Visitas al blog:

jueves, 6 de agosto de 2015

Problemas, bricolajes y decepciones.

Hola navegantes.

Ayer por la mañana empezamos el día con algunos temas de intendencia y recorriendo otra vez el pueblo de Saint Gilles. Tienen un estanque con barcos eléctricos para los niños, que son como los coches de choque pero en el agua. Y también descubrimos que S. Gilles esta hermanado con un pueblo de Asturias.

Como la etapa de ayer era cortita (20 millas), íbamos a salir tarde, pero vino el marinero a decirnos que teníamos que dejar ya el ataque porque volvía su dueño. Total que salimos a las 10.30 cuando el viento estaba anunciado para entre las 2 y las 5 de la tarde. Aunque hicimos todo lo posible, incluso diversas pruebas con el espí, para aprovechar el poco viento que había, el Corto Maltés no andaba a más de 2 nudos y tuvimos que acabar recurriendo al motor. 

A partir de ahora tenemos un factor más a considerar en la programación de las etapas, que es la posibilidad de no encontrar atraque si llegamos tarde, por estar en agosto. A Les Sables queríamos llegar antes de las 17 horas porque nos dijeron que es cuando dieron la última plaza libre el día anterior. Eso nos obligó a hacer la etapa a motor sabiendo que si esperábamos un poco más en el mar la habríamos hecho a vela, pero llegando a eso de las 20 horas arriesgándonos a no encontrar atraque y pasar la noche en el mar. Aún así, llamamos por la radio a las dos marinas que hay en Les Sables a eso de las 13 horas y una de ellas ya no tenía atraques. Por suerte la segunda sí.

Les Sables d'Olonne es un puerto famoso por salir de aquí la Vendé Globe, regata alrededor del mundo en solitario y sin escalas ni asistencia exterior que se celebra cada 4 años. Por eso es un sitio mítico de la vela de travesías, yo esperaba reencontrar un gran ambiente de navegantes y trasmundistas,y en lugar de eso he encontrado una ciudad de veraneo en el sentido más tópico: chiringuitos, puestos de pareos, toallas, flotadores, cubos y palas, pulseritas, heladerías, etc. 

Además tuvimos dos averías de esas que te estropean la navegación o la vida práctica a bordo. Por un lado se estropeó la cerradura del tambucho. Imaginaos no poder poder abrir mi cerrar el barco en una travesía. Eso pude repararlo anoche. Y por otro lado se ha roto el soporte del compás principal del barco y se ha salido de su hueco en el mamparo de la bañera. Sin compás no se puede navegar, y menos de noche que tienes que seguir el rumbo sin ver nada alrededor. Eso espero resolverlo hoy.

Finalmente, aquí hemos visto el barco con el que el italiano Alesdandro de Benedetto se hizo famoso. Es un barco un poco más pequeño que el Corto Maltés con el que dio la vuelta no ya a España, como nosotros, sino al mundo, y además sin escalas, en solitario y sin asistencia exterior, y sin motor. Simplemente meter allí la comida de los 268 días que duró su travesía ya es un récord. El barco esta un poco abandonado y da pena, pero es lo que hay.

Hasta mañana navegantes.