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jueves, 2 de febrero de 2017

No hay que tener un chalet...

... para construirse un barco y dar la vuelta al mundo. El ruso Eugevny Gvoznev, un marino mercante jubilado, se lo construyó en el balcón de su casa:


Era un barquito de 3,7 metros de eslora, bautizado SAID, con el que luego dió la vuelta al mundo en 1999, a los 68 años de edad. La orza estaba hecha con un tablero de la mesa de la cocina de su casa.




2 comentarios:

Pablo dijo...

Pero es posible adentrarse en el océano en semejante artefacto? Posible sin duda, lo que no concibo es retornar con vida. En tan pequeño espacio no puedes ni estibar agua, ni víveres, ni velas de respeto.
Ver para creer.
Un saludo Alvaro. Tus entradas siempre son evocadoras y nos sacan por unos segundos de la rutina. Graciassss.

corto_maltes dijo...

Hola Pablo. Pues mira, por desgracia falleció ahogado pero cerca de Italia en otra travesía, en un barco similar, pero después de la hazaña de la vuelta al mundo. Ya debía rondar los 80 años y seguía navegando en esos mini-barcos. Muchos marinos opinan que a esa edad es mejor morir en el mar haciendo lo que te gusta que en una residencia sentado en la butaca acariciando un gato.

Y respecto a cruzar el océano en esos artefactos, ya hay quien ha cruzado el atlántico y el pacífico en piragua, entre otros una mujer, la francesa Maud Fontenoy. Creo que falta poco para que veamos la vuelta al mundo remando.

Un saludo