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jueves, 30 de junio de 2016

Heliópolis, la ciudad naturista.

Hola navegantes.

Pues si, aquí van desnudos hasta los perros. Pero eso os lo cuento al final.

Ayer por la tarde fuimos a conocer Port Grimau, junto a Cogolin. Es como Venecia pero en más bonito, casitas preciosas al lado mar, cada una con su barco en la puerta. Un lujo para la vista y para la imaginación.

Luego dormimos fondeados en el Golfo de San Tropez, una noche tranquilísima. La primera foto es el amanecer que descubrimos al sacar la cabeza por el tambucho. Pero a continuación miramos a popa y vimos... un submarino!. Alucinados nos acercamos a verle después de desayunar y nos llevamos la sorpresa de que no es un submarino, es el megayate "A", del magnate ruso Andreu Melnichenko. Para no aburriros, costó 332 millones de dólares, tiene dos piscinas, helipuerto, sensores de huellas digitales en las puertas, 6 apartamentos con jacuzzi, etc, pero es feo de narices. Y ahora imaginaos las llamadas por la radio: aquí a, a, a... el piloto tartamudo.

Toda la mañana hemos venido a vela, con la mayor y el espí despacio pero seguros. Íbamos a ir a la isla Port Cros. Pasamos costeando la isla Levant. Es la que os conté que está repartida entre un territorio militar y una colonia y ciudad nudistas. Curiosa convivencia.

Nos acercamos el límite permitido del puerto militar, que está hecho con un buque de guerra hundido hasta que tocó fondo, que hace de rompeolas. Luego cogimos una boya para comer, frente al puerto de L'Ayguade, el de la ciudad nudista. Se le conoce de lejos por la cantidad de cuerpos desnudos en la costa, aunque no todos. Había unos obreros trabajando, el personal la capitanía, y el de las vedettes que transportan pasajeros, que iban vestidos.

Llamamos a la capitanía de L'Ayguade y nos dijeron que cuando se marchara la última vedette a las 17.30 podíamos entrar al puerto. Y eso hemos hecho, y cambiando los planes pasaremos la noche aquí, dejando Port Cros para mañana.

Es un puerto enano, con poco más de un metro de fondo, y también protegido por un espigón construido sobre los restos de un naufragio. La ciudad fue construida por dos médicos naturistas buscando los beneficios del sol (era otra época) y el relax de la vida natural alejada de civilización. La electricidad no llegó hasta 1989. Hasta hace poco usaban cabinas de teléfonos. Los árboles que se caen se reciclan para asientos o tótems. Todo el perímetro está separado con una vaya de zona militar. Y tienen hasta un modesto teatro y.... ¡autoescuela! (para una sola carretera de un kilómetro). Emocionante, aunque nos parece que lo de la autoescuela es una broma.

En el muelle se acercó a saludarnos un chico español que vive aquí con su hermana. Y le hemos invitado a cenar a bordo porque le hacía ilusión saber cosas recientes de España y hablar en español. Mañana esperamos poderos decir  algunas de las cosas que nos cuente de su isla.

Hasta mañana navegantes.