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jueves, 26 de mayo de 2016

Una pesada ceñida hasta Génova.

Hola navegantes.

Hay días en que la ley de Murphy hace su aparición y no te deja vivir. Hoy ha sido uno de esos.

En primer lugar comprobé con sorpresa que la cartografñía electrónica que tengo a bordo, que suponía que incluía toda Italia, se acaba en el mar de Liguria, donde estamos. De repente estaba sin posición. Menos mal que Nacho lleva el Navionics en su tablet, gracias a eso hemos salido del apuro. Con la dificultad de estar fuera de casa y en un pais extranjero, hemos localizado en Savona dos tiendas de electrónica marina, y resulta que el aparato es viejo y ya no hacen los cartuchos que necesito. Tengo que seguir buscándolo y consegirlo antes de que Nacho se vaya.

Me planteé la alternativa de descargarme la aplicación de Navionics en el móvil. Cuando ya estaba decidido no sólo no me aparecía la citada aplicación en Play Store sino que el móvil se me quedó bloqueado  con la pantalla en blanco y así estuvo toda la tarde hasta que me lo resolvió Pablo desde Australia. Lo que me quedó claro es que el móvil no es un instrumento seguro para los programas de navegación. Imaginaos este fallo entrando a un puerto con niebla.

Y por si fuera poco mi sobrina Alicia, que me iba a acompañar en la bajada de Las Landas hasta Santander,  ha tenido un problema imprevisto y no podrá venir a navegar conmigo este verano. Imaginarme solo descendiendo por Las Landas con este barquito no es un pensamiento tranquilizador, la verdad. Si no puedes entrar en Arcachon son unas 180 millas a hacer de una sola tirada, y además con mal tiemnpo, que suele ser precisamente la causa de no poder entrar en Arcachon.

Volviendo a nuestro periplo, hoy hemos salido de Savona a media mañana para intentar atajar el Golfo de Génova en horizontal, hacie el Este. En las primeras fotos nos veis debajo de la famosa torre dedicada a Leon Pancaldo, el marinero del que os hablé ayer, momentos antes de salir. Finalmente los de Capitanía no hicieron acto de presencia y hemos dormido perfectamente.



Pero en el golfo hacía hoy un viento del Este que nos obligó a dar bordos, y finalmente roló al Sureste. El role al Sureste nos permitió dejar de dar bordos pero no dejar de ceñir, y toda la navegación de hoy ha sido una larga ceñida hasta Génova, donde decidimos meternos para acortar la etapa.

Génova es el primer puerto de Italia y es enorme. A su entrada pudimos ver el famoso Costa Concordia (el que encalló en la Isla de Giglio, que posiblemente visitemos en este viaje) en proceso de desguace:


 Tiene 3 ó 4 marinas para barcos deportivos y nos quedamos en la del Puerto Viejo, en pleno centro. También aquí hemos tenido unos curiosos vecinos de pantalán:


Hemos dedicado la tarde a recorrer Génova en bici y mañana seguiremos hacia el Este, después de intentar localizar aquí el cartucho que necesito. Y por cierto, no veáis cómo les gustan a los iatalianos las motos. Génova está plagada de aparcamientos como éste:


Hasta mañana navegantes.

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