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viernes, 15 de julio de 2016

Ni gobierno que perdure, ni mal que cien años dure.

He cambiado el título de la entrada. Esta mañana tenía escrito este:

"Lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible".

Porque anoche nos acostamos desesperados y decididos a terminar el viaje aquí. Conseguimos resolver lo del tapón de la cola del fueraborda con un trozo de plástico, Sikaflex y cinta americana. Pero al arrancarlo el problema persistía. Tengo una tendinitis en el hombro izquierdo de tanto tirar de la manilla del fueraborda. Y tampoco ayudó pasar la noche casi en vela por la fuerza del Mistral.

Pero por la mañana hablé con el agente comercial de Selva en Francia, Sebastien Chevalier, que me dirigió a su taller en Roquefort la Bedoule, a casi 100 km de aquí. Armados de paciencia decidimos darnos la última oportunidad. Al llegar nos sorprendió el aspecto un poco cutre de su taller, su vehículo técnico y su área de marina seca. Pero en cuanto nos recibió su mecánico y le vimos trabajar nos quedamos boquiabiertos. Se veía que conocía el motor al dedillo y podía haber hecho la reparación con los ojos vendados. En una hora y media desarmó el fueraborda, diagnóstico el problema y sustituyó el bloque del motor por el que trajo Ana de Santander, el que le derramó el aceite en la maleta. Al parecer la sal había obstruido el termostato, eso impedía la refrigeración y había fallado la junta de la culata. Y tuvimos la suerte de que las dos piezas de recambio que necesitó, la junta del bloque del motor y el termostato, los tenía en el almacén. Acabamos de instalar el motor y funciona flaman. Ya estamos decididos a desarbolar mañana y arrumbar el Ródano el domingo. La vida es bella.

Sirva la última foto de reconocimiento a Frédéric Piccione, el mecánico de Selva, que con tanta naturalidad nos ha salvado el final viaje y nos ha evitado una rendición precoz ante la adversidad. Gracias Frédéric.

Postdata. Después de escribir lo anterior me ha llamado uno de mis grumetillos y me ha dado el notición de que la punción medular tras el transplante ha dado resultado normal. Esa noticia vale más que todas nuestras pequeñeces. ¡Enhorabuena Javier!. Ahora sí que la vida es bella.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy bien! Ya estoy deseando leer vuestras andanzas fluviales!! Felicidades.
Fernando