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jueves, 19 de mayo de 2016

Nevera nueva y una noche toledana.

Hola navegantes.

Hoy salimos de Porquerolles temprano, a las 7.30, para una travesía corta. El pronóstico daba vientos del W de fuerza 6 y 7 por la mañana, que arreciarían a 8 por la tarde. Normalmente con este pronóstico no salimos a navegar, pero queríamos llegar al continente y no quedarnos retenidos en las islas, el viento nos vendría por la popa, y teníamos que recoger la neverita. Queríamos hacer las 20 millas que nos separaban de Cavalaire sur Mer antes de que arreciase a fuerza 8. Ni nos planteamos llegar a Ste-. Maxime, donde tenían la nevera, porque está después de un cabo tras el que nos tocaría una ceñida de aproximadamente una hora, algo imposible contra ese muro de viento impenetrable.

La travesía la hicimos sólo con el génova y fijaos cómo soplaría que con el génova reducido al 50 % hacíamos puntas de más de 6 nudos. A las 12 entramos en Cavalaire sin castañuelas, pero con una sensación de alivio indescriptible después de semejante travesía. Habían sido 20 millas en poco más de 4 horas. Y no os dejéis engañar por el sol radiante de las fotos. Ya os dije que aquí los temporales del mistral son secos, con un sol radiante y el cielo despejado. Y el mar poco agitado de la foto de Cavalaire porque ese puerto está precisamente en una ensenada protegida del mistral.

Una vez comidos y tranquilizados nos fuimos en autobús a Ste-. Maxime, donde nos tenían reservada la nevera y donde no pudimos llegar a vela. Una hora y media de autobús de ida, parando en todos los pueblos, y otro tanto de vuelta. Y al volver a Cavalaire ir a hacer la compra sin tiempo de pasar por el barco y trayendo lo del súper en el saco de las velas. Una tarde apoteósica.

Por si fuera poco, al anochecer el viento está arreciando y ya tiene fuerza de temporal (se han medido rachas de fuerza 9). Aunque estamos en una marina muy bien protegida y hemos duplicado las amarras, el barco se mueve como si estuviera navegando en un día de los malos. No creo que podamos pegar ojo y creo que va a ser la peor noche del viaje. Ya hemos salvado a un velero del pantalán de perder el génova, que se le había empezado a desenrollar (el principio de la catástrofe) y nos ha dado muy malas vibraciones. El marinero de guardia nocturna me ha dicho que esto no es en absoluto normal, que es la meteorología del invierno, enero o febrero, y nadie entiende lo que pasa. La predicción es que el viento se calme a lo largo de la noche y mañana se pueda volver a navegar. Deseadnos suerte.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Queridos amigos, supongo que cuando se emprende un viaje como éste, se sabe que va a ser una maravilla casi todos los días, pero que va a haber alguno "negro" que al final no habrá representado en el maravilloso conjunto del viaje. O sea que a olvidar la nochecita y a disfrutar con la nueva travesia.

Abrazos

Higinio

corto_maltes dijo...

Gracias Higinio, pero de verdad que intentar dormir con fuerza 8 se las trae.

corto_maltes dijo...

Gracias Higinio, pero de verdad que intentar dormir con fuerza 8 se las trae.