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martes, 1 de marzo de 2016

Prescindir de los puntales.

Esos abalorios, tan utiles en los sitios de grandes mareas, como Bretaña, donde te puedes quedar sin agua bajo la quilla en cualquier momento, dejan de tener utilidad en el Mediteráneo, donde apenas se nota la marea. Como ocupan mucho a bordo, para la navegación de este verano vamos a dejarlos en casa. Gracias a eso hemos ganado un espacio inesperado sobre el catre de popa. Allí donde iban estibados los puntales:

hemos instalado un pequeño tendal, para esos días en que haces la colada y tienes que tenderla dentro de la camareta, donde siempre falta sitio para hacerlo: