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sábado, 14 de mayo de 2016

Conseguimos llegar a Marsella.

Hola navegantes.

Después de vernos retenidos anteayer por el temporal, ayer madrugamos para ver el pronóstico en la capitanía de Port Gardian e intentar llegar a Marsella. Lo que pronosticaban eran vientos del W al SW de fuerza 5-6 con posibilidad de refrescar por la tarde a fuerza 7. Como nuestra ruta era hacia el W y los vientos serían portantes nos decidimos a salir.

En cuanto nos vimos fuera del puerto pusimos el espi amurados a estribor y prácticamente no le cambiamos en todo el viaje, haciendo una media de 6-7 nudos y puntas de hasta 11,2 cuando cogíamos una ola en surf. Increible. En total fueron 46 millas en 8 horas y llegamos a Marsella a primera hora de la tarde. Sólo cerca de Marsella el viento arreció y nos vimos obligados a cambiar el espí por el génova, y luego por el génova más la mayor, pero en conjunto una travesía deliciosa y a toda caña.

Marsella es un puerto comercial impresionante, lleno de mercantes y ferries.



En la entrada al gran golfo donde se ubica la ciudad hay un archipiélago de islas preciosas, algunas habitadas, como la Isla de If, que fue prisión, o las de Frioul y Ratonneau, que al principio estaban separadas pero las unieron por un muro donde ahora está el puerto. Los próximos días iremos a conocerlas.



Decidimos entrar en el Vieux Port, el más céntrico de todos y situado en una esquina al Sur del superpuerto de Marsella. Pero una vez dentro resultó que no tenían plazas de atraque. Antes de irnos a los que hay en el Norte del superpuerto, que habrían sido 4 millas más de navegación, nos acercamos a preguntar en un club privado de navegación  que resultó que nos dejó una plaza y por un precio más barato que el del día anterior en Port Gardian (15 € en vez de 20) con lo que decidimos quedarnos en este rinconcito los tres días del cambio de tripulación. Porque mañana se despide Mario y se incorpora Nacho López-Dóriga, otro amigo navegante y colaborador con nuestra actividad de vela solidaria Carpe Diem.

Por aquí están de celebraciones porque el lunes es festivo, creo que Pentecostés o algo así. Han preparado un espectáculo de funambulismo en el que unos artistas del equilibrio van a intentar pasar por un cable tendido por encima del puerto, desde una torre a un fuerte. Para tender el cable han tenido que regular el tráfico de los veleros por debajo, porque podrían darle con el mástil. Lo malo es que aquí soplan vientos atemporalados (por fin llegó el anunciado viento de fuerza 8) y así no se puede hacer el espectáculo. Hoy lo han suspendido y es probable que mañana también, pues el pronóstico es igual. Menos mal que hoy no nos tocaba navegar.


Mario se tenía que haber vuelto esta mañana a España pero le han anulado el vuelo, o sea que se ha quedado un día más. Esperamos que mañana se resuelva. Hemos aprovechado la tarde para recorrer Marsella, encontrando que además de una gran urbe que tiene hasta copias del David de Miguel Angel en mitad de una plaza
 
tiene rincones preciosos, como éstos:



En el terreno práctico, nuestra neverita de camping ha rendido su alma y decidido no funcionar más. Hemos vuelto al sistema de los frigolines que nos tienen que enfriar en los bares o en las oficinas de las marinas, porque es difícil encontrar una que la sustituya y  no digamos encontrar alguien que la arregle, cuando sólo paramos un día en cada puerto. A ver si en los próximos días conseguimos resolverlo.

Hasta mañana, navegantes.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bonita crónica. La travesía de ayer tiene que haber sido apasionante, con eso del planeo que yo recuerdo perfectamente que en nuestro modesto Turbón (un 420 para el que no lo supiese) ya resultaba increíble, parecía que oasi nos íbamos a incrustar en el mar, asi que no digamos en un barco de las dimensiones del tuyo. En fin que Mario ha tenido al menos un dia de los buenísimos.
Yo seguiré vuestro viaje igual porque mi segunda pantalla la tengo dedicada estos días en exclusiva a vosotros, asi que a cada rato veo como vais.

Abrazos

Higinio

Anónimo dijo...

Un saludo para Nacho. Pensaba haber preguntado de donde eras, cuando me he fijado mejor en tu apellido. Si hay alguno santanderino de pura cepa, evidentemente es el tuyo. No sé de cuantos años tu familia está radicada en Santander, pero parece que desde siempre... Bueno, pues aquí tienes a otro santanderino de corazón y un admirador de Alvaro. que desde que Mario me "apunto" a sus crónicas, no se pierde una. De verdad que me encantan, ya tengo a medio leer el Cape Devis y está de camino el otro sobre la vuelta a España. Ahora sigo el periplo vuestro con atención "horaria" por en mi segunda pantalla en que os tengo siempre. Te (os) deseo una preciosa navegación hasta Elva.

Abrazos.

Higinio