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martes, 17 de mayo de 2016

Isla Embiez.

Hola navegantes.

Hoy hemos salido temprano de la isla de Frioul con destino a la isla Embiez.  Desde el principio tuvimos una brisa moderada del oeste y pusimos el espí y el génova atangonado en orejas de burro, haciendo así todo el camino. En total 27 millas en unas 7 horas.

Al poco de salir decidimos atravesar el archipiélago de las islas Riou y adyacentes para ver la cala Monasterio, de la que teníamos muy buenas referencias. La cala nos decepcionó, pero no así los acantilados rocosos de Riou. Estaban llenos de zodiacs de submarinistas.

Como el día estaba tranquilo y casi sin olas aprovechamos para montar a bordo el taller de electrónica de Pepe Gotera y Otilio e intentar arreglar la neverita. Después de desarmarla entera llegamos a la conclusión de que no era un fallo eléctrico sino de la CPU, para lo que el manual recomendaba dirigirse a los servicios técnicos de la compañía. Como no podemos hacerlo navegando tendremos que comprar otra, lo que es una pena porque aún estaba en garantía.

Llegamos a Saint Pierre des Embiez, el puerto de la isla, a las 15.15 en un día de pleno verano. Nos atendió en capitanía una chica muy amable y simpática que hablaba algo de español, porque había vivido en España y en dos países de Sudamérica. Además era una monada. Cualquiera diría que estoy hablando de la cojochica. Nos hizo el favor de llamar a dos puertos de los que vamos a visitar los próximos días para ver si en la tienda náutica tenían la nevera que necesitamos, y como en el segundo la tenían, les pidió que nos la apartaran. Es en Ste-Maxime, donde nos esperan con ella el jueves.

Fuimos a recorrer la isla en bici. La isla es privada, la adquirió Paul Ricard, el de la bebida de aperitivo que es muy famosa en Francia, con la intención de hacer de ella un complejo turístico de veraneo. Al final le gustó tanto que la hizo reserva natural. Está prohibido circular en coche, moto y ciclomotor, sólo andando y en bici. En toda la isla, que recorrimos entera, sólo hay un Magdaleno, algún coche eléctrico del hotel y los servicios, y una roulote enorme de los años 50 que es una hamburguesería. Tampoco se puede fumar en las zonas boscosas, que como es prácticamente toda la isla, es como una isla sin humo.

Además tiene viñedos y fabrican su propio vino local. También un centro de estudio de la ecología local, donde vimos un curioso y sencillo barquito para estudios de los fondos marinos, con una caseta bajo el agua. En su costa Este está separada del continente por una zona de poco fondo en donde el mar ha sido cerrado por un arrecife de posidonia, y allí se ha hecho una especie de estanque donde se estudia la fauna marina. Yo no conocía los arrecifes de posidonia. Al parecer el alga va creciendo hacia la superficie y en su base las raíces se van endureciendo hasta hacer una pared en el mar poco profundo.

En uno de los rincones del camino costero nos sorprendió el detalle de la penúltima foto, donde un enamorado anónimo le desea feliz aniversario a una tal "Van" (¿Vanesa?). Y la última nuestro fiel barquito descansando en la Marina de Embiez después de la galopada.

Para terminar, compartir una triste noticia. Ha fallecido una querida vecina de muchos años, ya décadas, a la que dejé muy enferma en Santander y por desgracia se ha confirmado lo peor. Adiós Lituca.

1 comentario:

Daniel Tribaldos dijo...

¿La nevera tiene mas de dos años?, si no es asi deberia estar todavia en garantia y hacerse cargo el fabricante. Si no ya le echare yo un vistazo cuando pueda. Saludos, Daniel.