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martes, 18 de octubre de 2016

Dibufirma de Marciana Marina.

Hola navegantes.

En nuestra siguiente escala, Marciana Marina, nos quedamos dos días. La primera noche fue movidita porque hubo varias tormentas con aparato eléctrico y no paró de llover, y de madrugada tuvimos salir de los sacos para recoger toda la ropa que teníamos tendida en los guardamancebos y acomodarla a secar dentro del barco. El pronóstico para ese día era de calma chicha, y no nos seducía hacer la travesía a la siguiente isla, Capraia, escuchando todo el día los caballos del fueraborda. Como además nos apetecía conocer el monte Capanne, aprovechamos el día para eso dejando el cambio de postal para el día siguiente.También aprovechamos para que Ana me cortase el pelo. Es una tarea incómoda pero necesaria en las navegaciones largas. Por educación hay que elegir un día sin viento, porque si no dejas perdido al barco de al lado. Los pelos se barren mal y aunque luego baldees la cubierta siempre están los pequeñitos que se resisten a irse al agua. Finalmente tuvimos que padecer otro de esos problemas inherentes a la telefonía móvil. Me quedé sin datos de Internet al sobrepasar los 50 euros de consumo mensual, y el teléfono se quedó sin conexión. Tardé algunos días en resolverlo. Navegando no es un problema menor, porque al no haber wifi en el mar te quedas completamente desconectado. La segunda noche dormimos perfectamente, con el barco tan quieto como una cama sobre sus cuatro patas, y decidimos que el día siguiente sería el del salto a la isla de Capraia.


Ver entradas del  9 de junio de 2016.