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domingo, 16 de octubre de 2016

Dibufirma de la isla de Pianosa.

Hola navegantes.De Marina di Campo fuimos a la isla de Pianosa, a 12 millas. En contraste con las demás del archipiélago toscano es muy baja y desde lejos no se la ve, de manera que cuando cuentas o haces tus cálculos de posición siempre te confundes porque Pianosa no la tienes en cuenta. Te falta una isla y las demás las identificas mal, nos pasó varias veces en este viaje. Solamente en los días muy claros puede verse desde Elba como una línea oscura en el horizonte. De hecho su nombre deriva de la palabra italiana “pianura” (llanura). Aparte de colonia penitenciaria como ya comenté en su día, es parque natural. Sólo tiene un pequeño puerto llamado “Il Porticiolo” en la costa Este, pero su calado es tan pequeño (poco más de un metro) que casi ningún barco puede entrar allí, aparte de que ahora está prohibido.

Ver entrada del 7 de junio de 2016.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Amigo Alvaro A veces me diviertes mucho. Hoy con eso a propósito del calado de Il Porticolio que dices.... "casi ningún barco puede entrar allí, aparte de que ahora está prohibido". Me viene a cuento un cuento -valga la redundancia-, de una visita de un Obispo, Monseñor o lo que quieras, a un pueblo pequeñito y olvidado, lo que era para ellos todo un honor. Le recibe el Alcalde y se justifica con una variada serie de razones de no haber tocado las campanas de la iglesia con motivo de su visita y finalmente añade: "es que además.... ¡sabe! la torre no tiene campanas"
Abzs de Higinio

corto_maltes dijo...

Muy interesane la historia, Higinio. La verdad es que cuando lo ví escrito pensé lo mismo que tú, que parecía una tontería. Pero lo dejé porque, aunque esté prohibido, hay situaciones en que tienes que entrar a puerto sí o sí, incluso en bases militares. Un temporal, una vía de agua, un incendio, un fallo de motor o de timón, un tripulante con apendicitis... y en esos casos es bueno saber que Il Porticiolo sólo cala un metro.

Una vez en Port Soller,en Mallorca, entramos con un temporal fuera impresionante y el molinete del ancla no funcionaba. El muelle de la base militar estaba vacío y nos acercamos a amarrar allí hasta que pasase el temporal. Se nos acercó el soldado de guardia con el Cetme a decirnos que allí no podíamos amarrar. Después de una discusión muy tirante comprendió que aunque a él "no le pagasen por pensar" no podía ser un obediente ciego y nos dejó estar hasta que arreglamos el molinete.