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jueves, 23 de junio de 2016

Mucha vela.

Hola navegantes.

Hoy salimos de Génova pensando que nos esperaba un día de motor como los anteriores. No os voy a cansar con detalles de cómo ha vuelto a fallar el pronóstico. Toda la mañana a motor, pero por la tarde salió un viento del SW no pronosticado, de fuerza 5, que como nos venía de cara nos ha obligado a hacer bordos, como habréis visto en el trak de la baliza. Hemos tenido que navegar con la mayor en el primer rizo y el génova enrollado al 50 %, y así hacíamos más de 5 nudos.

Al salir de Génova nos cruzamos con un ferry de pasajeros y le hicimos una foto para que veáis cómo pintan ahora las compañías sus barcos. En vez de colores grises les pintan dibujos animados. Y también os enseño el superyate Serene, construido en 2011 para un magnate ruso del vodka con un coste de 330 millones de euros. Necesita 52 personas de tripulación y se alquila por 5 millones de euros a la semana. Pues fijaos que a veces cuando nos ven a nosotros volver del Corto Maltés yo creo nos miran con envidia.

Por la mañana volvimos a navegar, como a la ida, por los bancos de medusas Velella Velella que os conté hace unas semanas, pero con una diferencia importante. Ahora la mayoría de las que veíamos (por lo menos en una proporción de 1.000 a uno) eran como esqueletos de lo que antes fueron. En la primera foto podéis ver la diferencia. Las vivas tienen la burbuja más inflada y un reborde de color morado que son los minúsculos tentáculos. Son las dos de la derecha. La de la izquierda es la que se ha quedado sin carne, como la concha de los calamares, pero manteniendo su forma de velero. Pueden incluso navegar ciñendo, y no sólo a favor del viento como la Carabela Portuguesa y otras medusas. No sabemos si son ejemplares muertos o una especie de molde que sueltan al crecer, como la carcasa de los cangrejos. Si alguien sabe la explicación por favor nos la .

Volviendo a nuestra navegación, por la mañana pasamos frente al puerto de Savona, y había mucho tráfico de mercantes que teníamos que seguir con el compás de marcaciones para saber si nos pasaban por la proa o por la popa, o bien si íbamos a rumbo de colisión. Si la demora aumenta nos pasará por la proa, si disminuye por la popa, y si el ángulo es el mismo nos chocamos seguro.

Y a las 14.30 salió el viento que os dije del SW (el Libeccio) que es caliente como el viento Sur en Santander. Un poco duro y pesado por los bordos a que nos obligó (5 horas de ceñida de las duras) pero que fue bien recibido para dejar de escuchar los caballos del motor. Llegamos a Finale Ligure a las 19.30 sin haber comido (no se podía por la escora y los pantocazos) después de haber hecho 38 millas en unas 10 horas.

La penúltima foto es para que veáis el carácter italiano, gente pescando justo debajo cartel de prohibido pescar, y la última para la colección de barcos con nombres curiosos.

Hasta mañana navegantes.