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lunes, 7 de septiembre de 2015

"Sail in festival" en Bilbao.

Hola navegantes. Entre el jueves y el domingo se ha celebrado en Bilbao la segunda edición de un festival dedicado a los aficionados a la vela, en el que se han expuesto películas, realizado talleres y compartido experiencias relacionadas con el mundo de la vela y los viajes de aventura en velero. Yo he estado algunos días y he vuelto con un nuevo amigo que quiero presentaros, por el mérito que tiene y porque tiene que ser un ejemplo de superación para todos.

Es Yvan Bourgnon y ha dado la vuelta al mundo en un año y medio en un catamarán de vela ligera, es decir, sin cabina, en solitario y sin ayudas electrónicas. Ya de niño, entre los 8 y los 12 años, dió la vuelta al mundo a vela con sus padres. Después tanto él como su hermano Laurent han participado y ganado varias regatas oceánicas. En los últimos años su hermano se había retirado del mundo de la competición y vivía con su familia en la Polinesia. Yvan, por su parte, concibió la idea de dar la vuelta al mundo en un catamarán de vela ligera de 6 metros de eslora, azaña nunca antes intentada.



Adaptó un catamarán de playa añadiéndole un brazo más elevado en cada casco donde mantener en seco la comida, la radio, el sextante y donde poder dormir, y se lanzó a la aventura. Salió de Francia en octubre de 2013 con un compañero que a la altura de Canarias no fue capaz de seguir. Ante la disyuntiva de abandonar o seguir en solitario, Yvan optó por lo segundo. En solitario cruzó el Atlántico y el Pacífico. En Sri Lanka, y fruto del cansancio acumulado, se durmió y naufragó contra un arrecife, quedando el barco destrozado. Las autoridades sospecharon que era traficante de drogas y estuvo en la cárcel 2 días, que él tomo como un merecido descanso que le permitió dormir en seco y con la comida caliente y preparada después de tantas privaciones.  

Lejos de abandonar, allí mismo construyó un nuevo catamarán con los restos del anterior, con el que acabó de atravesar el Océano Indico, cruzó el Canal de Suez y por el Mediterráneo y el Estrecho de Gibraltar volvió a Francia, donde llegó en junio de 2015. En tres ocasiones se cayó al agua, salvándose gracias a estar amarrado por el arnés de seguridad. En total un año y medio navegando en esas condiciones espartanas.

El mismo día de su llegada apoteósica a Francia desapareció su hermano Laurent en en un accidente de buceo, y tuvo que cambiar las celebraciones de su hazaña por la amargura de dirigir las operaciones de búsqueda de su hermano en Polinesia, que no tuvieron éxito y finalmente se le ha dado por fallecido. La prueba más dura cuando parecía que todo había finalizado.

Pues con todo esto en las espaldas, todavía Yvan ha encontrado la fortaleza de venir a Bilbao a compartirlo. Enhorabuena Yvan.


Más información en: http://ledefidyvanbourgnon.com/

6 comentarios:

Fernando - Andua dijo...

Pues este año ni me he enterado del evento, una pena.
Impresionante la historia del francés. Gracias a "locos" como Ivan Bourgnon, los sueños del resto de los mortales se nutren de sus aventuras.

Un saludo.

Angel Aledo dijo...

Transmitele a Yvan mi admiración por su valentía!!!

corto_maltes dijo...

Gracias chicos. Aparte de su azaña, y como casi todos los grandes hombres del mar, Yvan es un tío modesto y asequible. Seguiremos oyendo hablar de él, ya lo veréis.

Anónimo dijo...

Hazañas, hazañas......

corto_maltes dijo...


Perdón, "hazaña". Es lo que tiene escribir desde el móvil.

Daniel Tribaldos dijo...

Increible de lo que es capaz de hacerse cuando se tiene un sueño, cada vez mas admirado e impresionado quedo. Abrazos.