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sábado, 30 de julio de 2016

El Corto Maltés ya está en Santander.

Hola navegantes.

Esta mañana llegó José Luis con el barco a Santander. Hacía un día gris, típico de aquí, pero por suerte no llovió. Además tuve plétora de ayudantes. Había quedado con Nacho, y con Ana íbamos a ser tres, además de José Luis para el manejo de la grúa. Tuvimos la suerte de que pasaron por allí Jaime y Sonia, y se ofrecieron a ayudar. 

Lo primero es quitar el palo y posarlo en tierra para facilitar la maniobra con el barco. Aproveché para revisar los remaches y las inserciones de los obenques. Luego levantar el barco y destrabar la orza, ya que al haber estado el barco apoyado en ella luego cuesta sacarla de su cuna en el quillote. Para eso había dejado pasado un cabo por el agujero que tiene ex profeso. Ese cabo se amarra al camión y con la grúa se tira del barco para arriba.

Luego se lleva el barco al agua y viene lo más delicado, poner el palo. Hay que hacerlo rápido, porque si a mitad de la maniobra pasa otro barco y hace olas, puede romperse algo. Preparamos la maniobra y dos nos encargamos del estay y del enrrollador del génova, y otros dos de cada obenque alto, que como van anclados hacia popa también sujetan el palo para que no caiga hacia proa. Esta parte nos llevó menos de un minuto. Luego se tensa todo y se ponen el bakestay y los obenques bajos. 

Con el palo en su sitio, hemos dejado para otro día el ajuste fino de la caída longitudinal y lateral del palo y conectar la electricidad. Eso es otra mañana de trabajo, y otra más para la limpieza general y poner orden en el cafarnaún en que se convierte el barco en un transporte. Gracias a todos por vuestra ayuda. Y si alguien necesita un transporte por carretera, que no dude en ponerse en contacto conmigo que le daré la dirección de José Luis, de "Carmelo e hijos", que como habréis visto es un tío fiable y en el que se puede confiar con los ojos cerrados.

Hasta mañana navegantes.















viernes, 29 de julio de 2016

Lo conseguimos.

Hola navegantes.

Aunque os parezca mentira, lo conseguimos. Ayer José Luis y Aitor, de la empresa Carmelo e hijos, recibieron el permiso internacional a última hora de la tarde, y conduciendo por la noche llegaron esta mañana a Narbona. ¡Qué tíos! Después de algunos problemas para pasar por debajo de los puentes del canal, cargaron el Corto Maltés en el camión y empezamos el viaje de vuelta a casa por separado. La primera foto es la que ha sido nuestra vista los últimos días, luego nuestro "espacio ducha" en los canales, y más tarde el izado del barco con la grúa.

Ana y yo hemos venido en un coche alquilado hasta Hendaya, y pillando atascos llegamos con sólo 10 minutos para ir de la estación de Hendaya a Irun para coger el autobús a Santander. Suerte que, imaginándonos lo peor, habíamos metido las bicis en el coche y ha debido ser gracioso vernos correr con esta bicis de juguete por las calles de ambos pueblos.

Ahora vamos de camino a casa donde nos espera nuestro hijo Lucas, que hace meses que no le doy un abrazo, y dentro de poco a mi otro hijo Pablo que está nada menos que en Australia. La vida es bella.

Mañana echaremos el barco al agua en Santander. Espero que vuelva a su cuadra en Puerto Chico sin más incidentes, y volver a verle allí esperándome para nuevas aventuras todos los días cuando pase por delante. Estoy viendo el mar Cantábrico desde el autobús, con el cielo en panza burro como siempre, y ya parece que me está llamando. Es bonito el Norte. Mañana os contaré la llegada del Corto Maltés a Puerto Chico, y en los próximos días haré un balance de lo que sido esta navegación a la isla de Elba con mi barquito.

Hasta mañana navegantes.

jueves, 28 de julio de 2016

Un tsunami llamado negligencia.

Ayer os decía que todo estaba resuelto salvo que Murphy nos enviara un tsunami o algo parecido. Pues el muy cabroncete lo ha hecho. Con el permiso internacional del transportista ya emitido, encargamos a una mensajería que lo recogiera ayer en el Ministerio y tenía que haberlo entregado hoy antes de las 10. Pues no lo ha hecho y el permiso sigue en Madrid, en el Ministerio. Ahora lo va a traer otra empresa diferente que se lo entregará a José Luis, el del camión, esta tarde. Pero Ana y yo ya tenemos la combinación de transporte de vuelta sacada y a lo mejor la perdemos. La empresa nefasta os la diré más adelante, para que no se os ocurra contratarla para nada

Por si fuera poco nos ha fallado la nevera, sí, la que compramos en Francia hace menos de dos meses. Una bonita obsolescencia programada. Esta vez la responsable ha sido Acasttillage Difusion.  Que no se os olvide.

¿Qué habremos hecho para merecer esto?.

miércoles, 27 de julio de 2016

Las adversidades nos reducen, pero no nos vencen.

Ça y est!.

Ya tenemos el permiso internacional y, a menos que Murphy nos sorprenda mañana con un tsunami o algo parecido, por la noche estará el camión en Narbona y el viernes 29 por la mañana el Corto Maltés estará subido a su lomo para volver a Santander por carretera. ¡Ufff!. Cuando en invierno le vea inmovilizado en su atraque en Puerto Chico pensaré con nostalgia en estos meses de vagabundeo náutico, pero ahora... ¡que alivio!.

La segunda foto es nuestro apartamento flotante en Narbona. Como estamos en la zona de usuarios de la esclusa es probable que no nos cueste nada.

Y finalmente otro vídeo de Nacho, la etapa de Cavalaire a Nantes, donde coincidimos con toda la parafernalia del festival de cine.

https://youtu.be/cgd2okaSG14

Hasta mañana navegantes.

martes, 26 de julio de 2016

El vídeo de la esclusa de Fonseranes

Aquí está:


https://www.dropbox.com/s/yinz23oswbqnq3h/VID_20160724_164626.mp4?dl=0

El día D se traslada.

Hola navegantes.

Hemos empezado el día con malos augurios. El transportista no tiene aún el permiso internacional y sólo le han dado buenas palabras de hacérselo lo antes posible. Nosotros hemos hecho el trayecto de Salleles d'Aude a Narbona pensando los planes alternativos, que pasan por ir hasta Llancá por mar pero con el palo bajado como está (mal rollo, más de 40 millas a motor, con 8 CV y por el mar abierto), una espera indefinida en Narbona, o volver al plan inicial de remontar el canal Midi hasta el Golfo de Vizcaya y luego a Santander, o sea, 3 o 4 semanas más.

Pero hemos dedicado una gran parte de la mañana a gestiones telefónicas con el Ministerio que gestiona esos permisos y finalmente han comprendido la situación y me han asegurado que estará hecho mañana. O sea que a lo mejor podemos finalizar viaje según lo previsto. El día D pasa a mañana.

Al mediodía llegamos a Narbona. Esta ciudad sí que me trae recuerdos de la vuelta a España. Aquí esperamos Luis y yo a las chicas unos días para atravesar con ellas toda Francia por los canales, y entonces ya dábamos por conseguida la vuelta a la península. Lo primero fue ir a capitanía a confirmar el horario de la zona técnica para sacar el barco, y como lo haremos con la propia grúa del camión podemos hacerlo cuando queramos. Luego consultar los transportes por autobús y tren a Santander. Algunos ya están completos y en cualquier caso nos espera un día entero de transporte público, y a lo mejor una noche.

Repuestos del estrés nos fuimos a un primer recorrido por Narbona. El muelle Víctor Hugo ya está reparado y se amarra en las dos orillas. Vimos la catedral inacabada de Saint Just y Saint Pasteur, más patética que la de Capestang porque tiene objetos de arte sacro en plena calle y se usa de aparcamiento. Puedes ver una furgoneta aparcada al lado de un Jesucristo o un montón de escombros bajo la escultura de un santo.

También vimos la Basílica de Saint Paul, con una rana en la pila de agua bendita. Dicen que recibió este castigo eterno por interrumpir con su croar el canto de los canónigos. Y un Jesucristo crucificado con el lanzazo que le remató en el costado izquierdo, y no en el derecho como dice la Biblia y como se ve en todos los crucifijos. ¿Nadie se habrá dado cuenta del error?. Dice la Biblia que manó sangre y agua, y se debe a que el lanzazo alcanzó el conducto torácico, que es como una gran vena pero que conduce al corazón la linfa de todo el cuerpo, en lugar de sangre. Ese conducto discurre por lado derecho del tórax, y la linfa es transparente como el agua.

Finalmente os enseño el monumento a los caídos, coronado por un gallo. En muchos otros pueblos de Francia los hemos visto similares. El gallo representa a su patria, porque en latín Gallus significa tanto gallo como "galo" (francés). Napoleón I lo rechazó por "poco varonil" y ahora se prefiere como símbolo la República a Mariana, la mujer con un pecho al aire, mucho más atractiva que el pobre gallo.

Hasta mañana navegantes.

lunes, 25 de julio de 2016

Mañana será nuestro día D.

Si, para saber si Murphy nos ha abandonado o no. Luego os lo explico.

Hoy salimos de Poilhes temprano para seguir en dirección a Narbona. Por la mañana nos detuvimos en Capestang. Tiene un pequeño puerto fluvial donde nos quedamos para un par de horas sin coste. Teníamos que comprar gasolina y, sobre todo, hielos. En el canal de Midi no nos quedamos nunca en las marinas y la nevera no podemos llevarla todo el día tirando de la batería, por eso tenemos que volver al antiguo sistema de los hielos, y llevábamos ya dos días sin hielo. Las marinas del canal se han hecho muchos años después que el propio canal, cuando éste empezó a usarse para el turismo fluvial. Y claro, no tienen los árboles centenarios que tiene el resto del canal. En resumen, que no tienen sombra y terminas pagando por estar en un infierno. Y como la otra ventaja de las marinas, los baños, lo tenemos resuelto con las duchas solares en la bañera, debido al calor que hace, resulta que viajas más cómodo quedándote donde te apetece en la orilla del canal.

Volviendo a Capestang, lo más típico que tiene es una catedral del siglo XIV inacabada. A mi me recordó mucho a los peces luna, que parece que un hachazo les ha quitado trozo de su cuerpo. Pues la catedral de Capestang es igual: tiene una nave muy alta, pero manifiestamente le falta terminar el trazado en cruz de una catedral. La interrupción de la construcción se debió a la epidemia de peste negra que asoló Europa y mató a la tercera parte de su población. La mujer que cuida la iglesia es española y nos enrollamos un buen rato con ella.

Por la tarde hemos llegado a la bifurcación que lleva por un lado a continuar el canal de Midi hacia el norte, y por el otro a enlazar con el canal de la Robine, hacia el sur, que es el que tomamos nosotros para ir a Narbona. Las esclusas han empezado a ser descendentes, un chollo por la suavidad con que se vacían.

Hemos venido a Sallèles d 'Aude, un pueblo que tiene un puente peatonal sobre el canal, de la escuela de Eifel, y una esclusa doble con vaso de expansión. Se llama así a un vaso intermedio que sólo se llena cuando un barco necesita varar para una reparación o pintar la obra viva. Lo podéis ver en la derecha de la tercera foto. En esclusas como está es donde se da la patente a las peniches que se usan de vivienda. Y  en la última foto el canal a la altura de Sallèles, donde vamos a dormir hoy.

¿Y por qué mañana nuestro día D?. Pues porque habíamos quedado con José Luis, el que me rescató el barco de la autopista cuando el maldito accidente con el remolque y luego me lo llevó a Llancá, que nos recogería el barco con su camión en Narbona el 28 o 29 de este mes. Nosotros hemos cumplido pues llegamos a tiempo a pesar de las desgracias. Pues resulta que él ha tenido que pedir un permiso de transporte internacional para poder venir a Francia, y a día de hoy todavía no lo tiene. Mañana va a llamar a la oficina que lo tramita en Madrid y sabremos si lo va a tener a tiempo o no. Como sea que no ya no sabemos qué hacer para volver a casa, porque estamos hartos de estar todo el verano pensando en planes B. Lo decidiremos mañana con la cabeza fría.

Hasta mañana navegantes.

Un día de emociones.

Hola navegantes.

Hoy dedicamos la mañana a conocer Béziers. La primera foto es para que veáis las ventajas de los veleros de orza abatible. Nos hemos quedado en un sitio del canal donde se tocaba el fondo con el bichero, en la orilla habría 50  cm de fondo. Cuando se dice que el canal de Midi está dragado a 1,5 metros se refiere al eje del canal, en las orillas lógicamente es menos. Con un barco de más calado no podríamos quedarnos en estos rincones.

Béziers tiene mucha cosas para visitar, pero me quedo con la estatua y la avenida dedicadas a Paul Riquet, el visionario que concibió la idea de construir el canal de Midi y dedicó su vida y su fortuna a hacer realidad ese sueño. Por desgracia murió pocos meses antes de ver su sueño realizado. Cuento su historia en el libro de la vuelta a España. Nació en Béziers y la ciudad le reconoce su mérito.

También nos ha llamado la atención la forma de dar sombra a las calles para huir de la canícula. En muchas ciudades españolas tienden toldos entre las ventanas de los últimos pisos, aquí lo hacen con paraguas.

La tarde ha estado llena de emociones y descubrimientos. En primer lugar pasamos el Pont-canal sobre el río Orb. Es un acueducto a decenas de metros sobre el río, y en la foto podéis ver el momento emocionante en que el Corto Maltés navega a esa altura impresionante sobre otro río caudaloso. También hemos navegado sobre carreteras y pueblos, pero no siempre se puede hacer la foto. Para hacer ésta Ana tuvo que bajarse del barco en marcha,  correr por el puente delante para conseguir la foto desde la proa, y volver a subirse en marcha.

Después llegamos a las esclusas de Fonserannes. Son famosas porque son nueve encadenadas (ahora sólo se pasan 7) y por la fuerza terrible del agua al llenar cada cubeta, ya que en total el desnivel que salvan es de casi 14 metros. Cuando tenga mejor acceso a Internet os subiré algún vídeo, hoy de momento sólo una foto para que veáis la catarata de agua que se te viene encima. En una de las esclusas se nos rompió el bichero intentando sujetar el barco.

Y poco después, el túnel de Malpas. Está excavado en la roca, mide 160 metros y fue el primer túnel para un canal que nunca antes se había construido. Es de una única dirección y hay que entrar sonando la bocina de niebla. Por suerte no nos cruzamos con otro barco porque uno de los dos habría tenido que retroceder. Curioso que en este viaje el Corto Maltés ha navegado por el mar, por mares interiores, por ríos, por canales, por acueductos, y ahora hasta por túneles. ¡Menudo currículum!. Por cierto, me han preguntado qué llevo colgado del cuello cuando navego. El grillete de lira es para las gafas, y el silbato por si me caigo al agua, ya que no sé silbar.

Por el camino hemos visto extensiones enormes de árboles centenarios talados.  Se debe a un hongo que se introdujo en Francia en las maderas de las cajas de munición norteamericanas en la Guerra Mundial. También lo cuento en el libro de la vuelta a España.

Finalmente hemos llegado a Poilhes, donde vamos a pasar la noche en el sitio que veis en la última foto. Y la anteúltima es para que veáis que también aquí tienen su árbol de Guernika. Se plantó en 1608 para reunirse a su sombra la Asamblea del Pueblo. Al parecer un ministro de Enrique IV ordenó que en todos los pueblos de Francia se plantara un olmo para discutir a su sombra, después de misa, de sus asuntos y los de la parroquia. El pobre olmo está más muerto que qué, pero allí le mantienen sujeto con cemento y con muletas.

Hasta mañana navegantes.

sábado, 23 de julio de 2016

Sorpresas de los canales.

Hola navegantes.

Siguiendo nuestro deambular por los canales, hoy hemos venido a Béziers. Cuatro esclusas y 12 millas que nos han llenado el día.

Primero pasamos la esclusa de Agde. Es redonda porque tiene una entrada y dos salidas, una para el río Hérault y otra para seguir por el canal de Midi. Las peniches de alquiler no están autorizadas a pasar al río. Bastante que les dejan manejarlas sin ningún título para que encima puedan salir al mar. En los canales y las esclusas van como los coches de choque, ellas protegidas con una fila de defensas, pero a los demás como nos aplasten estamos jodidos.

Entre las sorpresas, hoy hemos pasado por un parque de atracciones, una estructura con arcos como un túnel para controlar el cauce de un río que cruzaba el canal, y hemos visto inventos náuticos curiosos. Por ejemplo una especie de remolque que ponen a las motoras, que sirve de plataforma de baño, de sitio para llevar bicis, etc., o una peniche que guardaba la hélice fuera del agua, colgada del casco. Tened en cuenta que la mayoría de los que viven en una peniche no la mueven nada más que cada 10 años para llevarla a un varadero a darle la patente. Es una pena tener 10 años la hélice en el agua deteriorándose para nada. La dejas fuera y a correr.

Al atardecer hemos llegado a Béziers. Es una gran ciudad que conoceremos mañana. Nos hemos quedado en un ramal del canal de Midi que conduce al río Orb, sobre el que pasaremos mañana a través de un pont-canal, que es como un acueducto por el que pasas navegando a decenas de metros por encima de una infraestructura. Los hay que pasan sobre carreteras, sobre vías de tren, sobre ciudades, y, como en este caso, sobre un río caudaloso. Es una sensación rara navegar por encima de esas cosas, os lo enseñaré mañana.

En el río nos hemos quedado junto a una peniche ocupada por una pareja. Al ver que amarrábamos el Corto Maltés a una raicilla se han escandalizado, pensando que cuando se abriera la esclusa se rompería. Creo que se equivocan, en la vuelta a España amarramos así muchas veces y nunca falló. El barco es pequeño y en el canal no hay mareas ni corriente. Pero se ofrecieron tanto que hemos permitido que nos prestaran una pica. La veis en primer plano en la última foto. Es un hierro que se clava en el suelo a martillazos. Nosotros no las llevamos a bordo por innecesarias y por lo mucho que ocupan, pero muchos barcos si. El problema es que en los alrededores de los canales, sobre todo cerca de los puentes, pasan cables eléctricos enterrados, y como aciertes con la pica en uno de ellos no lo cuentas.

Hasta mañana navegantes.

Renunciando a cosas.

Hola navegantes.

Vemos muchas cosas, pero otras nos las perdemos. Pensábamos dedicar 3 días al Etang de Thau, pero el pronóstico daba NW (otra vez Mistral) de fuerza 4-6, para mañana y pasado. Como no se puede salir con más de fuerza 3, nos íbamos a ver recluidos en Sete hasta el lunes arriesgándonos a no llegar a la cita con el camión en Narbona. Así que salimos hoy con intención de ver uno de los puertos del norte del Etang. Me quedé sin ver buceando los caballitos de mar que aún viven en una cala del Etang, y dos de los tres puertos.

Por si fuera poco amaneció lloviendo, y luego, al pasar los puentes, llovió con furia, como pocas veces he visto llover, y descargando rayos y truenos. Además los franceses son tan listos que los dos primeros puentes los abren a las 9.30 y los tres últimos a las 10.30. Tienes que estar una hora dando vueltas en un espacio cerrado que no tiene previstos amarres. Tuvimos la suerte de encontrar un pantalán privado vacío, y ahí nos quedamos aguantando la tormenta hasta la hora de pasar los últimos puentes. Aún así los terminamos de pasar bajo el aguacero.

Habíamos decidido intentar ver los puertos de Meze y Marseillan. Llegamos a Meze y estaba desierto. Nos dejaron amarrar unas horas sin coste para ver el pueblo, en un amarre típico del Mediterráneo con dos postes en la popa y la proa al muelle. La chica de la oficina de turismo nos desplegó el repertorio de cosas a visitar, que ascendía a tres (dos iglesias y el Ayuntamiento). Creo que la fama de estos pueblos se debe a lo pintoresco de los bares a la orilla del puerto y la degustación de ostras. Si pasas de las ostras y está lloviendo, mal rollo. Nos decepcionó tanto que decidimos no ir a Marseillan, cuyos atractivos son los mismos que los de Meze.

En Meze vimos dos cosas a resaltar. En primer lugar un catamarán que ha prescindido de la vela mayor. El palo está casi en el espejo popa y sólo tiene un génova enorme. Cómodo si es, pero me gustaría ver cómo navega. Y lo otro, el premio mundial de las perlas del pantalán. A ese barco no le habían crecido mejillones sólo bajo la línea de flotación.  ¡También en la cubierta!.

Seguimos navegando entre los cultivos de ostras que han hecho famoso al Etang, que tienen la peculiaridad de cultivarse en cables verticales como los mejillones en Galicia, en vez de por el fondo como en Arcachon.

Por la tarde llegamos al faro de les Onglous, que marca la entrada del canal de Midi en el Etang de Thau. ¡Qué recuerdos de nuestra vuelta a España!.  Este canal si que es bonito, todo rodeado de árboles y sombra, y no como el que acabamos de dejar, el del Rhone a Sete, que se hace bajo canícula. Dejamos a babor una base de la escuela de vela Glenan, justo a la entrada del canal, y empezamos a pasar esclusas y cruzar ríos caudalosos, hasta llegar a Agde donde vamos a dormir en el sitio que veis en la última foto.

Hasta mañana navegantes.