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miércoles, 3 de agosto de 2016

Valoración del Tonic 23 en el Mediterráneo.

Nunca pensé que en el Mediterráneo, en teoría un mar sin mareas, fuese útil la orza abatible, y sin embargo ha sido así. Lo primero que hay que decir es que en algunos puertos sí había mareas apreciables, hasta de unos 30 cm. Comparado con los 4-5 metros del Norte no es casi nada, pero si el puerto era grande y la bocana estrecha se generaban corrientes de marea en la entrada que dificultaban las maniobras. Nos dió problemas por ejemplo en Port Camargue. Pero la sorpresa agradable fue que el poco calado facilitase encontrar plazas en los puertos y las marinas. En varias ocasiones nos dijeron que no tenían plaza para un velero, hasta que les decíamos que con la orza subida el calado era de 70 cm. "Entonces sin problemas" nos solían decir, y nos encontraban un sitio. Siempre hay esquinas de muy poco calado en los puertos, habitualmente ocupadas por barcas y motoras, pero no se piensa en ellas porque los barcos de paso, casi siempre veleros, no caben allí por su calado. La orza abatible nos abrió la puerta de la marinas en muchas ocasiones. Incluso para visitar algunas islas nos sirvió.  Hemos estado en algunas en las que todo el puerto tenía un metro escaso de calado, y con un barco más grande no habríamos podido entrar.

Por otra parte en los canales es básica para poder amarrarte en las orillas, donde el declive natural del fondo hace que haya menos calado que el teórico, que siempre se da en el eje del canal. El canal de Midi está dragado a 150 cm, aunque ya está colmatado a 140 cm y algunas de sus ramas, como el canal de la Robine, que va a Narbona, a 120 cm. Hemos encontrado hasta peniches que ya no podían usarlo, pues algunas tienen las hélices a 120 cm bajo el agua. Pues en las orillas hemos estado amarrados en sitios con 40 o 50 cm justo pegando al borde, y la manga del barco alejaba lel quillote de la orilla lo justo para que nuestros 70 cm se acomodaran en el canal.

La orza abatible también ha sido util para el transporte por carretera. Aparte de nuestro desgraciado accidente con el remolque por la negligencia o la falta de experiencia del que contratamos con un  remolque, los siguientes transportes los hemos hecho en un camión. Ha sido un camión  no específico para náutica que ha podido cargar el Corto Maltés encima de su plataforma gracias a su escaso calado. Con quilla fija no habría podido. Y es una ventaja porque aunque hay transportes náuticos con camiones específicos, mi experiencia es que no responden a tu demanda con una fecha fija. Te dan un presupuesto más barato pero esperando a que uno de sus camiones haga un viaje de retorno. Una vez que te seducen con el bajo precio te toca esperar a que a ellos les cuadre un viaje de retorno, lo que puede llevar semanas. Si tienes que pagar una marina hasta que ellos puedan recogerlo, el precio supera el que me dió a mí el transportista general. Y además no llevan grúa y tienes que contratarla aparte. Y eso en un velero supone cuatro servicios de grúa en cada viaje, uno para el barco y otro para el palo, tanto al sacarlo como al botarlo, y si dejas el barco esperando en una cuna son cinco (del agua a la cuna, de la cuna al camión, otro para desarbolar, y dos para botarlo y arbolar en el puerto de destino) a unos 80 euros cada uno. El transportista general lleva la grúa en el camión y va incluida en le precio del porte.

Por otra parte, respecto a la habitabilidad del Tonic 23 para temporadas largas no puedo añadir casi nada a lo que dije en navegaciones anteriores. Hemos vivido dos a bordo durante 3 meses sin problemas. En el Mediterráneo las duchas en la bañera son un gusto por la buena temperatrura, así como los baños en el mar para enjabonarse, lo que fué una sorpresa para mí, acostumbrado al agua helada del Norte.

Respecto a la capacidad del Tonic 23 para afrontar el mal tiempo, en esta navegación nos hemos debido quedar en puerto algunos días debido al mistral o incluso al SE en Portbou (fuerza 6-8), o a olas que impedían la salida. Esos días vimos a muchos barcos mayores que el nuestro hacer lo mismo, esperar a que pasase lo malo, para salir. No creo que con un barco más grande hubiéramos salido a navegar con fuerza 8. Por lo tanto aquí tampoco le veo una ventaja a un barco grande.

Y para terminar con el barco, sigo comprobando que con un barco pequeño caes simpático en los puertos y te dan más facilidades que si llegas con un superyate. Y eso también cuenta.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Un gran velero, divertido y comodo para su eslora. a veis sabido sacar su buen jugo adaptando a vuestras necesidades. Sois unos aventureros sin perjucios, je,je,je, saludos desde Almeria.Asoc. Psiconautica

Antonio Ruiz dijo...

Muchas gracias por compartir vuestras experiencias, vividas desde la lectura y como tengo también un Tonic 23, pues con otra perspectiva añadida que me alegra cada vez mas cuando navego con él.

Un saludo.

Antonio Guillén.
( Cádiz )

iker uriarte dijo...

Enhorabuena Álvaro y corto Maltés!!
Sois unos campeones!!