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miércoles, 1 de junio de 2016

Otra de mal tiempo.

Hola navegantes.

Hoy queríamos llegar Ana y yo a Cecina, un puerto a mitad de camino de la Punta Falcone desde donde saltaremos a Elba. Pero amaneció lloviendo y así ha pasado todo el día. A las 12.30, hartos de esperar a que escampase nos decidimos a salir.  Pero fuera nos encontramos un viento del SW y olas de 1,5 metros del mismo sector que, junto a la lluvia, hacían la navegación incomodísima. Íbamos sólo con el génova a 4 o 5 nudos pero bien zarandeados. Como hemos venido de vacaciones y no a sufrir decidimos acortar la etapa y meternos a refugio en Cala de Medici. Es una pena porque el paisaje era precioso, lleno de pueblecitos de esos en que las casitas parecen participar en un concurso de humildad, todas preciosas pero sin destacar ninguna. Pero como había que mirar a cada ola que atacaba por el través no podíamos disfrutar de su visión.

Cala de Medici es un puerto moderno, de hace 20 años, al lado de una petroquímica que afea el paisaje desde muy lejos. La entrada es un poco peliaguda con olas del SW como las que había hoy, porque hay que atravesarse a ellas para entrar. De hecho eran tan grandes que un poco más cerca de la playa había surfistas cogiéndolas. Pero dentro el refugio es excelente.

La chica de recepción no supo decirme por qué se llama Cala de Medici. En otras guías la llaman Rosignano Solvay, en honor a la industria química que la rodea. En la guía Imray alaba sus playas de arena blanca, abarrotadas en verano, aunque estas playas blancas al lado de una Industria química a veces se deben al blanqueamiento por las lejías que vierten al mar.

La marina es moderna y tiene hasta acceso para sillas de ruedas a los pantalanes, algo que yo no había visto todavía. Por lo demás, ahora en temporada baja, está desierta y como muerta. Hemos ido a ver el pueblo, Castiglioncello, con toda la ropa de aguas. Como su nombre indica, tiene un castillo pero no antiguo, es del siglo XIX. 

También un paseo paralelo al mar para recorrer sus númerosas playas, todas rodeadas de rocas y haciendo pequeños puertos para barcas pequeñas. Cada playa tiene un bote de salvamento como el de la quinta foto, de remos. Curiosa forma de ir a rescatar a un ahogado, remando. En las playas estaban retirando la posidonia muerta haciendo auténticas montañas que olían mal, como la de la foto.

Para despedirnos hoy, una foto del Corto Maltés en Cala de Medici, pero tened en cuenta que la ducha solar de la cubierta hasta ahora, que llevamos ya un mes navegando, sólo ha estado de adorno. Para mañana se anuncia que seguirá la lluvia y no hemos decido qué hacer. Sobre la marcha.

Hasta mañana navegantes.


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