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miércoles, 17 de agosto de 2016

Dibufirma de Cavalaire sur Mer.


La escala en Cavalaire también fue forzosa e imprevista. Teníamos que aprovechar el viento de por la mañana (fuerza 6-7) y llegar al continente antes de que arreciase a fuerza 8 por la tarde, y acercarnos lo más posible a Saint Maxime donde nos habían reservado la neverita nueva, y a donde fuimos por la tarde en autobús. La noche fue una de las peores del viaje, con viento de fuerza 8 (y rachas de fuerza 9) que nos impidieron dormir con las sacudidas de la Thermomix en que se había convertido el Corto Maltés, y con un ruido de la jarcia de todos los veleros amarrados alrededor que daba miedo.


Ver entrada del 19 de mayo.