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lunes, 27 de junio de 2016

Un día agotador.

Hola navegantes.

Hoy salimos Daniel y yo de Niza para la que iba a ser su primera navegación. Y aunque pensábamos ir por lo segado y hacer una jornada corta, el tiempo dictó lo contrario. Queríamos ir a un puerto en el entorno de Cannes, unas 15 millas. Pero salió un viento del SW (justo de morro) de fuerza 5 que nos obligó a una larga ceñida de más de 8 horas. Con la mayor en el primer rizo y el barco sin dejar de coger las olas de frente, y a pesar de eso navegando a más de 4 nudos. Pero ya se sabe que la ceñida, por su recorrido en zigzag y por llevar el viento y las olas de frente, multiplican la distancia por dos y el tiempo por tres. Finalmente nos hicimos 33 millas en lugar de las 15 previstas.

A la altura del Cabo Antibes no dejamos de cruzarnos con los superyate que mariposean entre Cannes, Niza y Mónaco, ni con sus helicópteros llevando a los invitados de un puerto al otro, ni con los mercantes que salen de Niza. Un recorrido a vigilar con lupa y a seguir cada barco con el compás de marcaciones para ver por dónde nos va a pasar.

También nos cruzamos con un chico en kite-surf con foil. Es como un alerón que sale por debajo de la tabla y le permite navegar por el aire. Alcanza una velocidad increíble. Lo que nos sorprendió fue verle tan lejos la costa, por una zona por donde no dejaban de pasar mercantes.

A media tarde llegamos a La Galere, nuestro destino. Pero después de una maniobra difícil, con el viento de lado, nos dijeron que era un puerto privado, no tenía plazas de tránsito,  y que además estaba alejado de todo y para ir al pueblo tendríamos que subir una montaña con las bicis. Ante esa perspectiva cambiamos nuestro destino y nos hemos venido a La Rague.

La Rague es un puerto anodino, debajo de las vías del tren, que no tiene ni supermercado ni por supuesto WiFi. Una mala elección motivada por las circunstancias. Fuimos en bici al vecino pueblo de Mandelieu-La Napoule, que tiene un castillo del siglo XIV restaurado por un millonario de Nueva York. También tiene un río en el que se ha establecido una marina para motoras, ya que hay que pasar por debajo de un puente.

Mañana intentaremos llegar a San Tropez.