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martes, 6 de diciembre de 2016

Dibufirma de Port Miou.

Hola navegantes.

Los días siguientes nos llevaron a las Islas Embiez (donde estuvimos dos días retenidos por el mistral) y Bendor, y de allí de nuevo al Continente a una zona de fiordos al Este de Marsella llamada “Les Calanques” (“Los Arroyos”) porque esos fiordos fueron excavados por ríos o torrentes que desembocaban en el mar. Tienen paredes verticales de más de 100 metros donde crecen los pinos en sitios inverosímiles. Muchas de las “Calanques” terminan en playas de arena y en todas se puede fondear sin meterse mucho hasta la orilla, en un agua cristalina.  La navegación está muy reglamentada. Por ejemplo están prohibidas para barcos de más de 20 metros. 

Port Miou es la más bonita, y su entrada es curiosa porque no te das cuenta que ahí hay una brecha en el acantilado hasta que estás casi dentro. Antiguamente hubo unas canteras de donde se extrajeron las piedras para la construcción del Canal de Suez y de muchos de los edificios de Marsella. Ya no se trabaja en ellas y han quedado como reliquias de los tiempos pasados, algo curioso que rompe la monotonía de las paredes, y para que los chicos a los que les falta un hervor impresionen a las chicas jugando a ver si se quedan tetrapléjicos o no al tirarse al agua desde las alturas. El fondo del fiordo está ocupado por dos larguísimos pantalanes, y al final de la cala, donde el mar queda encogido en un dedo de guante de 16 metros de ancho, desemboca un arroyo de agua dulce. Supongo que un lugar muy parecido al Paraíso.


Ve entradas del 2, 3 y 4 de julio.

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