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lunes, 3 de agosto de 2015

¡Menudas corrientes de marea!.

Hola navegantes.

Ayer salimos de Pornic a primera hora de la tarde para venir a L'Herbaudier. Por la planificación de la duración de la navegación de ese día, que era cortita, sólo de 12 millas, decidimos salir en la bajamar. El acceso al puerto tiene un calado de 1 metro y ayer el coeficiente de la marea era de más de 100. A la entrada había varado un catamarán que estaba esperando que subiera un poco la marea para pasar, algo completamente atípico porque estos barcos presumen precisamente de su poco calado. Y unas millas más alejado de la costa había varado un monocasco de unos 10 metros al lado de la marca cardinal. ¡Menudos augurios!. Pues precisamente en ese momento nos dimos cuenta de que la orza no bajaba. La habíamos tenido subida durante toda nuestra estancia en el puerto para que no tocase el fondo, pero a pesar de eso debió cargarse de barro y bloquearse. Después de pasar junto al catamarán varado tuvimos que fondear, ya fuera del puerto, para bucear y liberarla.

Con eso resuelto, vimos que a pesar de hacer una brisa muy agradable, el barco sólo andaba a 1-2 nudos. Al subir la marea se mete en la ensenada que hay entre la isla de Noirmoutier y el continente y genera una corriente que en teoría es de hasta 1 nudo en mareas vivas, y de dirección nordeste. Nuestro rumbo ayer era justo el contrario, suroeste, y además os aseguro que la corriente era por lo menos de 2 nudos, si no de más. Íbamos con las velas perfectamente infladas, y a veces ayudados por el motor, unas condiciones en las que el barco habitualmente va a 4-5 nudos, y ayer íbamos a 1-2. Total que las 12 millas se convirtieron en una navegación de más de cinco horas aunque, eso si, muy agradable porque todo el rato lució el sol y la temperatura era muy agradable.

A última hora de la tarde llegamos a L'Herbaudier. ¡Y menuda diferencia con mi paso por aquí a finales de junio con Alicia!. Entonces estaba la marina sin agobios de barcos y silenciosa. Ayer tenían a los barcos de paso abarloados a los pantalanes en filas de cuatro, el muelle lleno de gente, y un concierto en plena calle que estuvo tocando zarabandas a todo volumen hasta la madrugada. A nosotros por suerte, y es otra ventaja de los barcos pequeños, nos pusieron en una plaza vacía lejos del sarao, sin abarloarnos a nadie, donde hemos podido dormir a gusto.

Hoy pasaremos aquí la mañana y por la tarde iremos a la Isla de Yeu.

Hasta mañana navegantes.