Visitas:

jueves, 27 de abril de 2017

El sextante.

Es un aparato muy finamente graduado que permite calcular la altura de un astro sobre el horizonte, en grados, minutos y segundos. Mediante unas operaciones matemáticas complejas calculas la diferencia entre la altura a la que deberías ver, por ejemplo el sol, desde la posición teórica en la que supones estar y la altura real con que le estás observando.


La navegación con el sextante se llama "navegación astronómica" y es la asignatura más dura del título de Capitán de Yate. Para que os hagáis una idea, se usa la trigonometría esférica, los logaritmos, y fórmulas matemáticas con senos, cosenos, tangentes y cotangentes que se tardan horas en resolver. Antes del GPS en los mercantes habia un oficial dedicado casi exclusivamente a calcular la posición, y dedicaba una gran parte de su jornada laboral a esos cálculos.

El GPS ha revolucionado el mundo de la navegación y ha vuelto obsoleta la navegación astronómica, aunque muchos se empeñan en seguir defendiéndola. Para mí es como si un médico se empeñara en seguir diagnosticando sólo con el fonendo y prescindiera de las radiografías, TAC o resonancia magnética, prefiriendo la aproximación y la duda a la certeza diagnóstica basada en una imagen milimétrica. Y en otros ambientes he oido comentar que sería como seguir queriendo arar con un burro en vez de con un tractor, o segir viajando en diligencia en vez de en avión.

El GPS tiene por supuesto sus inconvenientes. Te da una sensación de seguridad falsa, porque algunas cartas de las que se siguen utilizando son reediciones de las que se levantaron antes de la época del GPS y tienen errores, porque la tecnología de los satélites puede fallar, porque el propio aparato electrónico es susceptible de fallos, y porque el propietario de los satéltes es el gobierno de EEUU y puede falsear la señal en la zona del planeta que le interese, por ejemplo en el territorio del enemigo si entra en guerra con un pais. Además hace que gente sin conocimientos se lance a navegaciones para las que no está preparada.

Reconociendo esos fallos del GPS, creo que el sistema anterior con el sextante tenía aún más:

Problemas ligados a su propia concepción: estaba pensado para barcos más grandes que nuestros veleros deportivos. Los veleros de esloras pequeñas suben y bajan cada ola y dejas de ver el horizonte, con lo que la altura del astro sobre él es una aproximación. Cuando el cielo está cubierto de nubes no puedes situarte, al no ver los astros.

Problemas de seguridad: la técnica para tomar la altura es colocarte en una parte alta del barco y con las dos manos en el sextante, sin poder mirar alrededor. Entraña un riesgo de hombre al agua pues no estás agarrado al barco, no ves venir a las olas, y la posición elevada que te permite la mejor vista posible del horizonte es también la mejor para salir catapultado por encima del guardamancebos con una ola. Si te consiguen recoger porque navegas acompañado, lo más probable es que el sextante se haya hundido y, como es un instrumento caro, no suele llevarse de repuesto. A partir de ese momento no podrías situarte. En cualquier caso de hombre al agua sólo podrías dar a los servicios de salvamento y a los barcos de los alrededores la última posición que habías sacado con el sextante, varias horas antes, pero en absoluto la posición exacta del accidente como con el GPS. Encontrar a una persona caída al agua con esa información es utópico.

Problemas de fragilidad del aparato: cualquier golpecito lo desajusta y su ajuste posterior necesita de un servicio especializado. Basta que se caiga a suelo desde la mesa de cartas o desde un asiento para que sus alturas posteriores tengan un error impredecible y cualquier posición tomada sea poco fiable.


Problemas relacionados con los accesorios que necesita: los libros de navegación.  Son varios tomos con tablas y fórmulas, que pueden estropearse porque se mojen, les caiga el aceite encima, se quemen, se vayan al mar o los rompa el gato. Todo eso ha pasado y te impide calcular la posición.  Y cosas más tontas: se entra en las tablas por el día del año en que estás, pues la altura de los astros varía de un día a otro por el movimiento de la Tierra. Pues aunque os parezca mentira ha habido navegantes que, por distintas razones, en una travesía oceánica perdieron la noción del tiempo y no se acordaban de qué día era, y allí no hay a quien preguntar. Esa tontería te impide calcular tu posición. Otro accesorio es la calculadora náutica de bolsillo, que se utiliza para agilizar los cálculos. Pero ella adolece de los mismos fallos que se atribuyen al GPS: se te puede averiar, acabar la pila, entrar agua y dejar de funcionar, caer al mar, etc.

Problemas relacionados con las cartas de papel: las posiciones obtenidas con el sextante se tienen que trasladar a una cartografía clásica de papel.  Mi primera travesía del Atlántico fue sólo con sextante y durante varios días nuestra ruta hacia el Oeste coincidió con una doblez de la carta de papel que hacía el apunte de la posición del día muy aproximada. Estuvimos pensando muy seriamente desviar nuestra derrota hacia el Norte o hacia el Sur sólo para abandonar esa maldita doblez. Y por supuesto a las cartas de papel les puede pasar lo mismo que dije de los libros.

Problemas de tiempo para los cálculos: aunque en las travesías oceánicas te sobra tiempo para los cálculos matemáticos, en las costeras es utópico pensar que puedes dedicar ese tiempo a los cálculos de navegación mientras estás pendiente de las velas, de la radio, de la comida, de un tripulante que se marea, de la plaza de puerto, de la hora de llegada, de la marea, de los escollos, de vigilar otros barcos en el horizonte, etc.

Finalmente, aunque existen aplicaciones informáticas para simplificar los cálculos a partir de la posición del sextante, muchas de ellas necesitan tener internet a bordo y en cualquier caso siguen siendo tecnologías igual de frágiles, o más, que el propio GPS.

Por eso, y sin llegar a ser esclavo de la tecnología del GPS, me cuento entre los que opinan que, por seguridad y pragmatismo, la navegación astronómica debe ser secundaria a bordo frente al GPS.

3 comentarios:

Daniel Tribaldos dijo...

Totalmente de acuerdo, yo creo que es bueno conocerlo pero ya solo por ilusion y curiosidad, pero ya no en estos tiempos modernos no tiene sentido usarlo.
Ademas con el Glonass y el Galileo en breve se acabara la dependencia de los EEUU, asi ese argumento en contra del GPS no tiene ya cabida.

Savreh dijo...

Totalmente de acuerdo también. Sólo por ilusión y curiosidad.

corto_maltes dijo...

Gracias chicos. Al que no esté de acuerdo hacedle dos preguntas:

Si llevas un mes con tos ¿prefieres que el médico te diagnostique sólo auscultándote o que te pida un TAC?.

Si tu hijo se cae al mar por la noche ¿prefieres dar a Salvamento Marítimo el punto exacto del MOB, o la posición que obtuviste por una recta de altura el día anterior antes del ocaso?.