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sábado, 16 de abril de 2016

¡Recuperé mi taburete!

En un barco pequeño a veces los pequeños detalles te simplifican mucho la vida a bordo. No es excepcional que cuando preguntan a navegantes que han dado la vuelta al mundo por lo más incómodo que han vivido, no se refieran a los temporales sino a un traje de aguas que filtraba, unas botas que les dejaban los pies fríos o un banco que era demasiado duro. Pues en este apartado catalogo yo la tontería del taburete plegable para la cocina.

El Tonic 23 tiene una altura bajo techo en el pie de la escalera de descenso de 1,77 metros. Pero eso es en la línea de crujía, en cuando te desplazas hacia babor para cocinar la altura baja y hay que cocinar agachado. Eso es incómodo y te destroza el cuello y la espalda. Para la navegación a Bretaña el año pasado compramos un taburete plegable que nos permitía cocinar y fregar sentados, lo que nos evitó muchos dolores de espalda, y además ofrecía un asiento más alrededor de la mesa cuando venían invitados.


 Al ser plegable se estibaba perfectamente debajo de la escalera de entrada o colgado en la esquinita entre la cocina y el fregadero. En las primeras semanas de navegación se rompió y fue un verdadero incordio cocinar sin él hasta que lo sustituimos unas semanas después. Y aún así el sustituto era uno de esos de pescar con el asiento de tela que no ha durado ni una temporada:






















Finalmente he encontrado uno duro como el primero, de su misma altura (un poco más alto que los de cocina), y ¡menudo lujo! con un pequeño respaldo:


Creo que en la navegación a la Isla de Elba nos va a simplificar mucho la tarea de cocinar y el fregoteo. ¡Con qué cosas nos alegramos los marinos!.

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