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domingo, 12 de junio de 2016

De nuevo en Portoferraio.

Hola navegantes.

Hoy salimos de Capraia a las 9.30 con destino de nuevo a la isla de Elba como inicio de nuestro camino vuelta. Se me olvidó deciros que Capraia se llama así porque tiene cabras salvajes en libertad, de esas que tienen los cuernos retorcidos y se pelean a golpetazos. La primera foto es la isla de Capraia en nuestra estela con su típico copete de cúmulos. ¿Volveremos alguna vez?.

Se pronosticaba un día de poco viento, y la primera mitad de la travesía (en total han sido 28 millas en unas 8 horas) fuimos apoyados por el motor. Pero empezaron a emitir cada 15 minutos un aviso temporal del oeste de fuerza 7-8 en Córcega. Ya os dije que nosotros estamos sólo a unas 15 millas de Córcega y podría alcanzarnos, aunque con menor intensidad. Se ha calculado que la propia pantalla que supone la isla de Córcega hace que en el Mar Tirreno la fuerza del viento, cuando sopla del oeste, sea 2 grados Beaufort menor que al oeste de Córcega. Si en Córcega esperaban 7 u 8 a nosotros nos alcanzaría con fuerza 5 o 6. En la segunda foto podéis ver las nubes típicas de mistral que se formaron sobre Córcega. Son las que tienen forma de lente o platillo volante. Hay que ampliar un poco la foto para distinguirlas bien.

Pues eso, la segunda mitad de la travesía fue incrementándose el viento alcanzando fuerza 5, y con la mayor y el espí hacíamos picos de más de 6 nudos, una gozada comparado el run run de la mañana.

Cerca de Portoferraio pude hacer una foto a su curiosa costa, que tiene unas vetas en los acantilados de forma triangular y color blanco, que de lejos se confunden con veleros.

Al llegar a puerto, que por cierto hoy estaba casi vacío, vimos el barco más extraño de este viaje. Es un ferry en toda regla, pero además lleva velas, un aparejo de 5 mástiles impresionantes, con las velas con sus enrolladores y todo. Supongo que las usan para ahorrar combustible pero quién sabe, a lo mejor hasta consiguen que navegue sólo a vela. Sorprendente.

Mariposeando por los muelles vimos un curioso espectáculo. Los marineros de un superyate, de esos que ponen en apuros hasta a un millonario, estaban subiendo a bordo dos motos que deben utilizar como nosotros las bicis. Os costará creerlo pero para eso hice la foto. ¿Os podéis creer que para que las ruedas no manchen la cubierta antes de subirlas le ponen una funda a cada rueda?. Pues ahí lo tenéis.

Y para terminar, una foto de nuestro barquito, que ya va teniendo un palmarés largo como los dos brazos, amarrado en Portoferraio. Hoy nos han dado una plaza en pleno centro de la movida, pero como no hay mucha gente por la calle, creo que podremos dormir bien. Mañana saltaremos al continente y empezaremos nuestra ruta hacia el norte.

Hasta mañana navegantes.