a entrar en Villaviciosa, una ría con muy escaso calado en la que normalmente no se puede entrar porque rompen las olas en su entrada. En las primeras fotos veis la enfilación que hay que tomar, la casita blanca y el edificio también blanco del fondo, y unas chicas haciendo surf en la entrada.

Luego vinieron 5 horas a motor, pasando de largo frente a Gijón porque íbamos mal de tiempo. A las 16 horas pasamos el Cabo de Peñas, el más prominente de Asturias, y justo ahí salió un viento del este que nos permitió navegar con la mayor y el espí a rumbo directo hacia Cudillero. Nuestro plan inicial era haber entrado en Avilés, justo tras el cabo, pero aquel viento que se había hecho desear toda la mañana no se podía desperdiciar y decidimos seguir hasta este precioso pueblo de Cudillero.

En este tramo estuvimos distraídos con una migración de cangrejos, esos que van en manada de miles de ejemplares a desovar, nadando por la superficie del agua. Cogimos alguno para estudiarlos y nos llamó la atención las patitas posteriores, que son palmeadas y las que utilizan para nadar. Nadan de lado, igual que andan.

A las 20 h. llegamos a Cudillero. El puerto se ha ampliado demasiado para las necesidades locales y les sobra espacio. El antiguo puerto pesquero no se usa, y el moderno tiene un sistema de amarre a boyas algo caro, 25 euros por noche. Al decirle al botero que no teníamos auxiliar para desembarcar nos colocó en la punta de un pantalán, con luz y agua aunque sin aseos, por la misma tarifa. Aprovechamos para endulzar el fueraborda después de tantos horas a motor los últimos días, para no tentar a la suerte y que se repita la avería del año pasado en Francia.

Al sacar las bicis vimos que una tenía un radio roto, así que fuimos a recorrer el pueblo andando. Otro bricolaje pendiente, ¡qué rollo!.

martes, 20 de junio de 2017

Presentación en Vigo.

Hola navegantes.

Coincidiendo con nuestra navegación a las Rías Bajas, el Real Club Náutico de Vigo me ha invitado a presentarles la vuelta a España y la navegación a Bretaña con el Corto Maltés. Será en su biblioteca (As Avenidas s/n, Vigo) el lunes 3 de julio a las 19 h. Estáis invitados y os agradezco si lo difundís entre vuestros contactos. La imagen siguiente se puede reenviar por wasap.

Un saludo.