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sábado, 17 de diciembre de 2016

Dibufirma de Palavas-Les-Quatre-Canaux.

Hola navegantes.

Nuestra siguiente escala fue Palavas-Les-Quatre-Canaux, a medio camino de Sète. Nos quedamos en el Río Lez, que cruza el canal,  abarloados a una peniche abandonada de nombre "Icarus" y detrás de otra habitada de la que salió una mujer a saludarnos. Nos confirmo lo que ya se veía, que aquellas peniches nunca navegaban. Estaban casi todas apoyadas en la basa pringosa del fondo en una orilla que no tendría ni 30 cm de profundidad. Nosotros estábamos en la segunda fila, por lo tanto más cerca de la mitad del cauce, y cuando entraba una olita el quillote (70 cm) tocaba en el fondo. Se había comenzado hace años el dragado del río Lez pero se acabó el presupuesto y no llegó a donde estábamos nosotros. A nuestra vecina no le preocupaba pues usaba la peniche únicamente como vivienda, y si es así casi es mejor estar pegado al fondo, ya que no se mueve con las olas.

Llamé a la capitanía y me dijeron que como no podía quedarme dentro del puerto (lo habíamos intentado y tocábamos el fondo) tenían sitio un poco más río abajo de donde nos encontrábamos. Para darnos el mismo servicio que la vieja gabarra “Ícarus” preferimos quedarnos donde estábamos, que era gratis y nos evitábamos la maniobra. Sólo había que tener cuidado al embarcar y desembarcar, porque teníamos que pasar a través de aquel mecano de óxido procurando no cortarnos. Para comprar hielo nos remitieron a un sitio que interpretamos que era una fábrica de hielo, y después de hablar un rato con el empleado resultó que era una fábrica de frigoríficos. Eso no nos servía, y tuvimos que continuar hasta una estación de servicio de los alrededores, a la que llegamos por el arcén de una autopista.

Ver entrada del 19 de julio.